SEGUIRÉ LLEVÁNDOTE BAJO MI PIEL
Deslizar las manos por tu cuerpo me incitaba a dar rienda suelta a mis fantasías. Me enardecía. Recostar la mejilla en tu torso era comprender el verdadero significado del reposo. Era la manifestación palpable del amor.
Sobrecogedor en tu mansedumbre. Diáfano. Cautivante. Te entregabas a las caricias con sosegada docilidad. Era la síntesis de la ternura. Encantamiento y fascinación. Éramos capaces de construir un oasis donde estuviéramos. Admirable en su tersura, irresistible al tacto, alborota las emociones, exaltas las pasiones y vaticinas el desenfreno.
¿ Lo sabes, verdad? Claro que sí, y estás seguro de ello, lo leí muchas veces en tu mirada. Quería darte la certeza que sólo mirarte, provocaba el motín de todos mis instintos. Mi corazón se inflamaba por completo cada vez que mis ojos atrapaban cada imagen de tu piel, y ansiaba quedármela para siempre.
Amarte, por ello, no fue difícil, dejarte en cambio, me costó un mundo. Y lágrimas en la soledad y en el silencio doloroso de tu ida. Pero de no hacerlo, tu piel terminaría abandonándome por mi incapacidad de amarte como tu merecías. Te perdí, per gané tu imagen permanente en mi alma, en mi vida entera. A estas alturas, eso es sólo un premio de consuelo, pero por tenerte, mi vida cambió, ya para siempre. Sólo sé que te amo y a pesar de eso, te dejo. Mantenerte sólo era posible a costa de construir una jaula para ti. Y los ángeles no pueden ser prisioneros. Ni siquiera del amor. Aunque pude quitar mis ojos de ti, seguiré llevándote bajo mi piel.
Sobrecogedor en tu mansedumbre. Diáfano. Cautivante. Te entregabas a las caricias con sosegada docilidad. Era la síntesis de la ternura. Encantamiento y fascinación. Éramos capaces de construir un oasis donde estuviéramos. Admirable en su tersura, irresistible al tacto, alborota las emociones, exaltas las pasiones y vaticinas el desenfreno.
¿ Lo sabes, verdad? Claro que sí, y estás seguro de ello, lo leí muchas veces en tu mirada. Quería darte la certeza que sólo mirarte, provocaba el motín de todos mis instintos. Mi corazón se inflamaba por completo cada vez que mis ojos atrapaban cada imagen de tu piel, y ansiaba quedármela para siempre.
Amarte, por ello, no fue difícil, dejarte en cambio, me costó un mundo. Y lágrimas en la soledad y en el silencio doloroso de tu ida. Pero de no hacerlo, tu piel terminaría abandonándome por mi incapacidad de amarte como tu merecías. Te perdí, per gané tu imagen permanente en mi alma, en mi vida entera. A estas alturas, eso es sólo un premio de consuelo, pero por tenerte, mi vida cambió, ya para siempre. Sólo sé que te amo y a pesar de eso, te dejo. Mantenerte sólo era posible a costa de construir una jaula para ti. Y los ángeles no pueden ser prisioneros. Ni siquiera del amor. Aunque pude quitar mis ojos de ti, seguiré llevándote bajo mi piel.





