Consumismo veraniego
En estos calurosos días de verano en la metrópoli, tengo la oportunidad de visitar varios centros comerciales de agresivo consumismo ciudadano. La verdad es que en estos meses en esta ciudad no hay mucho más a donde acudir. Y termino muriendo ahí, ya que es de los pocos lugares donde encontramos un buen y reconfortante aire acondicionado.

Con las rebajas nos volvemos locos. Compramos mas de lo que debemos y creemos tener menos de lo que tenemos. Nos desquiciamos por conseguir el supuesto producto que ansiamos, pero que en realidad no necesitamos. Nuestros armarios se llenan de prendas que jamás usaremos. Aunque siempre hay gente que compra racionalmente, como yo.
También en estas fechas acudimos buscando como siempre frescor y entretenimiento (cosa que en el caso anterior no encontramos siempre a partes iguales) a los cines. Cada día la entrada más cara, por no decir el elevadísimo precio que tienen aquí las comidas. Pero al parecer este está siendo uno de los años en el que más estamos yendo a los teatros... y me incluyo en el pelotón.
Las piscinas ocupan también un lugar habitual en los días de julio y agosto. Te refrescas un poquito en el agua y a la vez te asas al sol tirado en la toalla. Encontrar una silla es difícil tarea, ya que la mayoría de las veces son la tercera edad las que las tienen ocupadas. He de reconocer, este es mi ocio preferido en estos días.

En verano encontramos también en verano un consumismo alimenticio centrado en helados y granizados en la calle y gazpachos y agua fría en las casas. Los chiringuitos de la ciudad al igual que las maquinitas de los centros de ocio ya mencionados tienen los precios por las nubes. Pero con el calor que hace y la sed que da, seguramente si me paro delante del Media Markt a vender cubitos de hielo a 1€, seguro que me hago con unas cuantas pelas.

Pero al margen del derroche estival, lo que más nos desespera a los pobres que pasamos aquí los que se suponen son los mejores días del año, se convierte en un constante sufrir. Nos vemos ahogados, aburridos, solos... lo que desemboca en una especie de depresión, que catalogaré como “depresión no vacaciones”. Mi cuerpo no soporta muy bien esto. Intento olvidarme con la tele, los libros, y escribiendo aquí estas palabras.
Me despido esperando se me pase esto pronto, esperando que me pueda marchar a la playa y pase entonces a tener la “depresión post-vacacional”.
Saludos desde el sol madrileño.


Con las rebajas nos volvemos locos. Compramos mas de lo que debemos y creemos tener menos de lo que tenemos. Nos desquiciamos por conseguir el supuesto producto que ansiamos, pero que en realidad no necesitamos. Nuestros armarios se llenan de prendas que jamás usaremos. Aunque siempre hay gente que compra racionalmente, como yo.
También en estas fechas acudimos buscando como siempre frescor y entretenimiento (cosa que en el caso anterior no encontramos siempre a partes iguales) a los cines. Cada día la entrada más cara, por no decir el elevadísimo precio que tienen aquí las comidas. Pero al parecer este está siendo uno de los años en el que más estamos yendo a los teatros... y me incluyo en el pelotón.
Las piscinas ocupan también un lugar habitual en los días de julio y agosto. Te refrescas un poquito en el agua y a la vez te asas al sol tirado en la toalla. Encontrar una silla es difícil tarea, ya que la mayoría de las veces son la tercera edad las que las tienen ocupadas. He de reconocer, este es mi ocio preferido en estos días.

En verano encontramos también en verano un consumismo alimenticio centrado en helados y granizados en la calle y gazpachos y agua fría en las casas. Los chiringuitos de la ciudad al igual que las maquinitas de los centros de ocio ya mencionados tienen los precios por las nubes. Pero con el calor que hace y la sed que da, seguramente si me paro delante del Media Markt a vender cubitos de hielo a 1€, seguro que me hago con unas cuantas pelas.

Pero al margen del derroche estival, lo que más nos desespera a los pobres que pasamos aquí los que se suponen son los mejores días del año, se convierte en un constante sufrir. Nos vemos ahogados, aburridos, solos... lo que desemboca en una especie de depresión, que catalogaré como “depresión no vacaciones”. Mi cuerpo no soporta muy bien esto. Intento olvidarme con la tele, los libros, y escribiendo aquí estas palabras.
Me despido esperando se me pase esto pronto, esperando que me pueda marchar a la playa y pase entonces a tener la “depresión post-vacacional”.
Saludos desde el sol madrileño.

Ahora os toca a vosotros
Queridos y admirados lectores de este humilde blog:
Como ya sabreis, el objetivo de mi blog es opinar sobre temas de la vida diaria de una manera sarcástica y de lo más cómica posible. Pero el problema es que no lo ve mucha gente que digamos... asi que por favor, os pido vuestra opinión sobre él, para que así pueda mejorarlo, aumente mis visitas y comentarios y esteis todos más satisfechos. Os pido solo dos cositas:
1.Breve comentario opinando sobre esta web.
2.Sugerencias (algo que te gustaria que fuera distinto).
Me despido esperando vuestros comentarios y agradeciendo a aquella poca gente que lo ha visitado y ha comentado en él. Feliz verano a todos.
Como ya sabreis, el objetivo de mi blog es opinar sobre temas de la vida diaria de una manera sarcástica y de lo más cómica posible. Pero el problema es que no lo ve mucha gente que digamos... asi que por favor, os pido vuestra opinión sobre él, para que así pueda mejorarlo, aumente mis visitas y comentarios y esteis todos más satisfechos. Os pido solo dos cositas:
1.Breve comentario opinando sobre esta web.
2.Sugerencias (algo que te gustaria que fuera distinto).
Me despido esperando vuestros comentarios y agradeciendo a aquella poca gente que lo ha visitado y ha comentado en él. Feliz verano a todos.





