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Por la Boca Muere el Blog
Pensamientos poco profundos y comentarios sobre subcultura
Acerca de
Longinus, alias "el tipo ese alto que no para de gesticular", dibujante de cómics, novelista amateur, tío con mucho morro y sin un chavo. ¡Un buen partido, oiga! Eso sí, con novia ;)
Sindicación
 
Metro de Madrid informa: al entrar tengan cuidado con las viejas salidas
Pues sí señores, aquí un mensaje protesta por parte de los ciudadanos indefensos que viajamos todas las mañanas en el transporte público subterráneo. En concreto, para pedir que las señoras de una edad más avanzada que la de un servidor ¡dejen de sobarme el trasero!

Pero... ¿cómo hemos llegado a este extremo? ¿Cómo es posible que a Aarón se le vaya la pinza y diga semejante barbaridad? Pues no, damas y caballeros, no me he vuelto loco, de hecho me estoy ciñendo a la más escrupulosa realidad.

Estos últimos meses viene ocurriéndome una serie de infortunios (llamadas clases) por las cuales tengo que despertarme pronto y tomar el susodicho transporte público.

El caso es que durante esos apretados viajes (y digo apretados porque con tanta gente metida en un espacio tan reducido lo son realmente) se ha dado una circunstancia con la que no había contado: ¡acoso sexual!

Os cuento cómo se produce el mismo: el vagón en el que suelo meterme está provisto de una serie de asientos enfrentados que dejan una semipared plana a cada lado de las entradas. Semiparedes donde suelo acabar apoyándome para no caerme. Adjunto foto para que os hagáis una idea:


Vista del vagón

Mi mala suerte es que resulta que estos asientos llevan una serie de asideros a los lados y que mi culo queda justo a la altura de las mismas.

¿Qué pasa? Que estás tan tranquilo viendo cómo el tío de delante tuyo intenta pasar una página del libro que está leyendo sin sacarle un ojo a alguien, cuando de repente notas algo en la parte baja de tu espalda. Te giras y... ¡efectivamente! ¡Es una mujer que se las ha apañado para meter la mano por detrás de tu espalda para agarrarse al asidero y ahora te está tocando el trasero!

Ahora es cuando viene la réplica: "Hombre, pobre señora, necesita sujetarse a algo para no caerse, y lo que más cerca tiene es ese agarradero".

Me parece muy bien, pero resulta que antes de que esa mujer se las apañara para meter la mano ¡estaba mi trasero! Se supone que tiene prioridad, ¿no? Porque, vamos a ver, si hay alguien que está sentado en un asiento, sólo porque no tienes dónde ponerte ¡no te sientas encima suya! ¿No? Pues en este caso es lo mismo: ¡estaba yo antes apoyado!


El asidero del acoso sexual

Por mucho que tratéis de defenderlas, en ese momento yo me sentí acosado sexualmente. No sólo se agarraban sino que, buscando una mejor manera de sujetarse, ¡no paraban de mover la mano!

Y es que, si estuvieran los papeles invertidos y fuera yo el que mete la mano para agarrase, ¡yo sería un pervertido! ¡Pero en este caso resulta que soy un maleducado por decirle que no me toque el culo! ¡Hay que joderse!

Salu2!