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Caminando hacia un sueño..
Desvaríos y pensamientos...
Acerca de
...mi alma. Realmente es difícil llegar a conocer a una persona, todos sus recovecos y detalles. Y especialmente si esa persona no quiere dejarse conocer. No hay mucha gente que pueda decir que me conoce. Hay quien creía saber quien soy y se ha topado con que sólo conoce una milésima parte. Otros siguen creyendo conocerme. Quien realmente sabe cómo soy puede llegar a interpretar cada gesto, cada palabra. Podría contar con los dedos de una mano a esas personas. Hay gente que ha decidido que no merece la pena gastar su preciado tiempo en intentar conocerme y decide juzgarme por una palabra, o lo que es peor, por una imagen. Sé que tengo una personalidad extraña: finjo muchas veces mi estado de ánimo y mi humor sólo para que no pregunten qué me pasa, me escudo en la indiferencia. Pero quien me conoce sabe leer entre las líneas de mis líneas, y quien no podrá aprender en mis párrafos. El resto, que sean felices en su ignorancia.
Sindicación
 
El tiempo cuenta...y un cuento cuenta el tiempo.
Se hacía de noche tras la ventana del salón, y al calor de la chimenea en la que tres o cuatro leños ardían, chisporroteando de vez en cuando, el abuelo contaba un cuento a su pequeño nieto, acurrucado en su regazo. Aparte de su voz, en la sala sólo resuena el tic-tac de un viejo reloj de péndulo, tan viejo como el anciano.

El niño no sabía porque su abuelo parecía tan interesado en estar con él esa tarde, no había nada de disitinto a los demás días, pero el viejo decía que hoy era el día...los lobos aullaban, algunos perros lanzaban sus lastimeros gemidos al cielo.

-Mi niño, algún día comprenderás lo que acabo de contarte... Los duendes del reloj, sabes...esos duendes...algún día pararán mi reloj, y el tuyo.... y entonces, entonces los lobos aullarán llamando a la bruja para que venga a recogernos.

-Mi reloj no se para, abuelo, es de esos que tienen números, no tiene agujas, no se para.

-Bueno, hijito, se parará, se parará...algún día.

Así anochece, entre historias de duendes y criaturas del bosque. El niño cae rendido tras horas de historias, se duerme todavía en las rodillas de su abuelo. Su reloj marca ya las 2 de la mañana.
Afuera los lobos siguen aullando, cada vez más cerca, y de repente se hace el silencio.
LA ventana del salón se abre sin un sólo susurro, para dejar pasar el frío viento de la noche, que agita los pocos cabellos que quedan en la cabeza del viejo. El niño se agita en sueños, una bruja viene hacia él, tres lobos de ojos inyectados en sangre la guían, y él sabe ...sabe que no puede escapar. Su reloj emite un pitido: son las tres de la mañana. Se despierta, y con los ojos aún legañosos mira a su abuelo. Tiene la mirada vuelta hacia el reloj, y el niño cae en la cuenta de que ya no puede oír el tic-tac.

-Abuelo, abuelo...el reloj se ha parado....

El anciano no responde a sus palabras, sigue mirando fijamente al reloj...demasiado fijamente... El niño coge la mano de su abuelo, esa mano que antes lo abrazaba mientras dormía. Está fría, como el mismo hielo, y el niño quiere creer que es por el frío que se cuela por la ventana...

Pero sabe que no, sabe que la bruja ha venido. El reloj ya nunca anunciará las horas, no volverá a moverse el pesado péndulo. Y el pequeño vuelve a dormirse, queriendo alejarse de todo.

Duerme en un regazo frío y muerto, y sueña con que la bruja viene a buscarlo.

La mañana siguiente sus padres van a buscarlo, irán todos a celebrar su décimo cumpleaños. Abren la puerta, y al llegar al salón descubren la ventana abierta, el frío que reina en el salón, el silencio que se adueña de cada segundo.

Dan las diez en el reloj del padre, suena su pitido. Pero no el del reloj del pequeño. Se acerca a despertarlo, y ve que el pequeño reloj marca las 3 y 3 minutos de la mañana.

Hoy los duendes han jugado.

Viendo pasar el mundo desde detrás de mis ojos. Todo parece tan falto de color, de forma, de tiempo... la soledad acecha tras cada rincón, esperando poder atacarme cuando pasee sola bajo la luz de la luna, hacerme caer, doblegarme a la desesperación. Y entonces, veo los ojos de los ángeles que me observan atentos, cuidando de mí, y pienso que va siendo hora de intentar volar. Despliego mis alas y vuelvo al mundo de los vivos, donde unas preciosas sonrisas me devuelven el calor y la esperanza. Soy de nuevo yo.
 
Comentario:
Que bonito!!!^^ es precioso!!
Pero espero que no sea muy divulgada entre pekeños, que si no entienden las "2ªs intenciones?" tendran miedo de los relojes y las brujas y no volveran a un relojero o a celebrar San Juan!!xDD
Es coña muje!! es mu lindo!;)
Sigue creando cosas tan bellas..
 
Comentario:
Y nos sigue sorprendiendo que el tiempo sea el único eje de abscisas que sí tiene límite. Aunque sea tan distinto de un alma a otra. Da gusto leer cosas así. Un saludo ;)
 
Comentario:
Hermoso... muy hermoso relato al igual que la escritora. Pero es muy triste la historia tambien... U_U

Los relojes...maquinarias que nos avisan a cada hora que nos keda menos de nuestra vida...hermoso invento.hermoso tiempo que cuando lo perdemos nos damos cuenta de que lo queríamos demasiado.
No