logotipo

img_google
Caminando hacia un sueño..
Desvaríos y pensamientos...
Acerca de
...mi alma. Realmente es difícil llegar a conocer a una persona, todos sus recovecos y detalles. Y especialmente si esa persona no quiere dejarse conocer. No hay mucha gente que pueda decir que me conoce. Hay quien creía saber quien soy y se ha topado con que sólo conoce una milésima parte. Otros siguen creyendo conocerme. Quien realmente sabe cómo soy puede llegar a interpretar cada gesto, cada palabra. Podría contar con los dedos de una mano a esas personas. Hay gente que ha decidido que no merece la pena gastar su preciado tiempo en intentar conocerme y decide juzgarme por una palabra, o lo que es peor, por una imagen. Sé que tengo una personalidad extraña: finjo muchas veces mi estado de ánimo y mi humor sólo para que no pregunten qué me pasa, me escudo en la indiferencia. Pero quien me conoce sabe leer entre las líneas de mis líneas, y quien no podrá aprender en mis párrafos. El resto, que sean felices en su ignorancia.
Sindicación
 
Carta a una desconocida.
"Sé que te necesito más que nunca. Quiero ver tu cara, sentirte cerca, entregarme a tí. Daría todo por refugiarme entre tus brazos serenos.

Quiero dejar todo atrás, comenzar una nueva vida contigo. El viento se ha llevado lo poco que restaba, no queda nada aquí para mí. Sólo quiero oír tu voz. Quiero que me lleves a un lugar donde las palabras no hieran, donde los corazones no sufran. Te entrego mi alma. Dejaré que mis pensamientos sean arrastrados por un soplido tuyo. No deseo más compañía que la tuya, no necesito a nadie más. Sólo tú. Tú y tu eterno abrazo, dormirme en tu regazo, no despertar sufriendo.

Mirarte a los ojos buscando un atisbo de tranquilidad en este mundo de locos. Sólo saberte cerca cura mi alma.

Mi voz está hueca ya. No hay más sentimientos que éste, y mis susurros se los llevará el gélido viento de invierno. A nadie llegan mis palabras, nadie parece escuchar más que su propia voz.

Quiero marchar contigo allá donde nos lleve el corazón. Quiero ver la paz de ese lugar donde sólo existimos tú y yo. Y el Universo entero se abrirá ante nosotros, y caerán del cielo estrellas largo tiempo sostenidas por mi sonrisa.

Busco y no encuentro aquel brillo que encendía mi mirada, que me decía que continuaba vivo. No veo en el espejo sino sombras. Sombras del pasado que han vuelto a atormentarme, y una sombra de mí mismo es toda la imagen que me devuelve. Restos de alegría perdida tiempo ha, escombros de un corazón desolado y una pequeña luz de esperanza: tú, que siempre has sabido secar mis lágrimas, iluminar mi camino.

Sé que tú eres mi destino. Es lo único cierto, el último resto del naufragio que es mi vida. Sólo a esa certeza puedo aferrarme con toda confianza. Tú y tu abrazo. Y el sufrimieto terminará por fin, y sentiré de nuevo la paz. No hay justo castigo para mis pecados ni justa recompensa por todo mi dolor, sólo tú.

Recíbeme a tiempo, amada. No prolongues más esta letanía. Ven a buscarme, te lo ruego. Llévate todo el sufrimiento, tu sola presencia me basta. Pensar en ti alivia este pesar, mas sólo descansaré cuando esté a tu lado.

Y mis labios, en un último esfuerzo de dulce satisfacción, pronunciarán tu nombre, amada Muerte"
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Moldeando palabras, dando forma a una vida
Ahora que tiene su creación entre sus manos, se siente impotente, desilusionada, y al mismo satisfecha. sabe que ha escrito para sí misma, sin importarle que la gente lo entienda. Le da igual, y sin embargo sabe que la gente no logrará entender todo lo que quiere transmitir. Escribe por el placer de crear, por saberse dueña de cada palabra, de cada retazo de una historia que quiere contar, de moldear una figura.

Se pregunta si el escultor al acabar su creación, o el compositor al terminar una melodía se siente así, contento de haber puesto su sentimiento y darle forma para el mundo real, ajeno; y al mismo tiempo, impotente por no poder mostrarle al mundo lo que quiere decir, por no llegar a saber transmitir correctamente lo que siente. Cada relato son sentimientos, y quizá por eso a la gente no les gustan demasiado. Tiene ahí a sus amigos, que al comprenderla a ella saben qué signifca realmente cada palabra, cada frase; animándola a escribir,un apoyo que lo significa todo para ella, porque sólo quiere que ellos lean y juzguen, sólo sus opiniones le importan, le da igual lo que el resto del mundo piense de sus relatos.

Sabe que sólo ella tiene el cristal adecuado a través del que mirar cada historia, pero si sólo consigue que a la gente le guste, aunque no comprendan la magnitud de su transcendencia en su vida, le es suficiente.

Revisa todo lo que ha creado, y ve como puede establecer una línea temporal, un viaje por sus estados de ánimo. Hay relatos alegres, pocos, es cierto, pero los hay. Y luego, los demás...tristes, pero al mismo tiempo, son tan parte de ella como los alegres. Corresponden a diferentes momentos de su vida, por eso no son iguales, sus expresiones han cambiado, su punto de vista, sus historias. Siente deseos de quemar todo, y sin embargo quiere guardarlos como parte de su alma que son.

Los guardará en una pequeña cajita y no volverá a mirarlos, a leerse a sí misma en cada línea hasta que su suerte cambie. Entonces, podrá establecer otro escalón más en la escalera que es su vida, escalera sin fin.
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Jugando a soñar.
¿Porqué a veces sin pedirlo se muestra una respuesta ante ella, y sin embargo cuando las pide no aparece ninguna? Es acaso tan malo poseer las respuestas a todo la que la atormenta? Quizá no debiera preguntar. Quizá deba esperar a que todo se solucione, a que el hada Mab suavice los nudos que los traviesos duendes han conseguido fabricar en su pelo.

Quizá deba aguardar a que una estrella caiga del cielo y le muestre la luz verdadera. Y mientras tanto, mira al cielo preguntándose porqué demonios no puede volar, sentir el viento cortándole la cara, hiriendo sus ojos. Asombrarse viendo de cerca la luna, volar acompañada de un águila para descubrir que el cielo es más pequeño de lo que parece.

Alcanzar sus sueños... huir de ese sueño...saberse libre de ataduras y cadenas, de pesos del alma y sentimientos absurdos, incoherentes. Libre del tiempo que la atenaza haciéndole sentir cada minuto como horas, minutos que se transforman en segundos cuando despierta y ve sólo oscuridad a su alrededor.

Sólo quiere convertirse en un suspiro y brotar de unos labios enamorados, para morir del modo más dulce que puede imaginar... Disolverse en el aire y ser todo y nada, conocedora de los secretos que las hadas susurran en sus pequeñas moradas, oir el canto de una mariposa solitaria, alborotar el pelo a las sirenas...

Se imagina durmiendo bajo un árbol, contando hojas con los ojos cerrados, sintiendo la voz de los elfos que a su alrededor se reúnen para cantarle una nana y transportarla lejos...lejos...al lugar que no es lugar, allá donde no hay tiempo, donde el mar y el cielo se reúnen para entonar una melodía perdida.

Decubre que ha vuelto a ser niña,a deleitarse con su juego favorito: soñar.
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Dulces sonidos.
Aún retumban en sus oídos las risas. Es agradable para ella, después de tanto tiempo, escuchar a sus ángeles reír, y volver a percibir su risa, olvidada tanto tiempo en el desván de sus sentimientos, cubierta estaba ya de un velo de polvo, envuelta en telas de misterio.

Volver a disfrutar de una sonrisa fácil, olvidada de problemas y preocupaciones que más tarde colonizarán de nuevo su mente, pero ese momento es mágico, y sólo piensa en disfrutarlo.

Una tarde como cualquiera, pero tan distinta. Volviendo a disfrutar como las niñas que fueron, como las niñas que son, de las carcajadas limpias, provocadas por palomas que se acercan a ellas, despreocupadas, tan sólo tratando de llevarse una chuchería. Competiciones entre cuervos y palomas, gorriones que aparecen de la nada y desaparecen con la misma rapidez, dejando un rastro de incertidumbre. De nuevo señales, acontecimientos que levantan comentarios, esta vez libres de sombras y temor, por fin.

Bromeando acerca de curas que susurran cuando suponen que ellas no oyen. Chistes fáciles, y risas libres ya por fin. Dan rienda suelta a la tranquilidad de un domingo, sin apenas preocupaciones.

Y vuelve el lunes, y a pesar de ese sueño que la atormenta, va como cada mañana a reencontrarse con la gente de su clase, bromeando, por una vez en mucho tiempo con ganas, sin fingir...o al menos no demasiado.

Y piensa que si todos los días fueran así, que distinto sería todo, pero la vida es agridulce, se empeña en empujarla, en verla caer...y todo merece la pena por esos momentos en que percibe la fuerza en su interior, la ayuda de sus niñas. Momentos en los que se levanta y arrastra el peso que debe cargar como una simple pluma, sin notarlo apenas. Y aún con esa melancolía golpeándole las sienes, siente que se acerca el final de tanta oscuridad, que pronto volverá a sonreír como lo hacía.

Pero, ¿qué significa pronto?
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Destrozando cristales
Observa sus lágrimas caer como lluvia sobre mojado. No les da importancia, son sólo muestras de su debilidad. Pero ha visto a quien ama derramar iguales gotas por culpa suya. Se siente entonces más débil aún, desprotegida como debe sentirse un ángel al caer y perder sus alas. La diferencia está en que ella tiene a su lado otros ángeles de brillantes alas para ayudarla a remontar el vuelo y enfrentarse a quien quiso expulsarla de la vida.

Y sin embargo, siente que lo que queda de sus plumas no puede ayudarlas a ellas, compañeras en su caída, castigadas también sin justicia ni motivo. Son aquellas a las odian y temen porque es más fácil que comprenderlas. ¿Quien les ilumina ahora el camino? Encontrarán el sendero a seguir, ¿pero a qué precio? ¿No es perder los sentimientos una compensación desmesurada, un castigo desproporcionado?

No halla respuestas y ello consigue despertar la ira que anida en ella, ese odio que ha querido reprimir y ahora se muestra desafiante al mundo. Dadle un motivo y segará una existencia.

Se da cuenta de lo ridículo de sus pensamientos y consigue enterrarse de nuevo en la tristeza...y ve que sus ojos son ahora verdes, irónica imagen de esperanza en un rostro bañado en lágrimas de desesperación.
¿Vio acaso él ese gesto, ese semblante seguro y a la vez desolado? ¿Vio alguna vez algo más allá del camino por el que vaga errante? Quizás no. Nunca lo vio salirse de su sendero, tan seguro de ser fuerte e indestructible. "Inmortal".
Puede que algún día sepa mirar hacia los lados y observe con curiosidad el desvío que ella ha tomado al dejar de caminar a su lado, intérnandose cada vez más en ese oscuro bosque donde los lamentos resuenan con cada gota surgida de su alma, arrastrando astillas que guardaba en su corazón para hacerlas salir, arañando cada rincón por el que pasan, abriendo heridas que creía cerradas, haciendo surgir sangre a borbotones de donde pensaba no quedaba nada excepto la melancolía.

Algún día ella le abrirá los ojos. Si no puede hacerlo con dulzura lo hará con furia. Y aunque eso la dañe a ella también, qué importa. Es como arrancar un cristal que tiene hundido en su interior. Un momento de dolor, y entonces... entonces el descanso o la agonía. Pero hay que intentarlo. Porque cabe la posibilidad de que con eso logre poner barreras a las lágrimas que hoy la ahogan, que cierre sus heridas. Y entonces podrá ayudar a los demás, a sus pequeños ángeles caídos que la observan con dulzura desde la celda que las retiene, en la que se han visto encerradas sin quererlo.

Le enseñará a aquel que no quiere ver aquello que permanece fuera de su vista. Y lo hará como cree que es la única forma. Destrozando cristales de existencia hasta encontrar aquel que le haga desviar la mirada. Y lo encontrará. Aquel que está marcado con arañazos de soledad. Y entonces le dirá,
"Bienvenido a mi mundo; ¿cual es el tuyo?"
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Ahogando sueños
Noches sin dormir y días sin saber que hace. ¿Es como era? ¿ha cambiado? Intenta recordar la última vez que fue bendecida por un sueño profundo. Quizá hace días...una semana tal vez. Qué más da.

Se despierta con un recuerdo amargo, un último vestigio de un sueño que no le ha gustado. Descubre que una de esas malditas criaturas que por la noche anidan en su mente escapa de su boca con un suspiro suyo, y la ahoga con la almohada. Aprieta con fuerza, y siente las últimas convulsiones. Otros sueños llaman a la puerta de su habitación, se muestran como visitantes inoportunos. Los coge con sus manos desnudas y trata de romperlos. Los trozos se le clavan en la piel como pequeños cristales.

Intenta volver a dormir, pero una pesadilla parece enganchada a su piel con alfileres de cabeza negra, aguardando un movimiento suyo para hundirse en sus venas y robarle la vida. ¿qué más da? Se pregunta.

Oye el reloj en la pared contar sus segundos. Saben que son muchos, y a la vez siente que son pocos los que le quedan. Cada tic tac es el rumbo inexorable del tiempo hacia el infinito, donde no existe espacio ni tiempo...avanza entonces hacia la destrucción. Un metrónomo maldito marcando el tempo de su muerte. Toma una determinación. No despreciará el tiempo pensando en quien la ha herido. Agradecerá cada segundo a las manos y los corazones que la han curado, rasguño tras rasguño, corte tras corte... quien ha detenido su hemorragia sabe que tiene cada segundo en sus manos ensangrentadas, deseperadas.

Mira su reflejo en el maldito espejo que tanto odia y necesita, y reconoce poco a poco sus rasgos, los admite como suyos. No le resultan tan extraños esos ojos. Piensa que tal vez fueran así en un principio, y después de un par de cambios vuelvan a ser los mismos. Ve que la vida se le escapa poco a poco por esos ojos, ventanas del alma abiertas a la inmensidad de un presente que será pasado, y un futuro que poco a poco se avecina, lastimero, intentando lamer sus heridas para moldear el presente que ve en ese reflejo.

"Algún día todo será pasado, y entonces tú, Muerte, serás mi presente. Mientras tanto, mi futuro es la vida, y a ella me encomiendo, pidiéndole que me devuelva lo que me ha robado. Y algún día, nuestras mutuas deudas serán pagadas."
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Esperando un quizá.
Hay algo sobre lo que a veces piensa, y realmente no logra llegar a un punto en que comprenda todo. Por qué el mundo es tan frío, se pregunta. La gente pasa a su alrededor sin ni siquiera mirarse, ocupados en sus propios pensamientos, de los que no llegan a ser conscientes enteramente ni ellos mismos. Nadie conoce a nadie. No se cruzan las miradas si no es para despreciar.

Pero,¿qué pasaría si cada uno pudiese sentir lo que cada persona sintie? Quizá el mundo sería un poco mejor, un poco más solidario. Entonces cae en la cuenta de que ella no sabe ni lo que siente. De repente asoman a sus ojos un par de lágrimas perdidas, no derramadas a su tiempo, pero ahora que está sola sabe que puede llorar tranquila, que nadie le reprochará...

A no ser ella misma. Se ve débil de nuevo y decide reforzar su coraza, tapar las grietas por las que las lágrimas se cuelan y marcan el ritmo de sus latidos en su corazón, perdido en un tiempo y un espacio que parecen no ser los suyos, perdido en la inmensidad de un mundo que hoy le parece ajeno.

No sabe por qué pero quiere gritar al mundo que pare, que ya son suficientes vueltas, suficientes reveses y sufrimientos. Quiere unir su voz al viento y juntos entonar una canción de protesta al cielo, a quien quiera escucharla. Y sabe que valdrá la pena si la escucha aunque sea una pequeña mariposa, si puede devolverle sus maravillosos colores. Será suficiente con que una hermosa pluma caiga del cielo, empujada por la suave brisa, para rozarle la cara y susurrarle su nombre.

Entonces sabrá que ha sido escuchada, que no todo es en vano si alguien se estremece con sus palabras. Quiere moldear cada sonido hasta convertirlo en un retrato de la belleza oscura e inquieta. Porque sabe que cada palabra es bella a su manera. Intenta escribir algo y no sabe qué. Piensa en esa pequeña libreta, amparada en la oscuridad de su habitación. Lee la primera página, escrita hace tiempo...

"Quizá algún día sea un hada y pueda levantar el vuelo e irme con aquellos a quien quiero; pero mientras mis alas no crezcan, echaré a volar mi débil voz al viento. Que él la acune y la esparza por tierras y tiempos lejanos donde haga falta un susurro de aliento, una poetisa de la melancolía.

Quizá algún dia sea una simple mariposa y mis pequeñas alas no puedan enfrentarse al viento amenazador. Dejaré que él me abraze en sus etéreos brazos, y su calos me devuelve la vida.

Vivo un día más de un aprimavera fría, donde ninguna flor puede teñirse del color de su mirada. Me duele saber que no volveré a ver ese brillo en sus ojos, pero buscaré otra mirada y quizá encuentre unas pupilas en las que descansar y reunir fuerzas para hacer frente a un nuevo día. Y quizá eses ojos me conviertan en esa hada que ansío ser. No veré lágrimas aflorando de los rincones de su alma, pues su mirada sonreirá como un día lo hizo la mía.

Y sigo esperando un quizá con la esperanza de quien se sabe perdido y busca una luz que le indique el camino."


morganafae
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Merry ye meet and merry ye part
Piensa que es una lección de la vida. Alguna gente cumple lo de no robar, lo de no matar, pero muy poca es la gente que no desea bienes ajenos, quien no se deja arrastrar por pensamientos impuros. Sin embargo hay una ley mucho más fácil de aprender, más verdadera...

Merry ye meet and merry ye part. Piensa en el significado de esa frase, sencilla y compleja al mismo tiempo, un muro en la espiral de odio que hoy consume a la sociedad.

Ella ha sabido sacar su propio significado, y un día lo explica, dejando que sus palabras resuenen en un silencio que la atenaza.

"No puedo odiarle, no puedo odiar a nadie. Fui feliz, felices nos encontramos y felices nos separamos"

El odio no sólo la cambiaría a ella, sino a aquellos a quien odiase. Por eso no odia, porque el peso sobre su espalda es demasiado como para aumentarlo por un tonto sentimiento. ¿Llevar el peso de dos, quizás tres almas más, soportar sus cadenas? Pues eso es odiar. Nadie odia sin tener un motivo, ni soportar después una condena.

Si la gente sólo comprendiese eso...quizás serían un poco más felices.

Reflexiona sobre todos los pasos que le han llevado hasta aquí, hasta el ahora de una existencia perdida como la suya, y ve pasos en falso. Las caídas han sido más numerosas que las manos que la han ayudado, pero se sabe acompañada. Ya no agacha su cabeza, avergonzada de haber caído. Se levanta orgullosa, con la cabeza bien alta, pues ha aprendido la lección. Una lección que muchos no aprenderán jamás...

Merry ye meet and merry ye part.
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Sentimientos que se escriben en canciones




Se puso a pensar en todo lo que una sola canción podía decirle. Algunas gritan para que las escuches, y cuando les prestas la debida atención, decubres que la canción te ha robado al alma. Todo lo que sientes está ahí, en boca de un extraño a quien admiras.

Entwine y su hermosa canción... La armonía de las voces opuestas, hombre y mujer, dulzura en sus aspectos opuestos, y su corazón en la boca de dos extraños, distantes y a la vez cercanos, porque el saber que alguien puede expresar todos sus sentimientos en tan sólo cinco minutos asusta pero une, une tu mente a la voz de los artistas, une tu corazón a cada acorde de esa guiatrra eléctrica, y cada latido es una tecla de piano.

Y así sabe que hay maneras de expresar sentimientos que nada tienen que ver con hablar cara a cara, que a veces las notas se articulan y forman la más hermosa de las melodías, la más triste...

Piensa a la vez en la gente que se limita a escuchar música que nada aporta. ¿Cómo descubrirán ellos ese enlace entre gente distinta, distante, cercana, extraña y a la vez conocida? Acaso no lo sienten...

Y recuerda que una vez escribió un relato de desesperación, un día solitario, un sentimiento demasiado fuerte...y deja que las palabras afloren a su mente..

"Qué hacer cuando las ganas de vivir van desvaneciéndose, cuando la vana esperanza se ve substituída por el llanto eterno, cuando todas las luces van apagándose una a una en larga letanía y no queda nada para mí en este mundo, nada a lo que aferrarme. No tiene sentido seguir viviendo, pero estoy colgada de un hilo tan frágil que un suspiro destruye sus últimas hebras, únicas supervivientes del gran holocausto que es mi vida.

Sólo me queda la soledad, el único amor que jamás me ha fallado. La oscuridad me acompaña en las largas horas en vela mientras me abandono a mis inútiles pensamientos esperando a que la muerte venga a por mí y me ofrezca consuelo.

Y las lágrimas desbordan mis ojos y amenazan con empapar mi almohada, donde descansa el frío metal que tantas veces he acercado a mi sangre. Intento reunir el valor para para intentarlo definitivamente, pero soy cobarde de nuevo y continúo viviendo por inercia, acercándome cada vez más al borde del gran acantilado, cuyo fondo no alcanzo a ver. Pero sé lo que me aguarda. El dulce descanso de mis penas."

Intenta borrar todo...y sólo consigue recordar....palabras enterradas...
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Buscando...sin saber dónde
Un día se dió cuenta de que ya no era como antes. Faltaba algo, y no sabía qué. Las imágenes de la excursión de fin de curso del anterior año llamaron a la puerta de sus recuerdos conscientes. Hace un año estaba en barcelona, riendo, haciendo el tonto... y discutiendo. sabe que no fue ella quien pedió los nervios. No, porque ella no puede permitirse el lujo e perder el autocontrol. Ella habló y fue escuchada, sabe que algunas personas creen que cuando ella habla se hace el silencio. Fue una discusión sin importancia. Siguió dibujando en su cuaderno esbozos de hadas de mirada hermosa y tranquila, lo que siempre quiso ser. Un par de amigos vinieron a despedirse, al día siguiente volvería a su ciudad. La encontraron con lágrimas amenazantes, pero ella supo reaccionar. Era el frío viento, sí, las doce de la noche y ella en el balcón, el viento le había hecho llorar. Dos besos y adiós muy buenas, ya hablaremos, te mandaré las fotos, cuídate...etc...etc... Palabras vacías. Pero al menos se la había pasado bien. Volvió a casa con una sonrisa cansada en la cara, pero sonreía.
poco después fue a ver a uno de sus grupos favoritos, disfrutó como nnca y conoció gente maravillosa. Se encontró con un amigo que no conocía. Y sonreía.
Ahora sabe lo que falla. Es esa sonrisa, esa luz en los ojos. Se mira en el espejo y ve la mirada apagada de las hijas del delirio.
Y busca la sonrisa, sin saber dónde.
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.