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Caminando hacia un sueño..
Desvaríos y pensamientos...
Acerca de
...mi alma. Realmente es difícil llegar a conocer a una persona, todos sus recovecos y detalles. Y especialmente si esa persona no quiere dejarse conocer. No hay mucha gente que pueda decir que me conoce. Hay quien creía saber quien soy y se ha topado con que sólo conoce una milésima parte. Otros siguen creyendo conocerme. Quien realmente sabe cómo soy puede llegar a interpretar cada gesto, cada palabra. Podría contar con los dedos de una mano a esas personas. Hay gente que ha decidido que no merece la pena gastar su preciado tiempo en intentar conocerme y decide juzgarme por una palabra, o lo que es peor, por una imagen. Sé que tengo una personalidad extraña: finjo muchas veces mi estado de ánimo y mi humor sólo para que no pregunten qué me pasa, me escudo en la indiferencia. Pero quien me conoce sabe leer entre las líneas de mis líneas, y quien no podrá aprender en mis párrafos. El resto, que sean felices en su ignorancia.
Sindicación
 
Es sólo un hasta Luego
Bueno, hoy voy a hacer una pausa en mis escritos, para deciros que a todos los que me leeis y a todos los que me escribís, GRACIAS.

No voy a cerrar este blog, ni hablar, pero tengo que dejar de escribir hasta agosto porque en Julio estaré de viaje. Así que simplemente escribo esto para deciros que no extrañeis por la falta de artículos, y para agredeceros sinceramente el hecho de visitar este epacio, una parte de mi mente y mi corazón. Espero volver a escribir pronto, y aguardo con impaciencia el hecho de leer vuestros comentarios como he hecho hasta ahora, llena de ilusión y gratitud.

No es una despedida, es un hasta luego. Espero que al volver haya aprendido un poco más y pueda relataros toda mi nueva experiencia, y también con un poco más de habilidad.

Sin nada más que deciros, a parte de GRACIAS de nuevo, os digo:
HASTA LUEGO
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Desgastando el suelo
Camino, camino hacia ningún lugar, hacia todos. Los caminos confluyen en el sendero no marcado que yo recorro, paso a paso, sin prisa pero sin pausa, segura de que cada centrímetro de suelo no ha sido pisado antes nunca. Mis botas se hunden en la hierba, la aplastan, muere la vida a mi alrededor. Y a ambos lados de donde yo camino, miles de personas siguen caminos o marcan los suyos propios, sin acercarse entre ellos, con miedo de tocarse, de encontrarse, con miedo de cruzar una mirada con otro...

Y el miedo se refleja en cada rostro...comienza a anochecer y sólo hay campo a mi alrededor. Todos paran, se refugian de la noche, y yo sigo adelante, hacia ningún lugar, hacia mi destino. No veo la figura menuda hasta que la tengo justo delante. Está sentada en una roca, en mi camino. Creía que nadie había pisado la hierba que yo piso, y ahí está ella. Me acerco y hablamos sin decir nada, sabemos todo sin saber nada, no son necesarias las palabras.Me siento a su lado.

Amanece y aparece en el camino otra persona. Alcanzo a ver sólo su pelo negro y sus ojos verdes. No veo nada más, me hechiza su presencia... su aura... Me mira y me levanto al mismo tiempo que mi compañera. sé que piensa lo mismo que yo. que recorreremos juntas el camino que resta.

Echamos a nadar sin decir nada, diciéndolo todo... unas alas surgen de sus espaldas, de la mía, y el camino se hace más fácil. Y sabemos que habrá dificultades, duras pruebas, pruebas que superaremos aunque tengamos que luchar duro contra el cielo, contra el suelo y el infierno. Nos miramos y sabemos que seremos capaces de todo si nos lo proponemos. La tristeza nos amenaza desde cada rincón de nuestro camino sin camino, pero lucharemos, porque ahora sabemos quien somos.

"El cielo es el deseo de una persona codiciosa.
El infierno es la angustia llena de envidia y dolor de una persona cobarde.
Tanto la felicidad que supera el cielo como el sufrimiento que supera el infierno, se encuentran en este mundo"
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
El tiempo cuenta...y un cuento cuenta el tiempo.
Se hacía de noche tras la ventana del salón, y al calor de la chimenea en la que tres o cuatro leños ardían, chisporroteando de vez en cuando, el abuelo contaba un cuento a su pequeño nieto, acurrucado en su regazo. Aparte de su voz, en la sala sólo resuena el tic-tac de un viejo reloj de péndulo, tan viejo como el anciano.

El niño no sabía porque su abuelo parecía tan interesado en estar con él esa tarde, no había nada de disitinto a los demás días, pero el viejo decía que hoy era el día...los lobos aullaban, algunos perros lanzaban sus lastimeros gemidos al cielo.

-Mi niño, algún día comprenderás lo que acabo de contarte... Los duendes del reloj, sabes...esos duendes...algún día pararán mi reloj, y el tuyo.... y entonces, entonces los lobos aullarán llamando a la bruja para que venga a recogernos.

-Mi reloj no se para, abuelo, es de esos que tienen números, no tiene agujas, no se para.

-Bueno, hijito, se parará, se parará...algún día.

Así anochece, entre historias de duendes y criaturas del bosque. El niño cae rendido tras horas de historias, se duerme todavía en las rodillas de su abuelo. Su reloj marca ya las 2 de la mañana.
Afuera los lobos siguen aullando, cada vez más cerca, y de repente se hace el silencio.
LA ventana del salón se abre sin un sólo susurro, para dejar pasar el frío viento de la noche, que agita los pocos cabellos que quedan en la cabeza del viejo. El niño se agita en sueños, una bruja viene hacia él, tres lobos de ojos inyectados en sangre la guían, y él sabe ...sabe que no puede escapar. Su reloj emite un pitido: son las tres de la mañana. Se despierta, y con los ojos aún legañosos mira a su abuelo. Tiene la mirada vuelta hacia el reloj, y el niño cae en la cuenta de que ya no puede oír el tic-tac.

-Abuelo, abuelo...el reloj se ha parado....

El anciano no responde a sus palabras, sigue mirando fijamente al reloj...demasiado fijamente... El niño coge la mano de su abuelo, esa mano que antes lo abrazaba mientras dormía. Está fría, como el mismo hielo, y el niño quiere creer que es por el frío que se cuela por la ventana...

Pero sabe que no, sabe que la bruja ha venido. El reloj ya nunca anunciará las horas, no volverá a moverse el pesado péndulo. Y el pequeño vuelve a dormirse, queriendo alejarse de todo.

Duerme en un regazo frío y muerto, y sueña con que la bruja viene a buscarlo.

La mañana siguiente sus padres van a buscarlo, irán todos a celebrar su décimo cumpleaños. Abren la puerta, y al llegar al salón descubren la ventana abierta, el frío que reina en el salón, el silencio que se adueña de cada segundo.

Dan las diez en el reloj del padre, suena su pitido. Pero no el del reloj del pequeño. Se acerca a despertarlo, y ve que el pequeño reloj marca las 3 y 3 minutos de la mañana.

Hoy los duendes han jugado.

Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.