Buscando un lugar en la red
Tantas posibilidades que hay para podernos expresar en este inmenso mundo que es Internet, que al final de tantas opciones terminamos por no tener ninguna.
Cuando comenzé mis garbeos por estos lares, lo primero en qué pensé para expresarme fue como no, en los famosos blogs. Buscando como crearlos, llegué hasta estas bitácoras de ya.com. Se vendían como una especie de diario virtual, en el que tú escribías y otros internautas te respondían. Para gusto de todos, procuré hacerlo variado, opinando sobre cualquier tema que yo creía de interés general para así recibir comentarios de lectores e interactuar con ellos respecto al tema. Pero cual fue mi desilusión al ver que esto no era como creía. Me encontré perdida en un agujero sin salida, en el que para que alguien te lea tienes que implorarlo como un mendigo. Un mundo en el que todavía nadie me ha dado los consejos para llegar a ser un blog conocido y popular, o al menos, con un cierto número de seguidores. Pienso que tal vez tenga que ver con la calidad de mis artículos. En ocasiones me han dicho que son sosos, que no aportan nada nuevo ni nada especial, que aburren (también algunos otros me han dicho lo contrario, todo hay que decirlo)... sí, puede ser verdad, pero la gracia en sí es que la gente al opinar del tema a tratar permita abrir más puntos de vista, y de ese modo, desarrollar el sentido y la ‘vida’ del blog.
Así, que triste y un tanto cansada de escribir para lectores imaginarios, decidí indagar en otros medios para expresarme. De ese modo, y gracias a la influencia (como suele ocurrir en estos casos) de amigos míos, llegué al inmenso mundo de los fotologs. Si, eso de que subes una foto cada día con un texto debajo hablando de la foto o de lo que te dé la gana. Bastante mejor realmente, pero como siempre, solamente la primera impresión. Se reciben bastantes comentarios de tus amigos, aunque en su inmensa mayoría son para que luego se los devuelvas. No leen ni les interesa nada de lo que escribes, pues tan solo les interesa llenar su fotolog de los mismos comentarios que van dejando. Son muy pero que muy pocos aquellos que de verdad leen cada palabra, por lo que el expresar o relatar sentimientos y demás aquí descubrí que era lo mismo que escribir para nadie.
Una vez desterrado y medio abandonado nuevamente por decepción este espacio, pasé a esa inmensa masa que te absorbe llamada Tuenti. Era un conjunto de todo lo anterior: blog, fotos y videos en uno. Personalizado a tu gusto, con todo aquello que te gusta sin ningún tipo de limitaciones. Ciertamente, nunca me llegó a convencer del todo, pero era tal el número de personas que lo tenían que no me podía quedar sin conocerlo. Pero como en todo, lo que esperaba terminó por relucir: no era más que un lugar en el que para tener comentarios hay que dejarlos, en el que si escribes en el blog o en tus intereses tienes que saber que nadie lo va leer, y en el que la única gracia que hay es subir y subir fotos con la remota esperanza de que tal vez alguien las vea y se etiquete.
Mi conclusión de todo esto es que al final, no sirve para mucho esto de expresarse y escribir virtualmente. La gente no lo suele leer, a menos que tenga excesiva publicidad de un determinado lugar o que vaya a recibir algo a cambio. Y si me equivoco, que para muchos seguramente así sea, es porque todavía no conozco la fórmula para disfrutar como se debería de este mundillo.
Me despido pues con una triste conclusión: nada mejor que los diarios de pluma y papel.
Saludos y gracias por leer mis delirantes pensamientos.
Cuando comenzé mis garbeos por estos lares, lo primero en qué pensé para expresarme fue como no, en los famosos blogs. Buscando como crearlos, llegué hasta estas bitácoras de ya.com. Se vendían como una especie de diario virtual, en el que tú escribías y otros internautas te respondían. Para gusto de todos, procuré hacerlo variado, opinando sobre cualquier tema que yo creía de interés general para así recibir comentarios de lectores e interactuar con ellos respecto al tema. Pero cual fue mi desilusión al ver que esto no era como creía. Me encontré perdida en un agujero sin salida, en el que para que alguien te lea tienes que implorarlo como un mendigo. Un mundo en el que todavía nadie me ha dado los consejos para llegar a ser un blog conocido y popular, o al menos, con un cierto número de seguidores. Pienso que tal vez tenga que ver con la calidad de mis artículos. En ocasiones me han dicho que son sosos, que no aportan nada nuevo ni nada especial, que aburren (también algunos otros me han dicho lo contrario, todo hay que decirlo)... sí, puede ser verdad, pero la gracia en sí es que la gente al opinar del tema a tratar permita abrir más puntos de vista, y de ese modo, desarrollar el sentido y la ‘vida’ del blog.
Así, que triste y un tanto cansada de escribir para lectores imaginarios, decidí indagar en otros medios para expresarme. De ese modo, y gracias a la influencia (como suele ocurrir en estos casos) de amigos míos, llegué al inmenso mundo de los fotologs. Si, eso de que subes una foto cada día con un texto debajo hablando de la foto o de lo que te dé la gana. Bastante mejor realmente, pero como siempre, solamente la primera impresión. Se reciben bastantes comentarios de tus amigos, aunque en su inmensa mayoría son para que luego se los devuelvas. No leen ni les interesa nada de lo que escribes, pues tan solo les interesa llenar su fotolog de los mismos comentarios que van dejando. Son muy pero que muy pocos aquellos que de verdad leen cada palabra, por lo que el expresar o relatar sentimientos y demás aquí descubrí que era lo mismo que escribir para nadie.
Una vez desterrado y medio abandonado nuevamente por decepción este espacio, pasé a esa inmensa masa que te absorbe llamada Tuenti. Era un conjunto de todo lo anterior: blog, fotos y videos en uno. Personalizado a tu gusto, con todo aquello que te gusta sin ningún tipo de limitaciones. Ciertamente, nunca me llegó a convencer del todo, pero era tal el número de personas que lo tenían que no me podía quedar sin conocerlo. Pero como en todo, lo que esperaba terminó por relucir: no era más que un lugar en el que para tener comentarios hay que dejarlos, en el que si escribes en el blog o en tus intereses tienes que saber que nadie lo va leer, y en el que la única gracia que hay es subir y subir fotos con la remota esperanza de que tal vez alguien las vea y se etiquete.
Mi conclusión de todo esto es que al final, no sirve para mucho esto de expresarse y escribir virtualmente. La gente no lo suele leer, a menos que tenga excesiva publicidad de un determinado lugar o que vaya a recibir algo a cambio. Y si me equivoco, que para muchos seguramente así sea, es porque todavía no conozco la fórmula para disfrutar como se debería de este mundillo.
Me despido pues con una triste conclusión: nada mejor que los diarios de pluma y papel.
Saludos y gracias por leer mis delirantes pensamientos.
Mi querida ciudad, mi preciada bici
No ha tenido mucho éxito mi encuesta de abajo, así que hasta que obtenga alguna opinión, seguiré dedicándome a escribir lo que me nace, lo que veo, lo que siento.
Hoy, Jueves Santo, nuevamente lo paso en mi querida ciudad de Madrid. Y, una vez más, paso mi tiempo junto a mi preciada bici. La calle, debido a la masiva huida de la gente por estas fechas y al tetrico frío , es un perfecto circuito para este vehículo de dos ruedas. Tan sólo se divisa al final de alguna acera alguna persona a la que le dio igual el frío y prefirió airearse en la solitaria ciudad. Pero son pocos. Y por ello es cómodo deslizarse a bordo del ligero y sencillo aparato. Con poco ruido. Sin obstáculos. Sin barreras. Con alguna mirada de desconfianza, pero con libertad al fin y al cabo. Olvidándome de las preocupaciones, deshaciendo los pormenores amargos de esta vida a menudo sin encanto. Tan sólo pendiente de la brisa del aire sobre mis mejillas, y del nuevo pero conocido paisaje que encontraré al doblar la siguiente esquina. Sin nada más en la mente que pedalear y sentir por un segundo que soy capaz de volar. Una sensación que por desgracia es irreal, pasajera y poco usual. Es algo que siempre tengo dentro de mí, pero que no siempre puedo llegar a sentir. Mi rutina, mi ambiente, mi vida me impide con frecuencia vivirla. Pero al menos, mi corazón recordarla me permite con amor.

Saludos y felices vacaciones a todos.
Hoy, Jueves Santo, nuevamente lo paso en mi querida ciudad de Madrid. Y, una vez más, paso mi tiempo junto a mi preciada bici. La calle, debido a la masiva huida de la gente por estas fechas y al tetrico frío , es un perfecto circuito para este vehículo de dos ruedas. Tan sólo se divisa al final de alguna acera alguna persona a la que le dio igual el frío y prefirió airearse en la solitaria ciudad. Pero son pocos. Y por ello es cómodo deslizarse a bordo del ligero y sencillo aparato. Con poco ruido. Sin obstáculos. Sin barreras. Con alguna mirada de desconfianza, pero con libertad al fin y al cabo. Olvidándome de las preocupaciones, deshaciendo los pormenores amargos de esta vida a menudo sin encanto. Tan sólo pendiente de la brisa del aire sobre mis mejillas, y del nuevo pero conocido paisaje que encontraré al doblar la siguiente esquina. Sin nada más en la mente que pedalear y sentir por un segundo que soy capaz de volar. Una sensación que por desgracia es irreal, pasajera y poco usual. Es algo que siempre tengo dentro de mí, pero que no siempre puedo llegar a sentir. Mi rutina, mi ambiente, mi vida me impide con frecuencia vivirla. Pero al menos, mi corazón recordarla me permite con amor.

Saludos y felices vacaciones a todos.
Hora de cambiar... ¿o no?
Estimados bloggeros:
Llegados a este punto he decidido plantearme una cosa: el futuro de mi blog.
Me gusta opinar sobre temas diarios con todos vosotros... pero a menudo me cuesta saber cuál tratar. Desgraciadamente, se me acaban las ideas.
Así que, a vosotros que sois mis lectores y que os interesa más que a nadie mi humilde página, os propongo dos opciones:
1.Continuar con el mismo sentido, pero con la condición de que en cada comentario se me den ideas para el siguiente post. De lo contrario, lo cerraré.
2.Crear un nuevo blog, pero en vez de de temas cotidianos y muy conocidos por todos, de mí. De mis sentimientos, de mis sensaciones, de mi corazón. Ahí si que jamás se me acabarán las ideas...
Elegiré la opción que más comentarios a favor obtenga.
Cualquiera de las dos la llevaré a cabo con mucho gusto.
Me despido, con la certeza de que vuestra sabiduría me llevará a hacer un blog de más calidad y agrado para todos.
Saludos y gracias por estar ahí.
Llegados a este punto he decidido plantearme una cosa: el futuro de mi blog.
Me gusta opinar sobre temas diarios con todos vosotros... pero a menudo me cuesta saber cuál tratar. Desgraciadamente, se me acaban las ideas.
Así que, a vosotros que sois mis lectores y que os interesa más que a nadie mi humilde página, os propongo dos opciones:
1.Continuar con el mismo sentido, pero con la condición de que en cada comentario se me den ideas para el siguiente post. De lo contrario, lo cerraré.
2.Crear un nuevo blog, pero en vez de de temas cotidianos y muy conocidos por todos, de mí. De mis sentimientos, de mis sensaciones, de mi corazón. Ahí si que jamás se me acabarán las ideas...
Elegiré la opción que más comentarios a favor obtenga.
Cualquiera de las dos la llevaré a cabo con mucho gusto.
Me despido, con la certeza de que vuestra sabiduría me llevará a hacer un blog de más calidad y agrado para todos.
Saludos y gracias por estar ahí.
En una clase cualquiera...
Es difícil tarea permanecer al 100% de concentración en un aula cualquiera, a cualquier hora, con cualquier materia y con cualquier profesor. El aburrimiento, el sueño o simplemente el interés nulo que se tiene del tema, suelen ser las causas. De modo que cada uno se entretiene como va pudiendo en el latoso día a día escolar.
Volteando a la derecha, se puede observar a uno que le hace gracia todo cuanto dice el pobre (pero a la vez pesado) profesor. Sus ocultas pero sin querer resonantes carcajadas terminan por ser escuchadas, y entonces el desdichado termina con bronca o castigado. Un panorama que se repite siempre, y la verdad es que a veces sus risas están justificadas, pues las innumerables paridas que sueltan los profesores son material para escribir un libro del tamaño de la Biblia.
Si se posa la mirada un poco más adelante, se observa a alguien que, sin molestar a nadie, pasa olímpicamente de la clase, ya sea haciendo dibujitos o escribiendo poemas o haciendo sudokus. Al menos no interrumpe nada ni a nadie, y lo único que le debe preocupar es que al sujeto que esté en ese momento dando lecciones (el que sea a nuestro amigo en cuestión le trae sin cuidado) no se le dé por rondar por las mesas y descubrir su divertido pasatiempo distinto al de escucharle a él sus sermones.
Y como no, hay que mencionar las ya míticas “notitas”. Existen infinitos métodos para traspasarlas, siendo algunos de estos enrolladas en un boli, dentro de un subrayador, o directamente escritas en un cuaderno. La notita sola, a secas, es algo que casi ha pasado a ser historia.
Son este el más peligroso remedio contra el aburrimiento escolar, pues hay más posibilidades de ser descubierto que haciendo ninguna otra cosa.
Pero esto es algo que a los alumnos les trae sin cuidado. Charlar a escondidas con el de al lado (o con el de la otra punta) durante horas lectivas es una infracción que llega a convertirse en placer por saltarse las normas. Y los profesores, tan ingenuos o tan buenazos, no se enteran de nada, y si lo hacen, se lo callan. Saben que no pueden hacer nada contra la indiferencia del alumnado, así que se resignan a continuar con su labor, por si aun quedara alguien que tuviera algo de interés en sus palabras.
Pero ellos, parte en venganza, parte por fastidiar o simplemente porque son así, se limitan a mandar porquería para hacer en casa y a poner exámenes a diestro y siniestro. Y a pesar de que saben que esto propaga aun más su odio entre los alumnos, lo hacen, pues no tienen más remedio que realizar bien su trabajo, manteniendo así la interminable e histórica guerra de profesorado y alumnado.
Entre las conductas de indiferencia, atención, burla o aburrimiento está claro cual es la ideal. Sin embargo, lo cierto es que es la menos común, siendo esta una realidad cruel que analizando la situación, se puede llegar a comprender con claridad
Aunque haya que tener en cuenta que a veces los aprendices se pasan con sus superiores, hay que ponerse también en su lugar. Madrugar todos los días para cumplir una obligación que odian y por la que ni siquiera, al menos a corto plazo, reciben ni un solo beneficio, es algo para lo que hay que tener una gran fuerza de voluntad para hacerlo como cabe esperar. Es normal que cueste, pues no es nada agradable ir a escuchar a un grupo de individuos hablar por largo tiempo de cosas que más de la mitad no servirán para nada en esta vida. Además es algo que lleva luego a pasar horas estudiando en su casa y de ese modo sacar una nota considerable para pasar de año y seguir con el futuro. Esto conlleva hacer cientos y cientos de exámenes en la vida, desgraciadas pruebas traicioneras que por un mal día, poco tiempo o una mala interpretación te llevan los puntos al traste y con ellos la validez de tus conocimientos. Un pésimo invento este, frente al que nadie puede hacer nada más que asumir y aguantar.
Pero, como todo en esta vida, no lo elegimos, y no nos queda más que continuar con lo que nos tocó con la mayor ilusión y optimismo posibles. Y pensemos que luego, nuevos tiempos llegarán, otro futuro se determinará.
Saludos amigos bloggeros. Gracias por leer mis humildes palabras.

Volteando a la derecha, se puede observar a uno que le hace gracia todo cuanto dice el pobre (pero a la vez pesado) profesor. Sus ocultas pero sin querer resonantes carcajadas terminan por ser escuchadas, y entonces el desdichado termina con bronca o castigado. Un panorama que se repite siempre, y la verdad es que a veces sus risas están justificadas, pues las innumerables paridas que sueltan los profesores son material para escribir un libro del tamaño de la Biblia.
Si se posa la mirada un poco más adelante, se observa a alguien que, sin molestar a nadie, pasa olímpicamente de la clase, ya sea haciendo dibujitos o escribiendo poemas o haciendo sudokus. Al menos no interrumpe nada ni a nadie, y lo único que le debe preocupar es que al sujeto que esté en ese momento dando lecciones (el que sea a nuestro amigo en cuestión le trae sin cuidado) no se le dé por rondar por las mesas y descubrir su divertido pasatiempo distinto al de escucharle a él sus sermones.
Y como no, hay que mencionar las ya míticas “notitas”. Existen infinitos métodos para traspasarlas, siendo algunos de estos enrolladas en un boli, dentro de un subrayador, o directamente escritas en un cuaderno. La notita sola, a secas, es algo que casi ha pasado a ser historia.
Son este el más peligroso remedio contra el aburrimiento escolar, pues hay más posibilidades de ser descubierto que haciendo ninguna otra cosa.
Pero esto es algo que a los alumnos les trae sin cuidado. Charlar a escondidas con el de al lado (o con el de la otra punta) durante horas lectivas es una infracción que llega a convertirse en placer por saltarse las normas. Y los profesores, tan ingenuos o tan buenazos, no se enteran de nada, y si lo hacen, se lo callan. Saben que no pueden hacer nada contra la indiferencia del alumnado, así que se resignan a continuar con su labor, por si aun quedara alguien que tuviera algo de interés en sus palabras.
Pero ellos, parte en venganza, parte por fastidiar o simplemente porque son así, se limitan a mandar porquería para hacer en casa y a poner exámenes a diestro y siniestro. Y a pesar de que saben que esto propaga aun más su odio entre los alumnos, lo hacen, pues no tienen más remedio que realizar bien su trabajo, manteniendo así la interminable e histórica guerra de profesorado y alumnado.
Entre las conductas de indiferencia, atención, burla o aburrimiento está claro cual es la ideal. Sin embargo, lo cierto es que es la menos común, siendo esta una realidad cruel que analizando la situación, se puede llegar a comprender con claridad
Aunque haya que tener en cuenta que a veces los aprendices se pasan con sus superiores, hay que ponerse también en su lugar. Madrugar todos los días para cumplir una obligación que odian y por la que ni siquiera, al menos a corto plazo, reciben ni un solo beneficio, es algo para lo que hay que tener una gran fuerza de voluntad para hacerlo como cabe esperar. Es normal que cueste, pues no es nada agradable ir a escuchar a un grupo de individuos hablar por largo tiempo de cosas que más de la mitad no servirán para nada en esta vida. Además es algo que lleva luego a pasar horas estudiando en su casa y de ese modo sacar una nota considerable para pasar de año y seguir con el futuro. Esto conlleva hacer cientos y cientos de exámenes en la vida, desgraciadas pruebas traicioneras que por un mal día, poco tiempo o una mala interpretación te llevan los puntos al traste y con ellos la validez de tus conocimientos. Un pésimo invento este, frente al que nadie puede hacer nada más que asumir y aguantar.
Pero, como todo en esta vida, no lo elegimos, y no nos queda más que continuar con lo que nos tocó con la mayor ilusión y optimismo posibles. Y pensemos que luego, nuevos tiempos llegarán, otro futuro se determinará.
Saludos amigos bloggeros. Gracias por leer mis humildes palabras.

Año nuevo... ¿vida nueva?
Se acabó el 2oo7. Con que facilidad lo decimos, ¿no creeis? Pero con el año se va al fin otra etapa de nuestra vida... corta, pero se va, para pasar a formar parte ya del hermoso pasado.
Y con la novedad de este nuevo año, todos tenemos nuevas ilusiones, nuevos deseos, nuevos proyectos, nuevas metas... Nos renovamos casi por completo. O al menos eso es lo que queremos creer. Porque al final no todos los deseos se terminan por cumplir; o nuestros propósitos se olvidan con el paso de los meses; o los sueños siguen siendo lo que son, sueños. Pero estos primeros días lo que nos gusta creer es que no será así. Nos gusta pensar que todo irá bien, y que como nos hemos tomado correctamente las uvas, hemos brindado con champán con anillos de oro y hemos vestido ropa interior roja este será un buen año. Pero tristemente no es así.
La realidad es que las supersticiones y la suerte, en el fondo no existen y no cambian nuestra vida. Es el destino en el que nos abrimos paso o tal vez nosotros mismos los que creamos nuestro futuro. No unas simples uvas o unas maletas en la puerta... está dentro de cada uno.
El famoso dicho de "Año nuevo, vida nueva" no siempre es verdad. Tal vez si, o tal vez no. Puede que este nuevo año sea mucho mejor o peor que el anterior. O simplemente, que la vida siga igual. Que continue con su ciclo, como lo hace a cada minuto, cada día. Y como seguramente sea siempre.
Así que mi deseo para todos en este nuevo año es que sepamos mirar dentro de nosotros para llegar a lo más alto de nuestras metas. Y no en las superficialidades que nos han hecho creer siempre que parecen ser útiles para ser felices.
Feliz real 2oo8.
Y con la novedad de este nuevo año, todos tenemos nuevas ilusiones, nuevos deseos, nuevos proyectos, nuevas metas... Nos renovamos casi por completo. O al menos eso es lo que queremos creer. Porque al final no todos los deseos se terminan por cumplir; o nuestros propósitos se olvidan con el paso de los meses; o los sueños siguen siendo lo que son, sueños. Pero estos primeros días lo que nos gusta creer es que no será así. Nos gusta pensar que todo irá bien, y que como nos hemos tomado correctamente las uvas, hemos brindado con champán con anillos de oro y hemos vestido ropa interior roja este será un buen año. Pero tristemente no es así.
La realidad es que las supersticiones y la suerte, en el fondo no existen y no cambian nuestra vida. Es el destino en el que nos abrimos paso o tal vez nosotros mismos los que creamos nuestro futuro. No unas simples uvas o unas maletas en la puerta... está dentro de cada uno.
El famoso dicho de "Año nuevo, vida nueva" no siempre es verdad. Tal vez si, o tal vez no. Puede que este nuevo año sea mucho mejor o peor que el anterior. O simplemente, que la vida siga igual. Que continue con su ciclo, como lo hace a cada minuto, cada día. Y como seguramente sea siempre.
Así que mi deseo para todos en este nuevo año es que sepamos mirar dentro de nosotros para llegar a lo más alto de nuestras metas. Y no en las superficialidades que nos han hecho creer siempre que parecen ser útiles para ser felices.
Feliz real 2oo8.
Esta noche es Nochebuena...
...noche de fe, noche de felicidad, dice la canción. Pero es mucho más que eso. Es noche de comilonas, de montones de familiares reunidos en torno a la mesa para comer, comer y comer. Es noche de, cada vez en más hogares, de regalos y regalos. Es el reencuentro con aquel pariente que ni te acordabas que existía, o con ese otro que no es mucho de tu agrado. Es aguantar a sobrinos, primos, hijos o demás gritando: “¡¡quiero regalos!!” o el famoso: “me aburroooo”. Es ver por fin con sentido el arbolito y el Belén que tanto nos costó poner. Es saber lo que es una indigesta de turrón y mazapán. Nochebuena, es, para el pesar de algunos y la alegría de muchos otros, familia.
Pero no podemos olvidar también la tele en este día. Las cadenas emiten especiales (la mayoría de las veces de poca calidad y ya grabados hace días) que estarán en cualquier casa mientras se come, se habla y se ríe. Estarán, pero seguramente entre el bullicio nadie los verá. Pero la tele es el fondo de la noche, y si no está nada es igual. Como los que saben de tele conocen este hecho, optan por cosas así, sin relevancia, pero que saben que la gente sintoniza porque tienen que poner algo. Otro negocio, si nos damos cuenta. Bueno, aunque Rafael y su Tamborilero es cosa aparte...
Sin embargo, la verdadera Nochebuena no tiene por qué ser todo lo anterior. Debería ser una noche mágica, diferente que solo ocurre una vez al año y por esto ser especial. Deberíamos vivirla en unidad y en felicidad, como no todos los días podemos. Por eso os invito a que consigáis esto. Porque entonces si podremos decir que hemos sabido vivir la verdadera Navidad.
No me queda más que desearos unas felices fiestas y una buena digestión de turrones y mazapanes.
Feliz Navidad y Próspero 2oo8!

Pero no podemos olvidar también la tele en este día. Las cadenas emiten especiales (la mayoría de las veces de poca calidad y ya grabados hace días) que estarán en cualquier casa mientras se come, se habla y se ríe. Estarán, pero seguramente entre el bullicio nadie los verá. Pero la tele es el fondo de la noche, y si no está nada es igual. Como los que saben de tele conocen este hecho, optan por cosas así, sin relevancia, pero que saben que la gente sintoniza porque tienen que poner algo. Otro negocio, si nos damos cuenta. Bueno, aunque Rafael y su Tamborilero es cosa aparte...
Sin embargo, la verdadera Nochebuena no tiene por qué ser todo lo anterior. Debería ser una noche mágica, diferente que solo ocurre una vez al año y por esto ser especial. Deberíamos vivirla en unidad y en felicidad, como no todos los días podemos. Por eso os invito a que consigáis esto. Porque entonces si podremos decir que hemos sabido vivir la verdadera Navidad.
No me queda más que desearos unas felices fiestas y una buena digestión de turrones y mazapanes.
Feliz Navidad y Próspero 2oo8!

El Papá Noel de nuestros días
De toda la vida, la imagen que se ha tenido de nuestro querido amigo navideño, ha sido la de un simpático gordito vestido de rojo que nos trae regalos en un carruaje que vuela por el cielo con la ayuda de unos cuantos renos, los cuales luego deja con sigilo junto a nuestro arbolito. Es decir, la siguiente:

Pero últimamente la publicidad, los medios de comunicación y las tiendas nos han dado otras perspectivas de nuestro querido Papá Noel. La que más me ha llamado la atención es la siguiente:

Sí señores, ahora Santa Claus, como se le conoce en Estados Unidos, también va a bordo de su moderna moto para repartir felicidad. Pero no se queda ahí, pues nuestro peculiar gordito ha querido también probar otras formas de surcar los cielos del mundo a bordo del paracaídas:

Otra cosa que vemos por las calles son miles y miles de Papás Noeles trepando por las ventanas. Se multiplican, y en una sola calle podemos encontrar más de uno. Eso sí, todos con un buen cursillo de alpinismo:

Debo destacar también que este amigo de todos los niños ha aprendido también a bailar, y como no, a cantar. Se ha convertido en un auténtico artista, para deleite de todos:

Sin duda, nuestro querido Santa se supera cada año un poquito más. Así que ya pueden los Reyes Magos espabilarse buscando lanchas de agua o descapotables, porque si no nuestro atleta y versátil personaje navideño los va dejar, definitivamente, en el destierro.
Sin embargo, el original, el inconfundible, el que no tiene carné de conducir ni se interesa en escalar casas ni en ir auna academia, es el Papá Noel de Laponia. Él sí que es el verdadero. Sus primos-hermanos deberían aprender un poco de su sencillez:

Felices fiestas amigos.

Pero últimamente la publicidad, los medios de comunicación y las tiendas nos han dado otras perspectivas de nuestro querido Papá Noel. La que más me ha llamado la atención es la siguiente:

Sí señores, ahora Santa Claus, como se le conoce en Estados Unidos, también va a bordo de su moderna moto para repartir felicidad. Pero no se queda ahí, pues nuestro peculiar gordito ha querido también probar otras formas de surcar los cielos del mundo a bordo del paracaídas:

Otra cosa que vemos por las calles son miles y miles de Papás Noeles trepando por las ventanas. Se multiplican, y en una sola calle podemos encontrar más de uno. Eso sí, todos con un buen cursillo de alpinismo:

Debo destacar también que este amigo de todos los niños ha aprendido también a bailar, y como no, a cantar. Se ha convertido en un auténtico artista, para deleite de todos:

Sin duda, nuestro querido Santa se supera cada año un poquito más. Así que ya pueden los Reyes Magos espabilarse buscando lanchas de agua o descapotables, porque si no nuestro atleta y versátil personaje navideño los va dejar, definitivamente, en el destierro.
Sin embargo, el original, el inconfundible, el que no tiene carné de conducir ni se interesa en escalar casas ni en ir auna academia, es el Papá Noel de Laponia. Él sí que es el verdadero. Sus primos-hermanos deberían aprender un poco de su sencillez:

Felices fiestas amigos.
¿Por qué no te callas?
Hace poco más de un mes el Rey puso a Chávez en su sitio mándandole callar en la Cumbre Iberoaméricana de Chile. Aunque aún se debate si esto estuvo bien o no, el caso es que la imagen crea una mezcla entre gracia, impresión y satisfacción. He aquí la ya histórica secuencia:
A raíz de este inusual asunto, han surgido incontables parodias en Internet. De las decenas que he encontrado, las mejores y más graciosas que he encontrado y que me gustaría enseñaros son las siguientes:
La primera, una adaptación de un pasodoble cantado por Orlando Urdaneta mezclada con unas imágenes muy originales. Para reirse un rato.
Y la segunda, otra adaptación "tuneada" de una famosa canción de reggeaton. Además de mearse de risa, dan ganas de bailar.
Memorable.
Con esto termino por ahora queridos lectores. Pronto, más.
Saludos y feliz puente amigos bloggeros.
A raíz de este inusual asunto, han surgido incontables parodias en Internet. De las decenas que he encontrado, las mejores y más graciosas que he encontrado y que me gustaría enseñaros son las siguientes:
La primera, una adaptación de un pasodoble cantado por Orlando Urdaneta mezclada con unas imágenes muy originales. Para reirse un rato.
Y la segunda, otra adaptación "tuneada" de una famosa canción de reggeaton. Además de mearse de risa, dan ganas de bailar.
Memorable.
Con esto termino por ahora queridos lectores. Pronto, más.
Saludos y feliz puente amigos bloggeros.
La pre-navidad
Estamos a mediados de noviembre, pero algunos aspectos ya nos hacen dudar si en vez de en esta fecha estamos en los mismos días del mes siguiente. Algunos aspectos que nos hacen pensar si estamos locos y no tenemos bien la noción del tiempo y que resulta que pasado mañana es Navidad y no nos hemos ni enterado. Dudamos si desvariamos... o si tal vez los que desvarían son los comerciantes, publicitarios y demás proletario. Y va ser que la correcta es la segunda opción...
Los dichosos medios de comunicación, han empezado este año más madrugadores que nunca a invadirnos con sus acarameladas campañas de Navidad. La más impactante de todas, sin duda, es la de los juguetes. Por la televisión, veas el programa que veas, sea la hora que sea, te caen al menos ya dos o tres anuncios de bonitos (y caros también los condenados) juguetes para los niños en la Navidad. Esto trae como consecuencia un adelantado consumismo navideño, quizá por miedo a que se agote, quizá por el repentino deseo de comprarlo, o simplemente por consumir más y antes de tiempo. Y eso es justo el objetivo, en este caso conseguido, de los vendedores. Triste, pero cierto.
Pero no sólo es la televisión, con sus juguetes, sus perfumes, sus turrones y sus películas navideñas la que nos invita a consumir y a tener cada vez más presente la todavía lejana Navidad. Tenemos también, aunque no lo parezca, la ciudad en sí. Con sus decorados, que llevan puestos su tiempito aunque apagados, y sus negocios y grandes almacenes, que esos sí no se cortan ni un pelo para llenar todo de luces y motivos navideños, nos encontramos en cierta parte con lo mismo, pero en vida real cara a cara. Y peor, porque al ver aquello sin dudarlo entramos directamente en la tienda a comprar productos que se nos metieron por los ojos. De nuevo, el triste pero cierto objetivo cumplido de los vendedores.

Sin mucho más que añadir, me despido queridos bloggeros, recordándoos (por si hay algún despistadillo que aún no cae en mi mensaje) que todavía no es Navidad. Al menos para mí. Mi época de Navidad empieza el 1 de diciembre. Sí, soy como un reloj. Pero es cuando realmente mi corazón me dice que este tiempo mágico ya ha llegado. Así que este es mi consejo: vivid la Navidad cuando os lo pida el corazón, sea cuando sea, en la fecha que sea, pero cuando de verdad lo sintáis. No cuando unos cochinos medios os lo hagan creer, quitando el verdadero sentido de la que es para mí la fecha más bonita del año.
Saludos y feliz ‘no’ navidad.
Los dichosos medios de comunicación, han empezado este año más madrugadores que nunca a invadirnos con sus acarameladas campañas de Navidad. La más impactante de todas, sin duda, es la de los juguetes. Por la televisión, veas el programa que veas, sea la hora que sea, te caen al menos ya dos o tres anuncios de bonitos (y caros también los condenados) juguetes para los niños en la Navidad. Esto trae como consecuencia un adelantado consumismo navideño, quizá por miedo a que se agote, quizá por el repentino deseo de comprarlo, o simplemente por consumir más y antes de tiempo. Y eso es justo el objetivo, en este caso conseguido, de los vendedores. Triste, pero cierto.
Pero no sólo es la televisión, con sus juguetes, sus perfumes, sus turrones y sus películas navideñas la que nos invita a consumir y a tener cada vez más presente la todavía lejana Navidad. Tenemos también, aunque no lo parezca, la ciudad en sí. Con sus decorados, que llevan puestos su tiempito aunque apagados, y sus negocios y grandes almacenes, que esos sí no se cortan ni un pelo para llenar todo de luces y motivos navideños, nos encontramos en cierta parte con lo mismo, pero en vida real cara a cara. Y peor, porque al ver aquello sin dudarlo entramos directamente en la tienda a comprar productos que se nos metieron por los ojos. De nuevo, el triste pero cierto objetivo cumplido de los vendedores.

Sin mucho más que añadir, me despido queridos bloggeros, recordándoos (por si hay algún despistadillo que aún no cae en mi mensaje) que todavía no es Navidad. Al menos para mí. Mi época de Navidad empieza el 1 de diciembre. Sí, soy como un reloj. Pero es cuando realmente mi corazón me dice que este tiempo mágico ya ha llegado. Así que este es mi consejo: vivid la Navidad cuando os lo pida el corazón, sea cuando sea, en la fecha que sea, pero cuando de verdad lo sintáis. No cuando unos cochinos medios os lo hagan creer, quitando el verdadero sentido de la que es para mí la fecha más bonita del año.
Saludos y feliz ‘no’ navidad.
La ley de los tópicos del mundo aplicada a la Fiesta de Todos los Santos
Vuelve, como cada año, el puente de Todos los Santos. Y con él, las típicas fiestas causantes de que este exista.
La principal, la que hace que no trabajemos ni hagamos nada, la española, la de toda la vida, es la del Día de Todos los Santos. Para muchos, es el día del año en el que acuden al cementerio a hacer la visita simbólica a sus seres queridos, la mayoría (pero gracias a Dios, no todos) con un toque de falsedad. Y es que no hace falta esperar ir a dejar la típica ofrenda de flores en este día. Si de verdad les saliera del corazón, irían no solo ahora, sino que más veces y no necesariamente en este día. Pero es esta, tristemente, otra de las fechas en las que los comerciantes, en este caso de las floristerías, aprovechan para hacer negocio. Y la gente, por la publicidad, por las facilidades que se les dan justo en este día (por ejemplo en Madrid, incrementan el número de líneas de autobuses) y por la obligada necesidad que tienen de ir para luego en su entorno parecer mejores personas, va. Se presentan en el frío lugar con un enorme ramo de flores en la mano, y aparentando tristeza, pero ocultando debajo sus verdaderos sentimientos de obligación, hipocresía y cierto fastidio. De nuevo, nos encontramos con un caso de la ‘ley’ de los tópicos de todo el mundo, aquella en la que se hacen cosas que según la gente son lo políticamente correcto, pero que quizá a nosotros no nos parecen del todo bien, pero que forzados por la opinión pública y la presión de quedar bien, ejercemos.
Este día, como no, es famoso también por sus típicos dulces: los huesitos y los buñuelos de Santo. Aprovechan las pastelerías para hacer otro gran negocio, vendiendo (algunos con bastante anticipación claro) bolitas grasosas y cilindros rellenos de sustancia que, no sé si por gracia o desgracia, están buenísimos. La gente, como no, acude en manadas a comprarlos, a consumirlos como borregos; aunque no les gusten en absoluto, aunque sean para su abuela, su hermana o incluso para su perro, aunque sean alérgicos a la harina o al azúcar... pero acuden. De nuevo, por otro gran tópico de la sociedad: el de consumir lo que toca en cada fiesta. Básicamente, porque solo lo hacen en esas fechas y, psicológicamente, necesitamos comerlo por dos razones: la primera, porque se acaba y pensamos que si no lo degustamos nos arrepentiremos durante todo un laaargo año de no haber probado semejantes postrecillos y cargaremos con un estúpido sentimiento de culpa. Y la segunda, porque al día siguiente la mayoría de las personas hablarán de lo buenos que estaban... y no podemos ser menos que ellos, y por ello, tenemos que igualarnos a ellos escogiéndolos, pagándolos, saboreándolos y luego, comentándolos, de cualquier manera, pero comentándolos, y con esto, integrándonos cual oveja a su rebaño. He aquí otro ejemplo algo penoso de la ley de los tópicos del mundo.

Y la noche de la víspera, se celebra el americano Halloween, que está siendo cada vez más celebrado y utilizado por españoles y otras muchas culturas, a pesar de la reticencia que sienten los más tradicionales por estas fechas, que lo demuestran con frases como: “Eso es de los americanos, aquí en España lo que vale son Todos los Santos ¡narices!”. O incluso: “Esto de adaptar fiestas extranjeras no es nada bueno. A este paso, celebraremos también el 4 de julio no te digo...”. Estas personas, en el fondo, tienen razón, y serían de alguna forma los contrarios a la ley de los tópicos del mundo. Porque, ¿para qué disfrazarse de brujas, fantasmas, zombis? ¿Para qué ir de puerta en puerta pidiendo caramelos? ¿Por qué hay que ver pelis de miedo esa noche para luego no dormir? Quizá, a algunos es que les divierte y por eso lo hacen. Pero otros, simplemente lo hacen para no excluirse ellos solos de lo que hace la gente, de lo que gusta, de lo típico. Para ser un habitante más de la usual y aparentemente correcta sociedad mundial, mayoritariamente americana, y así sentirse en armonía con el sistema. Y con este comentario, me encuentro con el tercer y último caso de esta ley que todos vivimos y aplicamos, pero que quizá no sabemos reconocer, y que hoy yo, a la luz de mi flexo, he conseguido descifrar.

Me despido amigos lectores, con un consejo: sed vosotros mimos, y no os influenciéis por esta sociedad tan típica y políticamente correcta. O en otras palabras, id a ver a vuestros familiares en paz descanse si os nace de verdad del corazón, celebrad Halloween si os apetece y comed buñuelos si os gustan y tenéis hambre. Pero sobre todo, sed felices, y vivid la vida a vuestra manera. Entonces, si se podrá llamar vida.
Un saludo de alguien que se intenta desintoxicar de los tópicos de la socieda
La principal, la que hace que no trabajemos ni hagamos nada, la española, la de toda la vida, es la del Día de Todos los Santos. Para muchos, es el día del año en el que acuden al cementerio a hacer la visita simbólica a sus seres queridos, la mayoría (pero gracias a Dios, no todos) con un toque de falsedad. Y es que no hace falta esperar ir a dejar la típica ofrenda de flores en este día. Si de verdad les saliera del corazón, irían no solo ahora, sino que más veces y no necesariamente en este día. Pero es esta, tristemente, otra de las fechas en las que los comerciantes, en este caso de las floristerías, aprovechan para hacer negocio. Y la gente, por la publicidad, por las facilidades que se les dan justo en este día (por ejemplo en Madrid, incrementan el número de líneas de autobuses) y por la obligada necesidad que tienen de ir para luego en su entorno parecer mejores personas, va. Se presentan en el frío lugar con un enorme ramo de flores en la mano, y aparentando tristeza, pero ocultando debajo sus verdaderos sentimientos de obligación, hipocresía y cierto fastidio. De nuevo, nos encontramos con un caso de la ‘ley’ de los tópicos de todo el mundo, aquella en la que se hacen cosas que según la gente son lo políticamente correcto, pero que quizá a nosotros no nos parecen del todo bien, pero que forzados por la opinión pública y la presión de quedar bien, ejercemos.
Este día, como no, es famoso también por sus típicos dulces: los huesitos y los buñuelos de Santo. Aprovechan las pastelerías para hacer otro gran negocio, vendiendo (algunos con bastante anticipación claro) bolitas grasosas y cilindros rellenos de sustancia que, no sé si por gracia o desgracia, están buenísimos. La gente, como no, acude en manadas a comprarlos, a consumirlos como borregos; aunque no les gusten en absoluto, aunque sean para su abuela, su hermana o incluso para su perro, aunque sean alérgicos a la harina o al azúcar... pero acuden. De nuevo, por otro gran tópico de la sociedad: el de consumir lo que toca en cada fiesta. Básicamente, porque solo lo hacen en esas fechas y, psicológicamente, necesitamos comerlo por dos razones: la primera, porque se acaba y pensamos que si no lo degustamos nos arrepentiremos durante todo un laaargo año de no haber probado semejantes postrecillos y cargaremos con un estúpido sentimiento de culpa. Y la segunda, porque al día siguiente la mayoría de las personas hablarán de lo buenos que estaban... y no podemos ser menos que ellos, y por ello, tenemos que igualarnos a ellos escogiéndolos, pagándolos, saboreándolos y luego, comentándolos, de cualquier manera, pero comentándolos, y con esto, integrándonos cual oveja a su rebaño. He aquí otro ejemplo algo penoso de la ley de los tópicos del mundo.

Y la noche de la víspera, se celebra el americano Halloween, que está siendo cada vez más celebrado y utilizado por españoles y otras muchas culturas, a pesar de la reticencia que sienten los más tradicionales por estas fechas, que lo demuestran con frases como: “Eso es de los americanos, aquí en España lo que vale son Todos los Santos ¡narices!”. O incluso: “Esto de adaptar fiestas extranjeras no es nada bueno. A este paso, celebraremos también el 4 de julio no te digo...”. Estas personas, en el fondo, tienen razón, y serían de alguna forma los contrarios a la ley de los tópicos del mundo. Porque, ¿para qué disfrazarse de brujas, fantasmas, zombis? ¿Para qué ir de puerta en puerta pidiendo caramelos? ¿Por qué hay que ver pelis de miedo esa noche para luego no dormir? Quizá, a algunos es que les divierte y por eso lo hacen. Pero otros, simplemente lo hacen para no excluirse ellos solos de lo que hace la gente, de lo que gusta, de lo típico. Para ser un habitante más de la usual y aparentemente correcta sociedad mundial, mayoritariamente americana, y así sentirse en armonía con el sistema. Y con este comentario, me encuentro con el tercer y último caso de esta ley que todos vivimos y aplicamos, pero que quizá no sabemos reconocer, y que hoy yo, a la luz de mi flexo, he conseguido descifrar.

Me despido amigos lectores, con un consejo: sed vosotros mimos, y no os influenciéis por esta sociedad tan típica y políticamente correcta. O en otras palabras, id a ver a vuestros familiares en paz descanse si os nace de verdad del corazón, celebrad Halloween si os apetece y comed buñuelos si os gustan y tenéis hambre. Pero sobre todo, sed felices, y vivid la vida a vuestra manera. Entonces, si se podrá llamar vida.
Un saludo de alguien que se intenta desintoxicar de los tópicos de la socieda
Nunca conformes
El ser humano, nunca está a gusto con lo que tiene ni con lo que se le da. Los que tienen mucho, quisieran tener más o incluso algo menos. Y los que no tienen nada, sueñan con tener al menos un poco...
Envidiamos lo de otros, mientras que otros desean lo nuestro, y así, jamás estamos como quisiéramos en realidad estar, porque cuando esto es así, entonces viene alguien que creemos que está aún mejor, y volvemos al mismo estado de antes de creer haber alcanzado la relativa felicidad.
Pongamos varios ejemplos de diversos ámbitos de la vida diaria, para que veáis lo que quiero decir:
- A las que tienen el pelo rizado, matarían por volver a nacer para tenerlo liso. Y a las que lo tienen liso, las gusta la idea de los tirabuzones y los ondulados. Así también como las morenas casi todas se tiñen y las rubias cada vez más quieren ser morenas. Es increíble.
- En una clase, los desgraciaos que salen de delegados, se sienten hundidos y las personas con más mala suerte del mundo, mientras que existen otros individuos que morirían por el famoso y dichoso cargo.
- Alguien que odia su trabajo. Su único objetivo en la vida es encontrar otro. Cuando lo consigue, le sale al poco otro, y ve de nuevo que el anterior tan anhelado tiempo atrás ya no es tan bueno como el actual.
- En la tele, cuando un programa tiene mucho éxito y no lo conocemos, lo que queremos a toda costa es verlo, aunque ese día a esa hora ya haya uno de nuestro gusto personal, pero que por desgracia para nuestra vida social, no es muy visto por nuestro entorno. Ya no estamos conformes ni con nuestros gustos culturales... solo por el hecho de que no son populares.
Y así podría seguir con una lista interminable. Hay que ver lo extraños que somos. Cuando conseguimos algo, siempre queremos algo más. Supongo que es que la mente del humano debe ser así, siempre con una meta, con algo nuevo, con un nuevo objetivo. Y con un nuevo cambio de opinión.
Relacionado con este tema está el fenómeno de la reactancia. Este es un comportamiento humano que consiste en la expresión de la libertad que tiene el hombre para elegir sus oportunidades y su vida. Un ejemplo muy claro es el siguiente: un restaurante universitario iba a cerrar sus puertas debido a la escasez de clientes. Cuando todos los alumnos se enteraron de la noticia, fueron corriendo al lugar, y este se vio obligado a quedarse abierto. Estas personas, a las que en un pasado les importaba un bledo el restaurante, vieron amenazada su posibilidad de elección al ver que no les dejaban probar aquello, y no tuvieron más opción que ir para poder seguir estando en su libertad de decisión. De modo que, jamás van, pero se lo quitan, y van a toda prisa. Es algo que cuando lo leí realmente me sorprendió. No felices, ni con él, ni sin él.
Espero que el mensaje que quería transmitir haya quedado más o menos claro, y que os haya servido para pensar y reflexionar. Porque en mí había dos opciones: o esto, o nada. Y elegí esto. Si no es vuestra elección, lo siento. Entonces, no haberlo leído pues, y así hubierais optado por la nada. Pero me temo que ya es tarde para arrepentirse, porque si has llegado hasta aquí, es porque has elegido aquello que no querías...
Sea como sea, recibid otro saludo más, de otra víctima más del inconformismo.
Envidiamos lo de otros, mientras que otros desean lo nuestro, y así, jamás estamos como quisiéramos en realidad estar, porque cuando esto es así, entonces viene alguien que creemos que está aún mejor, y volvemos al mismo estado de antes de creer haber alcanzado la relativa felicidad.
Pongamos varios ejemplos de diversos ámbitos de la vida diaria, para que veáis lo que quiero decir:
- A las que tienen el pelo rizado, matarían por volver a nacer para tenerlo liso. Y a las que lo tienen liso, las gusta la idea de los tirabuzones y los ondulados. Así también como las morenas casi todas se tiñen y las rubias cada vez más quieren ser morenas. Es increíble.
- En una clase, los desgraciaos que salen de delegados, se sienten hundidos y las personas con más mala suerte del mundo, mientras que existen otros individuos que morirían por el famoso y dichoso cargo.
- Alguien que odia su trabajo. Su único objetivo en la vida es encontrar otro. Cuando lo consigue, le sale al poco otro, y ve de nuevo que el anterior tan anhelado tiempo atrás ya no es tan bueno como el actual.
- En la tele, cuando un programa tiene mucho éxito y no lo conocemos, lo que queremos a toda costa es verlo, aunque ese día a esa hora ya haya uno de nuestro gusto personal, pero que por desgracia para nuestra vida social, no es muy visto por nuestro entorno. Ya no estamos conformes ni con nuestros gustos culturales... solo por el hecho de que no son populares.
Y así podría seguir con una lista interminable. Hay que ver lo extraños que somos. Cuando conseguimos algo, siempre queremos algo más. Supongo que es que la mente del humano debe ser así, siempre con una meta, con algo nuevo, con un nuevo objetivo. Y con un nuevo cambio de opinión.
Relacionado con este tema está el fenómeno de la reactancia. Este es un comportamiento humano que consiste en la expresión de la libertad que tiene el hombre para elegir sus oportunidades y su vida. Un ejemplo muy claro es el siguiente: un restaurante universitario iba a cerrar sus puertas debido a la escasez de clientes. Cuando todos los alumnos se enteraron de la noticia, fueron corriendo al lugar, y este se vio obligado a quedarse abierto. Estas personas, a las que en un pasado les importaba un bledo el restaurante, vieron amenazada su posibilidad de elección al ver que no les dejaban probar aquello, y no tuvieron más opción que ir para poder seguir estando en su libertad de decisión. De modo que, jamás van, pero se lo quitan, y van a toda prisa. Es algo que cuando lo leí realmente me sorprendió. No felices, ni con él, ni sin él.
Espero que el mensaje que quería transmitir haya quedado más o menos claro, y que os haya servido para pensar y reflexionar. Porque en mí había dos opciones: o esto, o nada. Y elegí esto. Si no es vuestra elección, lo siento. Entonces, no haberlo leído pues, y así hubierais optado por la nada. Pero me temo que ya es tarde para arrepentirse, porque si has llegado hasta aquí, es porque has elegido aquello que no querías...
Sea como sea, recibid otro saludo más, de otra víctima más del inconformismo.
Y vuelta la burra al trigo...
Se acabó lo que se daba. Se terminaron esos calurosos días en los que levantarse a las 12 era algo habitual; pasarán a la historia las tardes veraniegas frente a la tele, viendo prácticamente nada; pronto ya no disfrutaremos de granizados y helados en los puestos callejeros, porque éstos cerrarán pronto, a causa del frío; pero lo más importante, y lo que pude ver el primer lunes de septiembre, casualmente el día que terminaron mis días de ensueño costeros, se nota en el ambiente que se nos acabaron los días de playa y relajación para dar paso a los de trabajo y estrés. Aunque yo empieze mi jornada el día 12, esto es algo que se refleja en varios aspectos:
-La tele, como no, fiel a su monotonía, habla del sonado síndrome post-vacacional, y da algunos cutres remedios para superarlo. También mencionan los gastos que se hacen para la dichosa vuelta al cole, que los negocios capitalistas anuncian desde mediados de agosto, revolviéndonos las tripas a varios escolares que preferimos que se alargue el momento.
-Por las calles, abundan familias con los hijos y sus respectivas caras largas, que cargados de libros, libros, libros y quizá algún cuaderno, van por la vida desolados, porque se vuelve a la rutina, lo que es sinónimo de volver a estudiar y a currar, cosa que no les hace mucha gracia... un ejemplo de esto, sería mi propia familia... si, es lo que hay queridos bloggeros.
-En el Messenger vuelve a haber contactos por un tubo. Y aquellos que en verano no tenían otro contacto más que a ti mismo y no paraban de hablarte diciendo nada en particular, ahora pasan de tu cara con todo el morro. Vamos, lo que hacen todo el año, todos los días.
-En las tiendas, los dependientes de toda la vida vuelven a su rutina, con un poco de mala hostia pero eso si, bien morenos. Esto es algo que también se hace notar en el panorama televisivo. Regresan las caras famosas que se fueron de veraneo por meses y dejaron en su puesto a unos suplentes que dejaban mucho que desear, y que seguramente hayan supuesto una bajada de audiencia considerable. También regresan las series exitosas que se fueron de vacaciones, y que vuelven al igual que todas las personas a la rutina.
El caso es que es un cambio que cada año damos las personas, y que esta vez me siento más identificada porque coincidió que justo yo volví de mis maravillosos días en la Costa Blanca. Mar, piscina, hotelito con bonitas vistas, buffets... se echa de menos. Volviendo a lo personal, decir que me toca regresar a la realidad rutinaria (que tiene como símbolo septiembre), a madrugar, a cargar con unos cuantos kilos de libros, a ver a compañeros y amigos, a llegar a las tantas a casa después de muchas idas y venidas agotadoras en bus, al frío invernal aguantable solo con buenos abrigos, a estudiar con paciencia a la luz del flexo, a aguantar a los profesores, al estrés escolar y también ciudadano... y como no, a la famosa depresión post-vacacional, en la que me doy cuenta que mi entretenimiento pasa a ser algo secundario. Vamos, lo que es mi vida.
Pero desde aquí quiero animar a todos aquellos que a lo mejor se sienten algo tristes por esto que acabo de comentar, y que sigan pa’ lante, que otro verano vendrá. El ser humano es así, en constante cambio, pero a la vez, en constante rutina. Únicos en nuestra especie...
Saludos y que tengáis una buena vuelta.
collage_rutina.bmp
-La tele, como no, fiel a su monotonía, habla del sonado síndrome post-vacacional, y da algunos cutres remedios para superarlo. También mencionan los gastos que se hacen para la dichosa vuelta al cole, que los negocios capitalistas anuncian desde mediados de agosto, revolviéndonos las tripas a varios escolares que preferimos que se alargue el momento.
-Por las calles, abundan familias con los hijos y sus respectivas caras largas, que cargados de libros, libros, libros y quizá algún cuaderno, van por la vida desolados, porque se vuelve a la rutina, lo que es sinónimo de volver a estudiar y a currar, cosa que no les hace mucha gracia... un ejemplo de esto, sería mi propia familia... si, es lo que hay queridos bloggeros.
-En el Messenger vuelve a haber contactos por un tubo. Y aquellos que en verano no tenían otro contacto más que a ti mismo y no paraban de hablarte diciendo nada en particular, ahora pasan de tu cara con todo el morro. Vamos, lo que hacen todo el año, todos los días.
-En las tiendas, los dependientes de toda la vida vuelven a su rutina, con un poco de mala hostia pero eso si, bien morenos. Esto es algo que también se hace notar en el panorama televisivo. Regresan las caras famosas que se fueron de veraneo por meses y dejaron en su puesto a unos suplentes que dejaban mucho que desear, y que seguramente hayan supuesto una bajada de audiencia considerable. También regresan las series exitosas que se fueron de vacaciones, y que vuelven al igual que todas las personas a la rutina.
El caso es que es un cambio que cada año damos las personas, y que esta vez me siento más identificada porque coincidió que justo yo volví de mis maravillosos días en la Costa Blanca. Mar, piscina, hotelito con bonitas vistas, buffets... se echa de menos. Volviendo a lo personal, decir que me toca regresar a la realidad rutinaria (que tiene como símbolo septiembre), a madrugar, a cargar con unos cuantos kilos de libros, a ver a compañeros y amigos, a llegar a las tantas a casa después de muchas idas y venidas agotadoras en bus, al frío invernal aguantable solo con buenos abrigos, a estudiar con paciencia a la luz del flexo, a aguantar a los profesores, al estrés escolar y también ciudadano... y como no, a la famosa depresión post-vacacional, en la que me doy cuenta que mi entretenimiento pasa a ser algo secundario. Vamos, lo que es mi vida.
Pero desde aquí quiero animar a todos aquellos que a lo mejor se sienten algo tristes por esto que acabo de comentar, y que sigan pa’ lante, que otro verano vendrá. El ser humano es así, en constante cambio, pero a la vez, en constante rutina. Únicos en nuestra especie...
Saludos y que tengáis una buena vuelta.
collage_rutina.bmp
Preparativos, maletas y una dosis de ilusión

¡¡Por fin!! Después de meses sopesando la idea, y de días pensando el sitio, el modo de compra y la fecha, nos vamos de vacaciones. A Alfaz del Pi, Alicante. Si soy sincera, he de reconocer que en mi vida había oído hablar de este sitio. Pero si sé que es una playa muy bonita y tranquila, y el hotel es maravilloso, así que todos contentos. De modo que como se veía venir, empieza el revuelo en la casa. Que si una maleta por aquí, que si ropa para lavar por allí, que si me falta esto por allá, que si bajar a comprar aquello... soy yo de las que menos preocupaciones tiene, porque llevo pensando que llevar hace meses, y solo me queda buscarlo y guardarlo en la maleta. Por eso he sacado tiempo para pasarme por aquí y escribir unas palabras antes de partir en mi querido blog para mis queridos escasos lectores.
Hace 3 años que no hacemos un viaje, y en el hogar ya se respira aire de emoción e ilusión. Impacientes porque llegue ya la hora, perdemos las horas frente a nuestra querida tele o a nuestra querida pequeña caja, el ordenador. El estrés de este verano, mayormente encerrados bien por la lluvia y el fresquito, o bien por el calor ahogante, nos ha hecho perder los nervios a más de uno. Y estos días que se avecinan de paz y tranquilidad, nos vendrán a todos muy bien. Tan solo espero que la playa no esté a abarrotar, que el viaje en coche de 5 horas se haga llevadero y que por favor no llueva, si no que haga sol.

Esto es algo que según el Meteosat, no va a suceder. Y más vale, porque íbamos a ir a Valencia pero hubo cambio de planes porque al parece allí va a estar nublado toda la semana, al contrario que aquí en Alicante. Aunque siempre quedará la habitación con tele por cable y la piscina cubierta...
Bueno amigos, me despido para ir a un lugar mejor, aunque sea por una semana. Volveré, y os relataré las anécdotas más curiosas y divertidas de mi viaje en la costa mediterránea. Regresaré, dispuesta a retomar la querida y odiada rutina, y para quitar el cartel de cerrado por vacaciones.
Saludos y hasta siempre.

En el baúl de los recuerdos...
Llevaba varios días con la idea en la cabeza, pero es que la hazaña daba una pereza tremenda. Pero hoy, tras sopesar si hacerlo o dejarlo para mañana, decidí usar algo de mi tiempo en vaciar el viejo mueble-baúl de la esquina, para poder deshacerme de él y dejar más espacio en la habitación, intentando dejarles un hueco a los trastos en otros muebles.
Encontré un sin fin de cosas, que por un momento me devolvieron a mi más tierna infancia. Relataré aquí algunas de ellas, que me han dejado inmersa en la más pura melancolía por unos instantes:
à Postales, recuerditos y mapas de mis viajes, que me transportaron a esos maravillosos lugares que espero algún día volver a ver.
à Juguetes, muchos juguetes viejos y ya deteriorados por el paso del tiempo. Qué pena me dio verlos así, abandonados, rotos, tristes... y pensar que hace unos cuantos años eran mi razón de vivir, eran mi ilusión... no he podido evitar que se me escapara una lagrimita...
à Carteras, monederos y bolsitos que usaba cuando yo era enana, y que con el tiempo fui dejando ahí, olvidados. Ahora lo veo y no sé como pude haber usado un bolso de los Teletubbies o una cartera con un osito y una casita; pero lo peor es que me parece que fue ayer... más recuerdos en mi mente, que me han demostrado lo rápido que pasa el tiempo.
à Cintas, cinturones y lacitos a lo niña pija buena que me ponían (no creo que jamás yo hubiera elegido eso) cuando era casi recién nacida. Estremecedor, como puedo tener eso todavía entre mis cosas... con tanto que ha pasado desde entonces...
à Muchos (pero que muchos) papeles viejos. De publicidad, de ferias, de escritos míos... aquí saqué dos conclusiones: la primera, que menudas inutilidades que escribe una de pequeña, que por aquel entonces parecen importantísimas; y la segunda, que la publicidad y los medios de comunicación nos comen el coco constantemente.
à Pero lo último que encontré, y lo que más me impactó volver a ver, fueron unas tarjetitas que me daba un profesor que tuve, cuando hacíamos cosas bien. Era un tipo muy peculiar, y si a fin de año tenías más de veinte, te daba regalos y te llevaba a unos chinos. Era algo un poco fuera de común, pero la manera en que luchábamos todos por conseguir una de esas era realmente increíble. Cuando eran elegidos los niños que irían con él a esa tienda, entre los cuales una vez tuve la no sé si buena o mala suerte de ser yo en la última oportunidad, los demás se enfadaban, y llenos de envidia, se quejaban con sus mamitas y lloriqueaban. Así que viendo aquello, el hombre no tuvo más que quitar esa rara moda, y adiós al luchar por los vales, que era así como se llamaban. Reviví aquella época que de alguna manera jamás olvidaré, porque no se tienen profesores y situaciones así todos los días. Fue más bien una era oscura de mi vida, ya si dramatizamos demasiado, pero me di cuenta que el pasado queda atrás, pero siempre lo llevamos dentro de nosotros. Y esas heridas antiguas, dejan huella para siempre en la eternidad del futuro, haciéndonos quizá más fuertes, pero a la vez, más humildes y débiles.
Bueno, aquí termina el revivir de mi pasado, de mis recuerdos, de mi otra vida por así decirlo. Espero que os haya gustado.
Reciban un saludo, desde mi más profunda nostalgia...

Encontré un sin fin de cosas, que por un momento me devolvieron a mi más tierna infancia. Relataré aquí algunas de ellas, que me han dejado inmersa en la más pura melancolía por unos instantes:
à Postales, recuerditos y mapas de mis viajes, que me transportaron a esos maravillosos lugares que espero algún día volver a ver.
à Juguetes, muchos juguetes viejos y ya deteriorados por el paso del tiempo. Qué pena me dio verlos así, abandonados, rotos, tristes... y pensar que hace unos cuantos años eran mi razón de vivir, eran mi ilusión... no he podido evitar que se me escapara una lagrimita...
à Carteras, monederos y bolsitos que usaba cuando yo era enana, y que con el tiempo fui dejando ahí, olvidados. Ahora lo veo y no sé como pude haber usado un bolso de los Teletubbies o una cartera con un osito y una casita; pero lo peor es que me parece que fue ayer... más recuerdos en mi mente, que me han demostrado lo rápido que pasa el tiempo.
à Cintas, cinturones y lacitos a lo niña pija buena que me ponían (no creo que jamás yo hubiera elegido eso) cuando era casi recién nacida. Estremecedor, como puedo tener eso todavía entre mis cosas... con tanto que ha pasado desde entonces...
à Muchos (pero que muchos) papeles viejos. De publicidad, de ferias, de escritos míos... aquí saqué dos conclusiones: la primera, que menudas inutilidades que escribe una de pequeña, que por aquel entonces parecen importantísimas; y la segunda, que la publicidad y los medios de comunicación nos comen el coco constantemente.
à Pero lo último que encontré, y lo que más me impactó volver a ver, fueron unas tarjetitas que me daba un profesor que tuve, cuando hacíamos cosas bien. Era un tipo muy peculiar, y si a fin de año tenías más de veinte, te daba regalos y te llevaba a unos chinos. Era algo un poco fuera de común, pero la manera en que luchábamos todos por conseguir una de esas era realmente increíble. Cuando eran elegidos los niños que irían con él a esa tienda, entre los cuales una vez tuve la no sé si buena o mala suerte de ser yo en la última oportunidad, los demás se enfadaban, y llenos de envidia, se quejaban con sus mamitas y lloriqueaban. Así que viendo aquello, el hombre no tuvo más que quitar esa rara moda, y adiós al luchar por los vales, que era así como se llamaban. Reviví aquella época que de alguna manera jamás olvidaré, porque no se tienen profesores y situaciones así todos los días. Fue más bien una era oscura de mi vida, ya si dramatizamos demasiado, pero me di cuenta que el pasado queda atrás, pero siempre lo llevamos dentro de nosotros. Y esas heridas antiguas, dejan huella para siempre en la eternidad del futuro, haciéndonos quizá más fuertes, pero a la vez, más humildes y débiles.
Bueno, aquí termina el revivir de mi pasado, de mis recuerdos, de mi otra vida por así decirlo. Espero que os haya gustado.
Reciban un saludo, desde mi más profunda nostalgia...

Mi actividad en Yahoo! Respuestas... ¡espero que os guste!
Anécdotas de un domingo cualquiera
Domingo 12 de agosto. Son las 12, abro los ojos. Si, quizá sea un poco tarde, pero me da pereza levantarme para aburrirme como cada día de agosto. Así que me quedo otro rato en la cama, revolcándome.

Hasta que sobre la 1 decido ir a desayunar. Y al rato cojo la bici y me voy a dar una vuelta. Da gusto, las calles están vacías, así que se puede conducir divinamente. Solo se ven gente mayor con bolsas del pan o del periódico, o niños supuestamente felices con sus patines o bicicletas. Bueno, me he cansado, así que me vuelvo. Esta sería la vuelta del día.

Después de comer, nos echamos en el sofá para ver la primera peli que echen. Una de amor, de estas que todo es de color rosa, que se complica un poco, pero que luego acaban felices comiendo perdices. Está bien soñar de vez en cuando olvidando la realidad, a veces no tan agradable como se ve aquí.
Tras esto, nos da la vena cocinera y nos ponemos mi padre y yo a hacer un bizcocho de estos caseros. La cocina se llena de harina, chocolate, mantequilla y demás... luego limpiarlo da una pereza... pero el resultado merece la pena, queda de rechupete. Y ya se nos fue otra hora más de la tarde.

El resto del tiempo hasta la cena, se pasa también frente a la tele, viendo exactamente nada, y aquí, haciendo precisamente nada.
Por la noche me dedico a ver una serie de mi infancia por Youtube. Qué tiempos, cuando la veíamos mi hermano y yo nos parecía la bomba, en estreno, y ahora la encontramos aquí, desterrada, como un triste video más. Como pasa el tiempo, parece mentira.
Y antes de irme a dormir, bajón. Me pongo depre porque veo que el día de hoy no ha sido precisamente divertido ni especial, como casi todos los días del verano. Llevo así varios años. Porque la gente se va de esta ciudad, huyendo de algo que crean ellos mismos. Como despavoridos, viajan se supone a un lugar mejor, con la fiebre de las vacaciones. Y los que nos quedamos nos quedamos así, desolados, y solos, dando a lugar a ocasionales bajones, que nos hacen replantear la vida, pero que se nos pasan para dar lugar a más de lo mismo.
Me despido entonces queridos bloggeros, esperando vuestros comentarios, y deseandoos lo mejor en estas vacaciones. Saludos y feliz verano.

Hasta que sobre la 1 decido ir a desayunar. Y al rato cojo la bici y me voy a dar una vuelta. Da gusto, las calles están vacías, así que se puede conducir divinamente. Solo se ven gente mayor con bolsas del pan o del periódico, o niños supuestamente felices con sus patines o bicicletas. Bueno, me he cansado, así que me vuelvo. Esta sería la vuelta del día.

Después de comer, nos echamos en el sofá para ver la primera peli que echen. Una de amor, de estas que todo es de color rosa, que se complica un poco, pero que luego acaban felices comiendo perdices. Está bien soñar de vez en cuando olvidando la realidad, a veces no tan agradable como se ve aquí.
Tras esto, nos da la vena cocinera y nos ponemos mi padre y yo a hacer un bizcocho de estos caseros. La cocina se llena de harina, chocolate, mantequilla y demás... luego limpiarlo da una pereza... pero el resultado merece la pena, queda de rechupete. Y ya se nos fue otra hora más de la tarde.

El resto del tiempo hasta la cena, se pasa también frente a la tele, viendo exactamente nada, y aquí, haciendo precisamente nada.
Por la noche me dedico a ver una serie de mi infancia por Youtube. Qué tiempos, cuando la veíamos mi hermano y yo nos parecía la bomba, en estreno, y ahora la encontramos aquí, desterrada, como un triste video más. Como pasa el tiempo, parece mentira.
Y antes de irme a dormir, bajón. Me pongo depre porque veo que el día de hoy no ha sido precisamente divertido ni especial, como casi todos los días del verano. Llevo así varios años. Porque la gente se va de esta ciudad, huyendo de algo que crean ellos mismos. Como despavoridos, viajan se supone a un lugar mejor, con la fiebre de las vacaciones. Y los que nos quedamos nos quedamos así, desolados, y solos, dando a lugar a ocasionales bajones, que nos hacen replantear la vida, pero que se nos pasan para dar lugar a más de lo mismo.
Me despido entonces queridos bloggeros, esperando vuestros comentarios, y deseandoos lo mejor en estas vacaciones. Saludos y feliz verano.
De las aguas de cloro a los LCD
Nos hemos comprado, después de mucho miramiento, una tele de esas nuevas mas grandes que la Luna. Si, una tele de 32'' LCD. Es increible, es como un cine, estamos toda la casa anonadados con la compra. Y dado que este clima loco da vueltas como un trompo, y ahora en vez de el calor ahogante del artículo anterior, lo que tenemos es una ventisca primaveral y unas tormentas estivales muy fuertes, no nos despegamos del famoso aparato. Y aparcamos de momento las piscinas, para dar paso a las nuevas tecnologías. Porque el tiempo es como la vida misma: en constante cambio.
Saludos y felices vacaciones, allá donde quiera Dios que esteis.

Saludos y felices vacaciones, allá donde quiera Dios que esteis.
Calor madrileño
Hoy en Madrid, concretamente en Las Rozas, tuve la oportunidad de ver estos paisajes, en las inmediaciones de un centro comercial del lugar:


A primera vista se ven imagenes densas, calurosas y solitarias.
Pero no es esto lo mas impactante, si no la siguiente imagen real que tuve la oportunidad de fotografiar al igual que las anteriores, en un supermercado de la zona:

Si señores, esta la temperatura registrada en el corazon de la meseta española. Ganas de salir corriendo al Polo Norte. Esta es la vida que nos toca vivir a los que nos quedamos aqui en agosto. Si eres uno de ellos, suerte compañero, conviertelo con un aire acondicionado algo mas pasajero.
Y si posees alguna imagen similar relacionada con el clima de verano, no dudes en compartirla, junto con los datos de la imagen, enviandola a esta direccion:
yo_variedad@yahoo.es
Saludos y feliz verano.
A primera vista se ven imagenes densas, calurosas y solitarias.
Pero no es esto lo mas impactante, si no la siguiente imagen real que tuve la oportunidad de fotografiar al igual que las anteriores, en un supermercado de la zona:

Si señores, esta la temperatura registrada en el corazon de la meseta española. Ganas de salir corriendo al Polo Norte. Esta es la vida que nos toca vivir a los que nos quedamos aqui en agosto. Si eres uno de ellos, suerte compañero, conviertelo con un aire acondicionado algo mas pasajero.
Y si posees alguna imagen similar relacionada con el clima de verano, no dudes en compartirla, junto con los datos de la imagen, enviandola a esta direccion:
yo_variedad@yahoo.es
Saludos y feliz verano.
Consumismo veraniego
En estos calurosos días de verano en la metrópoli, tengo la oportunidad de visitar varios centros comerciales de agresivo consumismo ciudadano. La verdad es que en estos meses en esta ciudad no hay mucho más a donde acudir. Y termino muriendo ahí, ya que es de los pocos lugares donde encontramos un buen y reconfortante aire acondicionado.

Con las rebajas nos volvemos locos. Compramos mas de lo que debemos y creemos tener menos de lo que tenemos. Nos desquiciamos por conseguir el supuesto producto que ansiamos, pero que en realidad no necesitamos. Nuestros armarios se llenan de prendas que jamás usaremos. Aunque siempre hay gente que compra racionalmente, como yo.
También en estas fechas acudimos buscando como siempre frescor y entretenimiento (cosa que en el caso anterior no encontramos siempre a partes iguales) a los cines. Cada día la entrada más cara, por no decir el elevadísimo precio que tienen aquí las comidas. Pero al parecer este está siendo uno de los años en el que más estamos yendo a los teatros... y me incluyo en el pelotón.
Las piscinas ocupan también un lugar habitual en los días de julio y agosto. Te refrescas un poquito en el agua y a la vez te asas al sol tirado en la toalla. Encontrar una silla es difícil tarea, ya que la mayoría de las veces son la tercera edad las que las tienen ocupadas. He de reconocer, este es mi ocio preferido en estos días.

En verano encontramos también en verano un consumismo alimenticio centrado en helados y granizados en la calle y gazpachos y agua fría en las casas. Los chiringuitos de la ciudad al igual que las maquinitas de los centros de ocio ya mencionados tienen los precios por las nubes. Pero con el calor que hace y la sed que da, seguramente si me paro delante del Media Markt a vender cubitos de hielo a 1€, seguro que me hago con unas cuantas pelas.

Pero al margen del derroche estival, lo que más nos desespera a los pobres que pasamos aquí los que se suponen son los mejores días del año, se convierte en un constante sufrir. Nos vemos ahogados, aburridos, solos... lo que desemboca en una especie de depresión, que catalogaré como “depresión no vacaciones”. Mi cuerpo no soporta muy bien esto. Intento olvidarme con la tele, los libros, y escribiendo aquí estas palabras.
Me despido esperando se me pase esto pronto, esperando que me pueda marchar a la playa y pase entonces a tener la “depresión post-vacacional”.
Saludos desde el sol madrileño.


Con las rebajas nos volvemos locos. Compramos mas de lo que debemos y creemos tener menos de lo que tenemos. Nos desquiciamos por conseguir el supuesto producto que ansiamos, pero que en realidad no necesitamos. Nuestros armarios se llenan de prendas que jamás usaremos. Aunque siempre hay gente que compra racionalmente, como yo.
También en estas fechas acudimos buscando como siempre frescor y entretenimiento (cosa que en el caso anterior no encontramos siempre a partes iguales) a los cines. Cada día la entrada más cara, por no decir el elevadísimo precio que tienen aquí las comidas. Pero al parecer este está siendo uno de los años en el que más estamos yendo a los teatros... y me incluyo en el pelotón.
Las piscinas ocupan también un lugar habitual en los días de julio y agosto. Te refrescas un poquito en el agua y a la vez te asas al sol tirado en la toalla. Encontrar una silla es difícil tarea, ya que la mayoría de las veces son la tercera edad las que las tienen ocupadas. He de reconocer, este es mi ocio preferido en estos días.

En verano encontramos también en verano un consumismo alimenticio centrado en helados y granizados en la calle y gazpachos y agua fría en las casas. Los chiringuitos de la ciudad al igual que las maquinitas de los centros de ocio ya mencionados tienen los precios por las nubes. Pero con el calor que hace y la sed que da, seguramente si me paro delante del Media Markt a vender cubitos de hielo a 1€, seguro que me hago con unas cuantas pelas.

Pero al margen del derroche estival, lo que más nos desespera a los pobres que pasamos aquí los que se suponen son los mejores días del año, se convierte en un constante sufrir. Nos vemos ahogados, aburridos, solos... lo que desemboca en una especie de depresión, que catalogaré como “depresión no vacaciones”. Mi cuerpo no soporta muy bien esto. Intento olvidarme con la tele, los libros, y escribiendo aquí estas palabras.
Me despido esperando se me pase esto pronto, esperando que me pueda marchar a la playa y pase entonces a tener la “depresión post-vacacional”.
Saludos desde el sol madrileño.

Ahora os toca a vosotros
Queridos y admirados lectores de este humilde blog:
Como ya sabreis, el objetivo de mi blog es opinar sobre temas de la vida diaria de una manera sarcástica y de lo más cómica posible. Pero el problema es que no lo ve mucha gente que digamos... asi que por favor, os pido vuestra opinión sobre él, para que así pueda mejorarlo, aumente mis visitas y comentarios y esteis todos más satisfechos. Os pido solo dos cositas:
1.Breve comentario opinando sobre esta web.
2.Sugerencias (algo que te gustaria que fuera distinto).
Me despido esperando vuestros comentarios y agradeciendo a aquella poca gente que lo ha visitado y ha comentado en él. Feliz verano a todos.
Como ya sabreis, el objetivo de mi blog es opinar sobre temas de la vida diaria de una manera sarcástica y de lo más cómica posible. Pero el problema es que no lo ve mucha gente que digamos... asi que por favor, os pido vuestra opinión sobre él, para que así pueda mejorarlo, aumente mis visitas y comentarios y esteis todos más satisfechos. Os pido solo dos cositas:
1.Breve comentario opinando sobre esta web.
2.Sugerencias (algo que te gustaria que fuera distinto).
Me despido esperando vuestros comentarios y agradeciendo a aquella poca gente que lo ha visitado y ha comentado en él. Feliz verano a todos.