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De lo público y lo privado
Observatorio de relaciones internacionales y política global
Sindicación
 
Somalia, un paraíso de la piratería


Leo hoy en la prensa que la ONU ha decido autorizar la persecución de barcos pirata en aguas de Somalia y me parece que es un tema digno de comentario, sobretodo cuando recuerdo todas las recientes barbaridades que he leído y oído en relación al secuestro del pesquero español "Playa de Bakio".

Sin ánimo de entrar a fondo en una resolución que poco aporta a nivel práctico, dado que incluye la restricción de requerir del consentimiento previo del propio gobierno somalí (gobierno prácticamente inexistente, sin autoridad y de dudosa legitimidad), sí me interesa entrar en el debate de fondo que ha puesto (mejor dicho, "debería haber sido puesto") sobre la mesa a raíz del incidente del Playa de Bakio: la delgada línea roja entre el supuesto interés nacional y el interés privado empresarial.

Desgraciadamente se produce en este país un amanerado debate cada vez que cualquier hecho trae a primera línea informativa a nuestras fuerzas armadas, policiales o, más ampliamente, la necesidad de un uso real de la fuerza en un contexto determinado, una confrontación de las de trinchera entre la exaltación del honor patrio y el "guayserismo" de lo "que bonito sería si todos quisiéramos".

Centremos los hechos que recientemente han ocurrido: un armador nacional decide enviar uno de sus barcos a una de las zonas más peligrosas del mundo para la navegación. Lo hace voluntariamente, consciente del peligro y lo hace con un propósito de enriquecimiento privado, nada que ver con el interés nacional: allí se va a ganar dinero. Apuntemos, ya que estamos, que lo hace en unas aguas (soberanas, o correspondientes a su Zona de Explotación Económica) sobre las que el país responsable en cuestión no es capaz de ejercer su soberanía. No sólo en términos de seguridad sino tampoco para garantizar sus intereses (económicos, ecológicos, pesqueros, comerciales...). Estamos pues en una auténtica zona oscura, donde no sólo los piratas son los que hacen lo que les viene en gana, aunque sí sean los que peor prensa se llevan.

Podemos reaccionar de muchos modos ante estos hechos, pero el espectáculo que nos han ofrecido algunos de nuestros comentaristas y políticos llamando a las armas y aludiendo al honor patrio me parece vergonzoso e irresponsable. Es obligación del estado velar por los intereses de sus ciudadanos, pero por favor, distingamos de una vez entre el interés público y el interés privado (legítimo, pero privado, o sea, de unos pocos). Pretender que el estado debe hacerse cargo de una operación de presencia militar permanente, compleja, de dudosa legalidad y escasa eficacia, a cargo de las arcas públicas para que un empresario siga lucrándose es prácticamente un insulto. Es como si yo pretendiera montar una joyería en Mogadiscio y pidiera que me enviasen una bandera de la Legión a protegerla.

El tema de Somalia da para mucho y desde múltiples enfoques: un estado inexistente, unos organismos internacionales incompetentes e ineficaces, una confluencia de intereses económicos y geopolíticos públicos y privados. De momeno, dejemos apuntado éste, el de la colisión/confluencia de intereses públicos/privados en una territorio (¿deberíamos decir "un mercado"?) sin reglas.

No