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Lo que nos toca vivir
Reflexiones de todo aquello que pienso... y también de todo aquello que soy.
Acerca de
Me aburría. Y por eso creé este blog, además de porque creo que esto de escribir, redactar y demás se me da bien. Espero que os guste, ese es mi objetivo. Acerca de mi... bueno eso ya es muy complicado de explicar. Seguro que con el tiempo os ireis enterando.
Sindicación
 
La pre-navidad
Estamos a mediados de noviembre, pero algunos aspectos ya nos hacen dudar si en vez de en esta fecha estamos en los mismos días del mes siguiente. Algunos aspectos que nos hacen pensar si estamos locos y no tenemos bien la noción del tiempo y que resulta que pasado mañana es Navidad y no nos hemos ni enterado. Dudamos si desvariamos... o si tal vez los que desvarían son los comerciantes, publicitarios y demás proletario. Y va ser que la correcta es la segunda opción...

Los dichosos medios de comunicación, han empezado este año más madrugadores que nunca a invadirnos con sus acarameladas campañas de Navidad. La más impactante de todas, sin duda, es la de los juguetes. Por la televisión, veas el programa que veas, sea la hora que sea, te caen al menos ya dos o tres anuncios de bonitos (y caros también los condenados) juguetes para los niños en la Navidad. Esto trae como consecuencia un adelantado consumismo navideño, quizá por miedo a que se agote, quizá por el repentino deseo de comprarlo, o simplemente por consumir más y antes de tiempo. Y eso es justo el objetivo, en este caso conseguido, de los vendedores. Triste, pero cierto.

Pero no sólo es la televisión, con sus juguetes, sus perfumes, sus turrones y sus películas navideñas la que nos invita a consumir y a tener cada vez más presente la todavía lejana Navidad. Tenemos también, aunque no lo parezca, la ciudad en sí. Con sus decorados, que llevan puestos su tiempito aunque apagados, y sus negocios y grandes almacenes, que esos sí no se cortan ni un pelo para llenar todo de luces y motivos navideños, nos encontramos en cierta parte con lo mismo, pero en vida real cara a cara. Y peor, porque al ver aquello sin dudarlo entramos directamente en la tienda a comprar productos que se nos metieron por los ojos. De nuevo, el triste pero cierto objetivo cumplido de los vendedores.




Sin mucho más que añadir, me despido queridos bloggeros, recordándoos (por si hay algún despistadillo que aún no cae en mi mensaje) que todavía no es Navidad. Al menos para mí. Mi época de Navidad empieza el 1 de diciembre. Sí, soy como un reloj. Pero es cuando realmente mi corazón me dice que este tiempo mágico ya ha llegado. Así que este es mi consejo: vivid la Navidad cuando os lo pida el corazón, sea cuando sea, en la fecha que sea, pero cuando de verdad lo sintáis. No cuando unos cochinos medios os lo hagan creer, quitando el verdadero sentido de la que es para mí la fecha más bonita del año.

Saludos y feliz ‘no’ navidad.
 
La ley de los tópicos del mundo aplicada a la Fiesta de Todos los Santos
Vuelve, como cada año, el puente de Todos los Santos. Y con él, las típicas fiestas causantes de que este exista.

La principal, la que hace que no trabajemos ni hagamos nada, la española, la de toda la vida, es la del Día de Todos los Santos. Para muchos, es el día del año en el que acuden al cementerio a hacer la visita simbólica a sus seres queridos, la mayoría (pero gracias a Dios, no todos) con un toque de falsedad. Y es que no hace falta esperar ir a dejar la típica ofrenda de flores en este día. Si de verdad les saliera del corazón, irían no solo ahora, sino que más veces y no necesariamente en este día. Pero es esta, tristemente, otra de las fechas en las que los comerciantes, en este caso de las floristerías, aprovechan para hacer negocio. Y la gente, por la publicidad, por las facilidades que se les dan justo en este día (por ejemplo en Madrid, incrementan el número de líneas de autobuses) y por la obligada necesidad que tienen de ir para luego en su entorno parecer mejores personas, va. Se presentan en el frío lugar con un enorme ramo de flores en la mano, y aparentando tristeza, pero ocultando debajo sus verdaderos sentimientos de obligación, hipocresía y cierto fastidio. De nuevo, nos encontramos con un caso de la ‘ley’ de los tópicos de todo el mundo, aquella en la que se hacen cosas que según la gente son lo políticamente correcto, pero que quizá a nosotros no nos parecen del todo bien, pero que forzados por la opinión pública y la presión de quedar bien, ejercemos.

Este día, como no, es famoso también por sus típicos dulces: los huesitos y los buñuelos de Santo. Aprovechan las pastelerías para hacer otro gran negocio, vendiendo (algunos con bastante anticipación claro) bolitas grasosas y cilindros rellenos de sustancia que, no sé si por gracia o desgracia, están buenísimos. La gente, como no, acude en manadas a comprarlos, a consumirlos como borregos; aunque no les gusten en absoluto, aunque sean para su abuela, su hermana o incluso para su perro, aunque sean alérgicos a la harina o al azúcar... pero acuden. De nuevo, por otro gran tópico de la sociedad: el de consumir lo que toca en cada fiesta. Básicamente, porque solo lo hacen en esas fechas y, psicológicamente, necesitamos comerlo por dos razones: la primera, porque se acaba y pensamos que si no lo degustamos nos arrepentiremos durante todo un laaargo año de no haber probado semejantes postrecillos y cargaremos con un estúpido sentimiento de culpa. Y la segunda, porque al día siguiente la mayoría de las personas hablarán de lo buenos que estaban... y no podemos ser menos que ellos, y por ello, tenemos que igualarnos a ellos escogiéndolos, pagándolos, saboreándolos y luego, comentándolos, de cualquier manera, pero comentándolos, y con esto, integrándonos cual oveja a su rebaño. He aquí otro ejemplo algo penoso de la ley de los tópicos del mundo.



Y la noche de la víspera, se celebra el americano Halloween, que está siendo cada vez más celebrado y utilizado por españoles y otras muchas culturas, a pesar de la reticencia que sienten los más tradicionales por estas fechas, que lo demuestran con frases como: “Eso es de los americanos, aquí en España lo que vale son Todos los Santos ¡narices!”. O incluso: “Esto de adaptar fiestas extranjeras no es nada bueno. A este paso, celebraremos también el 4 de julio no te digo...”. Estas personas, en el fondo, tienen razón, y serían de alguna forma los contrarios a la ley de los tópicos del mundo. Porque, ¿para qué disfrazarse de brujas, fantasmas, zombis? ¿Para qué ir de puerta en puerta pidiendo caramelos? ¿Por qué hay que ver pelis de miedo esa noche para luego no dormir? Quizá, a algunos es que les divierte y por eso lo hacen. Pero otros, simplemente lo hacen para no excluirse ellos solos de lo que hace la gente, de lo que gusta, de lo típico. Para ser un habitante más de la usual y aparentemente correcta sociedad mundial, mayoritariamente americana, y así sentirse en armonía con el sistema. Y con este comentario, me encuentro con el tercer y último caso de esta ley que todos vivimos y aplicamos, pero que quizá no sabemos reconocer, y que hoy yo, a la luz de mi flexo, he conseguido descifrar.



Me despido amigos lectores, con un consejo: sed vosotros mimos, y no os influenciéis por esta sociedad tan típica y políticamente correcta. O en otras palabras, id a ver a vuestros familiares en paz descanse si os nace de verdad del corazón, celebrad Halloween si os apetece y comed buñuelos si os gustan y tenéis hambre. Pero sobre todo, sed felices, y vivid la vida a vuestra manera. Entonces, si se podrá llamar vida.

Un saludo de alguien que se intenta desintoxicar de los tópicos de la socieda