En el baúl de los recuerdos...
Llevaba varios días con la idea en la cabeza, pero es que la hazaña daba una pereza tremenda. Pero hoy, tras sopesar si hacerlo o dejarlo para mañana, decidí usar algo de mi tiempo en vaciar el viejo mueble-baúl de la esquina, para poder deshacerme de él y dejar más espacio en la habitación, intentando dejarles un hueco a los trastos en otros muebles.
Encontré un sin fin de cosas, que por un momento me devolvieron a mi más tierna infancia. Relataré aquí algunas de ellas, que me han dejado inmersa en la más pura melancolía por unos instantes:
à Postales, recuerditos y mapas de mis viajes, que me transportaron a esos maravillosos lugares que espero algún día volver a ver.
à Juguetes, muchos juguetes viejos y ya deteriorados por el paso del tiempo. Qué pena me dio verlos así, abandonados, rotos, tristes... y pensar que hace unos cuantos años eran mi razón de vivir, eran mi ilusión... no he podido evitar que se me escapara una lagrimita...
à Carteras, monederos y bolsitos que usaba cuando yo era enana, y que con el tiempo fui dejando ahí, olvidados. Ahora lo veo y no sé como pude haber usado un bolso de los Teletubbies o una cartera con un osito y una casita; pero lo peor es que me parece que fue ayer... más recuerdos en mi mente, que me han demostrado lo rápido que pasa el tiempo.
à Cintas, cinturones y lacitos a lo niña pija buena que me ponían (no creo que jamás yo hubiera elegido eso) cuando era casi recién nacida. Estremecedor, como puedo tener eso todavía entre mis cosas... con tanto que ha pasado desde entonces...
à Muchos (pero que muchos) papeles viejos. De publicidad, de ferias, de escritos míos... aquí saqué dos conclusiones: la primera, que menudas inutilidades que escribe una de pequeña, que por aquel entonces parecen importantísimas; y la segunda, que la publicidad y los medios de comunicación nos comen el coco constantemente.
à Pero lo último que encontré, y lo que más me impactó volver a ver, fueron unas tarjetitas que me daba un profesor que tuve, cuando hacíamos cosas bien. Era un tipo muy peculiar, y si a fin de año tenías más de veinte, te daba regalos y te llevaba a unos chinos. Era algo un poco fuera de común, pero la manera en que luchábamos todos por conseguir una de esas era realmente increíble. Cuando eran elegidos los niños que irían con él a esa tienda, entre los cuales una vez tuve la no sé si buena o mala suerte de ser yo en la última oportunidad, los demás se enfadaban, y llenos de envidia, se quejaban con sus mamitas y lloriqueaban. Así que viendo aquello, el hombre no tuvo más que quitar esa rara moda, y adiós al luchar por los vales, que era así como se llamaban. Reviví aquella época que de alguna manera jamás olvidaré, porque no se tienen profesores y situaciones así todos los días. Fue más bien una era oscura de mi vida, ya si dramatizamos demasiado, pero me di cuenta que el pasado queda atrás, pero siempre lo llevamos dentro de nosotros. Y esas heridas antiguas, dejan huella para siempre en la eternidad del futuro, haciéndonos quizá más fuertes, pero a la vez, más humildes y débiles.
Bueno, aquí termina el revivir de mi pasado, de mis recuerdos, de mi otra vida por así decirlo. Espero que os haya gustado.
Reciban un saludo, desde mi más profunda nostalgia...

Encontré un sin fin de cosas, que por un momento me devolvieron a mi más tierna infancia. Relataré aquí algunas de ellas, que me han dejado inmersa en la más pura melancolía por unos instantes:
à Postales, recuerditos y mapas de mis viajes, que me transportaron a esos maravillosos lugares que espero algún día volver a ver.
à Juguetes, muchos juguetes viejos y ya deteriorados por el paso del tiempo. Qué pena me dio verlos así, abandonados, rotos, tristes... y pensar que hace unos cuantos años eran mi razón de vivir, eran mi ilusión... no he podido evitar que se me escapara una lagrimita...
à Carteras, monederos y bolsitos que usaba cuando yo era enana, y que con el tiempo fui dejando ahí, olvidados. Ahora lo veo y no sé como pude haber usado un bolso de los Teletubbies o una cartera con un osito y una casita; pero lo peor es que me parece que fue ayer... más recuerdos en mi mente, que me han demostrado lo rápido que pasa el tiempo.
à Cintas, cinturones y lacitos a lo niña pija buena que me ponían (no creo que jamás yo hubiera elegido eso) cuando era casi recién nacida. Estremecedor, como puedo tener eso todavía entre mis cosas... con tanto que ha pasado desde entonces...
à Muchos (pero que muchos) papeles viejos. De publicidad, de ferias, de escritos míos... aquí saqué dos conclusiones: la primera, que menudas inutilidades que escribe una de pequeña, que por aquel entonces parecen importantísimas; y la segunda, que la publicidad y los medios de comunicación nos comen el coco constantemente.
à Pero lo último que encontré, y lo que más me impactó volver a ver, fueron unas tarjetitas que me daba un profesor que tuve, cuando hacíamos cosas bien. Era un tipo muy peculiar, y si a fin de año tenías más de veinte, te daba regalos y te llevaba a unos chinos. Era algo un poco fuera de común, pero la manera en que luchábamos todos por conseguir una de esas era realmente increíble. Cuando eran elegidos los niños que irían con él a esa tienda, entre los cuales una vez tuve la no sé si buena o mala suerte de ser yo en la última oportunidad, los demás se enfadaban, y llenos de envidia, se quejaban con sus mamitas y lloriqueaban. Así que viendo aquello, el hombre no tuvo más que quitar esa rara moda, y adiós al luchar por los vales, que era así como se llamaban. Reviví aquella época que de alguna manera jamás olvidaré, porque no se tienen profesores y situaciones así todos los días. Fue más bien una era oscura de mi vida, ya si dramatizamos demasiado, pero me di cuenta que el pasado queda atrás, pero siempre lo llevamos dentro de nosotros. Y esas heridas antiguas, dejan huella para siempre en la eternidad del futuro, haciéndonos quizá más fuertes, pero a la vez, más humildes y débiles.
Bueno, aquí termina el revivir de mi pasado, de mis recuerdos, de mi otra vida por así decirlo. Espero que os haya gustado.
Reciban un saludo, desde mi más profunda nostalgia...

Comentario:
Es normal que no entre cierta morriña ante este tipo de cosas, pero tambien es verdad que a veces hay que hacer limpieza, quitar lo viejo y dejar paso a todo lo que tenga que venir...
Un besazooo
Un besazooo





