Nunca conformes
El ser humano, nunca está a gusto con lo que tiene ni con lo que se le da. Los que tienen mucho, quisieran tener más o incluso algo menos. Y los que no tienen nada, sueñan con tener al menos un poco...
Envidiamos lo de otros, mientras que otros desean lo nuestro, y así, jamás estamos como quisiéramos en realidad estar, porque cuando esto es así, entonces viene alguien que creemos que está aún mejor, y volvemos al mismo estado de antes de creer haber alcanzado la relativa felicidad.
Pongamos varios ejemplos de diversos ámbitos de la vida diaria, para que veáis lo que quiero decir:
- A las que tienen el pelo rizado, matarían por volver a nacer para tenerlo liso. Y a las que lo tienen liso, las gusta la idea de los tirabuzones y los ondulados. Así también como las morenas casi todas se tiñen y las rubias cada vez más quieren ser morenas. Es increíble.
- En una clase, los desgraciaos que salen de delegados, se sienten hundidos y las personas con más mala suerte del mundo, mientras que existen otros individuos que morirían por el famoso y dichoso cargo.
- Alguien que odia su trabajo. Su único objetivo en la vida es encontrar otro. Cuando lo consigue, le sale al poco otro, y ve de nuevo que el anterior tan anhelado tiempo atrás ya no es tan bueno como el actual.
- En la tele, cuando un programa tiene mucho éxito y no lo conocemos, lo que queremos a toda costa es verlo, aunque ese día a esa hora ya haya uno de nuestro gusto personal, pero que por desgracia para nuestra vida social, no es muy visto por nuestro entorno. Ya no estamos conformes ni con nuestros gustos culturales... solo por el hecho de que no son populares.
Y así podría seguir con una lista interminable. Hay que ver lo extraños que somos. Cuando conseguimos algo, siempre queremos algo más. Supongo que es que la mente del humano debe ser así, siempre con una meta, con algo nuevo, con un nuevo objetivo. Y con un nuevo cambio de opinión.
Relacionado con este tema está el fenómeno de la reactancia. Este es un comportamiento humano que consiste en la expresión de la libertad que tiene el hombre para elegir sus oportunidades y su vida. Un ejemplo muy claro es el siguiente: un restaurante universitario iba a cerrar sus puertas debido a la escasez de clientes. Cuando todos los alumnos se enteraron de la noticia, fueron corriendo al lugar, y este se vio obligado a quedarse abierto. Estas personas, a las que en un pasado les importaba un bledo el restaurante, vieron amenazada su posibilidad de elección al ver que no les dejaban probar aquello, y no tuvieron más opción que ir para poder seguir estando en su libertad de decisión. De modo que, jamás van, pero se lo quitan, y van a toda prisa. Es algo que cuando lo leí realmente me sorprendió. No felices, ni con él, ni sin él.
Espero que el mensaje que quería transmitir haya quedado más o menos claro, y que os haya servido para pensar y reflexionar. Porque en mí había dos opciones: o esto, o nada. Y elegí esto. Si no es vuestra elección, lo siento. Entonces, no haberlo leído pues, y así hubierais optado por la nada. Pero me temo que ya es tarde para arrepentirse, porque si has llegado hasta aquí, es porque has elegido aquello que no querías...
Sea como sea, recibid otro saludo más, de otra víctima más del inconformismo.
Envidiamos lo de otros, mientras que otros desean lo nuestro, y así, jamás estamos como quisiéramos en realidad estar, porque cuando esto es así, entonces viene alguien que creemos que está aún mejor, y volvemos al mismo estado de antes de creer haber alcanzado la relativa felicidad.
Pongamos varios ejemplos de diversos ámbitos de la vida diaria, para que veáis lo que quiero decir:
- A las que tienen el pelo rizado, matarían por volver a nacer para tenerlo liso. Y a las que lo tienen liso, las gusta la idea de los tirabuzones y los ondulados. Así también como las morenas casi todas se tiñen y las rubias cada vez más quieren ser morenas. Es increíble.
- En una clase, los desgraciaos que salen de delegados, se sienten hundidos y las personas con más mala suerte del mundo, mientras que existen otros individuos que morirían por el famoso y dichoso cargo.
- Alguien que odia su trabajo. Su único objetivo en la vida es encontrar otro. Cuando lo consigue, le sale al poco otro, y ve de nuevo que el anterior tan anhelado tiempo atrás ya no es tan bueno como el actual.
- En la tele, cuando un programa tiene mucho éxito y no lo conocemos, lo que queremos a toda costa es verlo, aunque ese día a esa hora ya haya uno de nuestro gusto personal, pero que por desgracia para nuestra vida social, no es muy visto por nuestro entorno. Ya no estamos conformes ni con nuestros gustos culturales... solo por el hecho de que no son populares.
Y así podría seguir con una lista interminable. Hay que ver lo extraños que somos. Cuando conseguimos algo, siempre queremos algo más. Supongo que es que la mente del humano debe ser así, siempre con una meta, con algo nuevo, con un nuevo objetivo. Y con un nuevo cambio de opinión.
Relacionado con este tema está el fenómeno de la reactancia. Este es un comportamiento humano que consiste en la expresión de la libertad que tiene el hombre para elegir sus oportunidades y su vida. Un ejemplo muy claro es el siguiente: un restaurante universitario iba a cerrar sus puertas debido a la escasez de clientes. Cuando todos los alumnos se enteraron de la noticia, fueron corriendo al lugar, y este se vio obligado a quedarse abierto. Estas personas, a las que en un pasado les importaba un bledo el restaurante, vieron amenazada su posibilidad de elección al ver que no les dejaban probar aquello, y no tuvieron más opción que ir para poder seguir estando en su libertad de decisión. De modo que, jamás van, pero se lo quitan, y van a toda prisa. Es algo que cuando lo leí realmente me sorprendió. No felices, ni con él, ni sin él.
Espero que el mensaje que quería transmitir haya quedado más o menos claro, y que os haya servido para pensar y reflexionar. Porque en mí había dos opciones: o esto, o nada. Y elegí esto. Si no es vuestra elección, lo siento. Entonces, no haberlo leído pues, y así hubierais optado por la nada. Pero me temo que ya es tarde para arrepentirse, porque si has llegado hasta aquí, es porque has elegido aquello que no querías...
Sea como sea, recibid otro saludo más, de otra víctima más del inconformismo.





