Palabras que hieren
Esperaba sólo unas palabras, aunque fuesen insultos. Pero recibió algo más, algo que le dolió quizás demasiado, la acusación de dejar quererse..
Y ella entendió lo que conllevaba. Acusaciones que ella misma se hacía, de dejar a los sentimientos ocupar el lugar de su cerebro, pensar que quizá esta vez fuese diferente. Que podía volver a querer, aunque no fuese de igual manera, al menos de forma suficiente. Quizás era muy pronto. Quizás demasiado tarde.
Pero sabe que no puede hacer nada más. Ha pedido perdón hasta que las palabras dejaron de tener sentido para ella, se ha preocupado por él.
¿Y ahora qué?
Ahora esperará, y si el odio no se apodera de él, seguirá preocupándose de si está mejor, de su vida en una ciudad más lejana, de intentar una amistad con él.
Y si el odio hace bien su trabajo... Quizás vuelvan tiempos pasados.
Y ella entendió lo que conllevaba. Acusaciones que ella misma se hacía, de dejar a los sentimientos ocupar el lugar de su cerebro, pensar que quizá esta vez fuese diferente. Que podía volver a querer, aunque no fuese de igual manera, al menos de forma suficiente. Quizás era muy pronto. Quizás demasiado tarde.
Pero sabe que no puede hacer nada más. Ha pedido perdón hasta que las palabras dejaron de tener sentido para ella, se ha preocupado por él.
¿Y ahora qué?
Ahora esperará, y si el odio no se apodera de él, seguirá preocupándose de si está mejor, de su vida en una ciudad más lejana, de intentar una amistad con él.
Y si el odio hace bien su trabajo... Quizás vuelvan tiempos pasados.
Encontrando caminos, dejando recuerdos
Mira sus manos una vez más, las manos con las que acarició la cara de su primer amor, las manos que rozaron la piel de quien ahora le hace sentirse querida de nuevo. Y ya no hay nada.
Mira las líneas donde un ángel negro leyó su futuro, le dijo algo del pasado, creyó ver su vida resumida.
Las suyas son manos irreconocibles, que pasarían desapercibidas. Ni grandes, ni pequeñas, de largas uñas, blancas. Nada haria imaginar que fueran especiales. Pero para ella, mirarlas tiene su significado.
Piensa en la importancia que para ella tienen esas manos. Con ellas ha secado miles de lágrimas, tanto suyas como ajenas. Ha perfilado labios, ha dibujado sonrisas, ha rozado el papel hasta plasmar un dibujo que mostrase algo. Ha escrito cuentos y poemas, cartas de muchos tipos. Hubo tiempos en que casi sangraban, desechas por heridas de jugar a baloncesto, de coser, de aguantar un sable, de intentar partir maderas, de golpear paredes, cristales, de escribir, de tocar la guitarra durante horas...
Manos que han amado, han sufrido y ahora echan de menos sujetar las manos de él.
Y ahora se ve en el espejo de nuevo. No ve sus manos, pero si sus ojos, un poco más claros, más brillantes, más decididos y quizás maduros, con ese deje infantil todavía, una sonrisa dibujada en su rostro, mientras imagina que está de nuevo con él, y puede abrazarlo.Y cree que es un poco más fuerte.
Cae el telón, desparece entre las sombras y aparece de nuevo ella, frente al mundo, aparentando que nada le importa, que nunca se ha quedado mirando a sus manos y echándolo de menos. Buscando un camino que la acerque a él, desechando recuerdos que todavía le hacían daño, afrontando cosas que le recuerdan a su sufrimiento. Como Ever Dream. No es un recuerdo triste, Belladonna, es un desafío. No hay recuerdos, hay melodías.
Mira las líneas donde un ángel negro leyó su futuro, le dijo algo del pasado, creyó ver su vida resumida.
Las suyas son manos irreconocibles, que pasarían desapercibidas. Ni grandes, ni pequeñas, de largas uñas, blancas. Nada haria imaginar que fueran especiales. Pero para ella, mirarlas tiene su significado.
Piensa en la importancia que para ella tienen esas manos. Con ellas ha secado miles de lágrimas, tanto suyas como ajenas. Ha perfilado labios, ha dibujado sonrisas, ha rozado el papel hasta plasmar un dibujo que mostrase algo. Ha escrito cuentos y poemas, cartas de muchos tipos. Hubo tiempos en que casi sangraban, desechas por heridas de jugar a baloncesto, de coser, de aguantar un sable, de intentar partir maderas, de golpear paredes, cristales, de escribir, de tocar la guitarra durante horas...
Manos que han amado, han sufrido y ahora echan de menos sujetar las manos de él.
Y ahora se ve en el espejo de nuevo. No ve sus manos, pero si sus ojos, un poco más claros, más brillantes, más decididos y quizás maduros, con ese deje infantil todavía, una sonrisa dibujada en su rostro, mientras imagina que está de nuevo con él, y puede abrazarlo.Y cree que es un poco más fuerte.
Cae el telón, desparece entre las sombras y aparece de nuevo ella, frente al mundo, aparentando que nada le importa, que nunca se ha quedado mirando a sus manos y echándolo de menos. Buscando un camino que la acerque a él, desechando recuerdos que todavía le hacían daño, afrontando cosas que le recuerdan a su sufrimiento. Como Ever Dream. No es un recuerdo triste, Belladonna, es un desafío. No hay recuerdos, hay melodías.
Dejame...
Déjame imaginar que nunca me has hecho daño (ingenuidad de los débiles)
Déjame creer que nunca te he amado (esperanzas)
Déjame pensar que soy quien fui, y que en cada presente mio soy distinta (aspiraciones)
Dejame matar el último de mis silencios al ver tus ojos (deseos)
Déjame volver a aquel día, a aquel banco, y decirte lo que me callé (y tú me decías, habla)

Déjame contarte que ya no eres el centro de mi mundo (verdades)
Déjame gritar al viento que ya no te necesito (confesiones)

Déjame que sea yo misma, que sea feliz (miénteme)
Déjame cantar mi himno de libertad (mi voz al sol)
Déjame que sea yo quien diga que se ha recuperado (y sentirme orgullosa)
Déjame confesarte que me hiciste caer, y he vuelto a levantarme (mi fuerza)

Déjame mirarte a los ojos y descubrir que ya no me hacen daño (retos)
Déjame recoger lo que te dí de mí (sentirme yo)
Déjame ser quien siempre he querido (sin ti)
Déjame que no vuelva a ser quien fui contigo (soy alguien)
Déjame que sane mis heridas (con ellas y él)

Déjame que vuelva a amar (ya no eres tú, es él)
Déjame dejar de odiarte (muriendo)
Déjame decirte que ya no seré más aquella niña insegura, refugiándose en tus brazos, mirándose en tus ojos, lamiendo sus heridas, que no soy quien tú conociste, que he crecido, que veo las cosas de otra manera, que amo de nuevo, que no has conseguido destrozarme, que he vuelto a vivir, que al menos tengo a mis niñas, que no volveré a preocuparme así por ti, que ya no eres necesario para mí.
Por último, déjame decirte gracias por nada, o quizás gracias por todo, hoy, que mañana ya no habrá odio ni resentimientos.

Déjame creer que nunca te he amado (esperanzas)
Déjame pensar que soy quien fui, y que en cada presente mio soy distinta (aspiraciones)
Dejame matar el último de mis silencios al ver tus ojos (deseos)
Déjame volver a aquel día, a aquel banco, y decirte lo que me callé (y tú me decías, habla)

Déjame contarte que ya no eres el centro de mi mundo (verdades)
Déjame gritar al viento que ya no te necesito (confesiones)

Déjame que sea yo misma, que sea feliz (miénteme)
Déjame cantar mi himno de libertad (mi voz al sol)
Déjame que sea yo quien diga que se ha recuperado (y sentirme orgullosa)
Déjame confesarte que me hiciste caer, y he vuelto a levantarme (mi fuerza)

Déjame mirarte a los ojos y descubrir que ya no me hacen daño (retos)
Déjame recoger lo que te dí de mí (sentirme yo)
Déjame ser quien siempre he querido (sin ti)
Déjame que no vuelva a ser quien fui contigo (soy alguien)
Déjame que sane mis heridas (con ellas y él)

Déjame que vuelva a amar (ya no eres tú, es él)
Déjame dejar de odiarte (muriendo)
Déjame decirte que ya no seré más aquella niña insegura, refugiándose en tus brazos, mirándose en tus ojos, lamiendo sus heridas, que no soy quien tú conociste, que he crecido, que veo las cosas de otra manera, que amo de nuevo, que no has conseguido destrozarme, que he vuelto a vivir, que al menos tengo a mis niñas, que no volveré a preocuparme así por ti, que ya no eres necesario para mí.
Por último, déjame decirte gracias por nada, o quizás gracias por todo, hoy, que mañana ya no habrá odio ni resentimientos.

¿Qué vas a hacer?
El tiempo se enredaba ahora en sus cabellos, sueltos al viento, mientras trataba de escudarse en una sonrisa y un silencio. ¿qué vas a hacer ahora? Le preguntaba la vida...y ella callaba.
Ya no le sirve de nada mirar atrás, aunque sepa que ha vencido, que nada cortará de nuevo su aliento.
Quiere ayudar, aun no sabe porqué, pero de repente, sabe que hay cosas fuera de su alcance, que no puede tocar, no puede cambiar, y eso le duele. Porque no puede hacer todo lo que quisiera por la gente a la que ama, lo intenta sin embargo, se dice que nada es imposible...
Mira sin ver a su alrededor, se ha acostumbrado a la oscuridad y ahora la luz le daña, todo es blanco, todo es nada, y el aire se escapa entre sus dedos. No sabe nada, pero cree poder descubrirlo. pone toda su atención, y comienza a verse a sí misma en un espejo. No le gusta lo que ve, pero ya no le importa, porque ha aprendido que el espejo es un traidor, no refleja lo que siente, y eso es lo que le importa realmente, así que da un puñetazo al cristal y sigue adelante.
Mira desafiante al vacío, ¿piensas engullirme? pregunta. Jamás seré nada, porque siempre tendré algo en mí, responde.
Ahora mira a los ojos de la vida, profundos, tenebrosos, llenos de un poco de todo y mucho de nada.
"Haré lo que crea, lo que sienta. ¿Algo que objetar?"

Ya no le sirve de nada mirar atrás, aunque sepa que ha vencido, que nada cortará de nuevo su aliento.
Quiere ayudar, aun no sabe porqué, pero de repente, sabe que hay cosas fuera de su alcance, que no puede tocar, no puede cambiar, y eso le duele. Porque no puede hacer todo lo que quisiera por la gente a la que ama, lo intenta sin embargo, se dice que nada es imposible...
Mira sin ver a su alrededor, se ha acostumbrado a la oscuridad y ahora la luz le daña, todo es blanco, todo es nada, y el aire se escapa entre sus dedos. No sabe nada, pero cree poder descubrirlo. pone toda su atención, y comienza a verse a sí misma en un espejo. No le gusta lo que ve, pero ya no le importa, porque ha aprendido que el espejo es un traidor, no refleja lo que siente, y eso es lo que le importa realmente, así que da un puñetazo al cristal y sigue adelante.
Mira desafiante al vacío, ¿piensas engullirme? pregunta. Jamás seré nada, porque siempre tendré algo en mí, responde.
Ahora mira a los ojos de la vida, profundos, tenebrosos, llenos de un poco de todo y mucho de nada.
"Haré lo que crea, lo que sienta. ¿Algo que objetar?"





