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Caminando hacia un sueño..
Desvaríos y pensamientos...
Acerca de
...mi alma. Realmente es difícil llegar a conocer a una persona, todos sus recovecos y detalles. Y especialmente si esa persona no quiere dejarse conocer. No hay mucha gente que pueda decir que me conoce. Hay quien creía saber quien soy y se ha topado con que sólo conoce una milésima parte. Otros siguen creyendo conocerme. Quien realmente sabe cómo soy puede llegar a interpretar cada gesto, cada palabra. Podría contar con los dedos de una mano a esas personas. Hay gente que ha decidido que no merece la pena gastar su preciado tiempo en intentar conocerme y decide juzgarme por una palabra, o lo que es peor, por una imagen. Sé que tengo una personalidad extraña: finjo muchas veces mi estado de ánimo y mi humor sólo para que no pregunten qué me pasa, me escudo en la indiferencia. Pero quien me conoce sabe leer entre las líneas de mis líneas, y quien no podrá aprender en mis párrafos. El resto, que sean felices en su ignorancia.
Sindicación
 
Las cosas cambian
Bueno, he llegado hasta aquí, y creo que es hora de dejarlo ya. No volveré a escribir aquí, al menos de momento.

Así que sólo quiero dar las gracias a quienes me han seguido, quienes han leído y comentado mis artículos, y también a los visitantes fantasmas, que no dejan testigo de su paso por este blog.

Gracias sobre todo a eses comentarios que tanto me han ayudado, tanto de la gente que conozco personalmente como de aquella que nunca he visto y sin embargo ha sabido dejar unas palabras de ánimo.

Muchas cosas cambian, y aunque sigo siendo una niña inmadura, con todos esos defectos que todos conocemos y que se dejan ver en mis escritos, decidí que iba siendo hora de guardar todos estos sentimientos en una cajita y mostrárselos a gente aún más cercana. Sólo los ángeles saben a dónde vuelo.

Sólo dejo un mensaje que alguna gente entenderá, otra no, no me importa ser clara o que todos puedan leerlo.
No somos cerradas, la gente nos hace cerradas.





GRACIAS A TODOS, POR TODO.
Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.