LA VALORACION
Ayer vino desde muy lejos un especialista para analizar nuestro caso, una primicia mundial en el mundo del espectáculo psiquiátrico.
Yo he sido directa y franca con el Doctor Pier No Doy Una cuando me ha preguntado que tal estaba. Le he explicado mi situación desde una perspectiva humana:
Estimado caballero, yo soy una madre de familia, sin hijos ni cargas familiares que se gana la vida escribiendo novelas del tres al cuarto y he tenido la brillante idea de trasladar el escenario de mi último betseller en un centro de estás características (manicomio), inspirándome en la novela Los Renglones Torcidos de Dios que versa sobre temática parecida. Motivo por el cual me hallo aquí. Yo soy buena rapacina, trabajadora, seria formal y en su sano jucio. De buenas costumbres y vida sencilla. Destacaría el gusto por pasar desapercibida. Resaltando de mi Currículum Vitae la experiencia de 2 años como recepcionista de hotel y mi amplio horizonte de miras.
Aquí el único loco es usted, perdón quise decir que el único loco es este tipo que me acompaña, mi manager, al que apenas conozco. Mientras hago estas declaraciones contemplo a Rugrecio con muy buenos ojos. Él está descolocado por el desfase horario de los 2000 años que se ha tragado así por la cara. Sólo me sonríe y dice: Tengo 2 hijos y 54 nietos. Y sonríe de nuevo.
Yo le doy un codazo, al tiempo que le mando un mensaje telepático: deja de decir improperios. Mensaje que cae en saco roto, pues la mala suerte quiso que el codazo descodificara su lenguaje predeterminado.
我只有一个手, (sólo tengo un brazo) dice ahora Rugrecio.
Ofendida le contesto en chino moderno: bu shi, ni you liang zhi shou pi. (No, tienes dos brazos). Al tiempo que sonrió ampliamente al matasanos.
El Doctor Psiquiatra abre los ojos como platos, creo que la situación le ha descolocado un poco. Empieza a plantearle preguntas estúpidas a Rugrecio, yo aprovecho para irme antes de que me toque el interrogatorio. El psiquiatra ni se entera, también es cierto que le hice una llave de karate en su cerebro aprovechando su punto débil que por razones éticas no voy a confesar. Él accedió gustoso a mi chantaje y más cuando descubrió que Rugrecio era un claro ejemplo de locura que no cura. No sé quien de los dos esta peor, tampoco me voy a esforzar en descubrirlo.
Con lagrimas en los ojos me despido del centro, aunque pienso volver algún día y retomar mis clases de cocina.¿Por qué no?
Quiero empezar de nuevo, recuperar mi vida antes de que las matemáticas me desconfiguraran por completo.
Me voy a dar un garbeo en mi nave nodriza.
Clases de Cocina
Mi primera clase de cocina ha sido todo un exitazo. El martes a las 10 de la mañana ahí estaba yo prepara para cocinar lo que hiciera falta, con mi litro de aceite puro de oliva 0% materia grasa y mi sartén antideslizante y antigravedad para eventos culinarios.
La profesora resultó ser una encantadoramujer de mediana edad (97 años) y con más juicio que todos vosotros juntos, con una experiencia incalculable en el arte de hacer comidas y una sabiduría fuera de lo común.
Estuve muy atenta a las explicaciones y la demostración en vivo de cómo freír un huevo, algo que he descubierto no es tan simple como parecía. Tiene su complejidad.
Aquí os dejo la receta para que vayáis practicando yo haré lo propio en cuanto consiga convencer a la profesora que soy inofensiva con el fuego, mientras tanto cumpliré con mis deberes impuestos, reflexionar sobre la receta.
Espero que os guste y ya me contaréis.
Receta: Instrucciones para freír un huevo
Cómprese una gallina. Pídale prestado a la gallina un hijo suyo, al cual va a freír y luego se va a comer. Si la gallina opone resistencia, mátela también a ella. Coja el huevo y dele un ligero golpe en el borde de la mesa (si es la primera vez, cómprese tres o cuatro gallinas). Eche el huevo en la sartén. Si el huevo no reacciona, es que le falta aceite a la sartén. Mientras el huevo se retuerce de dolor, salpíquele aceite en la cara. Sáquelo cuando tenga aspecto de huevo frito. Mientras se lo come, pregúntese usted:¿quién fue primero, el huevo o la gallina?
Sin salida
Así como el que no quiere la cosa, he descubierto que no estoy en un hotel. Es un manicomio; Hospital psiquiátrico Nuestra señorica de las perturbaciones. Esto es de locos nunca mejor dicho, quién me mandaría a mí hacer cálculos matemáticos arriesgados siendo de letras puras... la aventura estaba condenada al fracaso desde el mismo momento que asomó en mi cabeza la brillante idea.
No se como voy a salir de ésta, si les digo la verdad a los médicos no me creerán, de momento intento pasar desapercibida, algo muy fácil de conseguir aquí en este nuestro psiquiátrico.
La única buena noticia es que en el trabajo no tendré que dar explicaciones, no os he contado la última novedad en el curro: Se nos cayó el techo encima, parece ser que se rompió una tubería y con el hundimiento vino la inundación y las llamadas de socorro y el rescate... en los próximos días con el trajín de las obras nadie notará mi ausencia, es más creo que me agradecerán que no esté. Sólo nos falta el incendio para completar el pack de sucesos y catástrofes en oficinas.
Mañana a Rugrecio y a mí nos van a hacer una primera valoración médica, intentaré modificar el pensamiento del Doctor hasta hacerle cambiar de idea: el loco es él. Ya de paso aprovecharé para leer su mente y cotillear entre sus registro cerebrales, algo sucio tendrá escondido con lo que yo pueda hacerle chantaje. Ya sé que es algo arriesgado y esta muy feo por mi parte, no lo voy a negar, pero yo no estoy loca, esto ha sido producto de una falta de afianzamiento de conocimientos matemáticos en mis estructuras neurológicas y cerebrales con un resultado impredecible y de fatales consecuencias.
Por cierto me he apuntado a clases de cocina para matar al tiempo, mañana empiezo. Mientras le daba los datos a la mujer que me atendía hemos intercambiado unas cuantas frases absurdas y a la vez llenas de sabiduría:
Señora que apunta: Acércate un momento...
Aliana: Yo pienso, ¿esta que quiere de mí??
Señora que apunta: Me clava la mirada se queda pensativa y me dice: Estoy segura, de que tú eres tú.
Aliana: Yo también. Y sonrío - por lo menos no he perdido la identidad, algo es algo-...
Señora que apunta: Verdad, ¿tú eres TÚ? dime que sí.
Aliana: Por supuesto, no tenga la menor duda.
Señora que apunta: Me mira y vuelve a sonreír.
Aliana: Me despido y me voy antes de que me entren dudas sobre si yo soy yo o no... Empiezo a no tenerlo claro.
Reencuentro
Reencontrarse con Rugrecio no fue tan difícil, en parte el proyecto ha funcionado, aunque con algún contratiempo.
Modifiqué su código genético, su cadena de ADN, interpolando el resultado que tendía a infinito. Hallé la ecuación basada en la acción en cadena del equilibrio térmico a bajas temperaturas de un cuerpo inerte fusionado a 0º Kelvin y representé la función en un gráfico de coordenadas cartesianas, teniendo en cuenta eso sí, el fluido en movimiento y los logaritmos en base 2 de 150, la longitud de onda, con una frecuencia relativa x- y/2.
En todo momento controlé la fuga de electrones y protones así como la energía potencial desaprovechada.
El resultado en forma de parábola descendente me permitió hallar el punto exacto de Rugrecio y con mis cálculos ya hechos, procedí a la transformación física, debió ser ahí donde algo hice mal. Como el amor todo lo puede yo también me ofrecí voluntaria para el experimento.
El reencuentro fue extraño, ninguno de los dos nos reconocimos a primer golpe de vista, el cambio de look altero bastante nuestro aspecto externo. No se puede tener todo.
Poner al día a Rugrecio de los cambios acaecidos en los últimos 2000 años fue agotador. Terminamos deambulando perdidos por alguna ciudad del norte en estado de máxima confusión. La gente nos observaba por la calle mucho más de lo previsto, incluso nos sacaron fotos.
Unos amables hombres de bata blanca y pecho en pelo nos ofrecieron alojamiento gratis (Muy agradecida les estoy, pues se me olvidó la Visa con tanto trajín) en un lugar muy acogedor.
Estamos a la espera de una valoración.
Nos está costando hacer vida social e integrarnos en esta nuevo territorio, los humanos aquí son muy peculiares, la vida es más confusa que en el mundo exterior y ya es decir...
El muy desagradecido de Rugrecio no me habla yo tampoco.

FOTOSINTESIS
Después de varios sábados nevando y una temperatura ambiente de 0 grados a la sombra, ayer por fin fue el primero en muchos meses que salió el sol con fuerza primaveral, hace lo que comúnmente llamo yo en mi lenguaje particular “un día muy día”. Así que aprovechando este golpe de suerte, me preparo para mi primera fotosíntesis del año. Me ponga ropa cómoda, el mp3 y un libro, compro algo de comida y me voy al parque, donde tomo posesión del banco que estoy viendo libre antes de que la viejecilla esa que viene detrás de mí me lo quite, de eso nada, ella que busque otro. Éste es mi favorito.
Pues hala a disfrutar de la mañana, cierro los ojos y procedo con la fotosíntesis mientras el olor a primavera que todavía no se percibe en el ambiente se adueña de mi cuerpo invernal.
Me como un bollo de chorizo, como el chorizo no me gusta lo tiro en la hierba para que el primer animalito hambriento que pase se lo engulla a mi salud.
Continuo con el proceso de asimilar calor natural y me evado hasta límites insospechados en tiempo y espacio, por un momento dejo de ser dueña de mis pensamientos y son ellos los que me dominan a mí. En esas estaba yo (pensando)de lo afortunada que era de poder estar tranquilamente sentada en un parque sin que nadie me molestase... y buena la hice.
Como tengo el don de provocar las cosas que pienso cuando estoy en mi momento álgido de evasión, pues sucedió. No habían pasado ni 3 minutos cuando se planta delante de mí un personaje salido de la noche de los tiempos con dos perros, una estampa que vista así en primer plano daba un mal rollo de impresión. De los tres el más normal era el pequines, el otro chucho no era fiable y su amo llamarlo extraño sería demasiado elegante, no era peligroso, pero le faltaba un verano y media cocedura. Me cortaron la fotosíntesis en tiempo record, los chuchos empiezan a dar vueltas alrededor de mi banco, su amo los imita, yo maldigo la raza humana, el perro que no me inspira confianza pienso que tiene cara de llamarse Rocky. Efectivamente a los 30 segundos descubro que ese es su nombre.
El otro no lo sé, ni me importa. Los animalitos descubren el chorizo que yo había tirado en la pradera y se emocionan todos, mientras uno come el otro le mea en la cara, si señor eso es amistad y lo demás tonterías. Moraleja la próxima vez no dejes comida cerca de donde estás sentada para evitar situaciones de este tipo.
Y así como el que no quiere la cosa ellos tres y la menda formamos un cuadro de lo más kafkiano, tanto, que la gente de otros bancos observan con atención el acontecimiento. El extraño se queda allí detrás de mí, yo le ignoro en dosis altas mientras me pregunto, con todo los km2 que tiene ese parque si no tendrá otra ubicación donde irse él y sus animales. Parece que no.
Me temo lo peor y efectivamente sucede. Se me queda mirando y me dice “te has manchado la cazadora”. La madre que lo parió pienso, luego existo. Ahora me va a dar conversación. Estoy por levantarme y partirle la cara pero la idea me da grima. Opto por sacar mi libreta de incidencias, tomo nota: "Mancha importante en cazadora, origen desconocido". Y le sigo ignorando. Él se queda allí plantado, parece que se va poner con la fotosíntesis... Falsa alarma. Después de 10 minutos por fin decide irse, ha captado que no le voy a dar conversación aunque sea el último hombre de la tierra.
Ya me ha desconcentrado. Así que clausuro la excursión y me voy con la música a otra parte, buscando otro sitio más tranquilo.
Un poquito de ya VALE.

Un minuto de silencio
A Rugrecio le conocí en Raticulín hace un tiempo, fue algo azaroso. Yo estaba hablando por telepatía y el se interpuso por error. Desde entonces nos hicimos inseparables.
Solíamos ir juntos de la mano a pasear, hasta que yo me vine a la tierra, el también hizo lo mismo pero se confundió en las coordenadas, tan disperso como siempre... ayer por fin di con él. Estoy desolada, el mi hombre se despistó y se fue al año 2005 pero... de antes de cristo, me lo cogieron prisioneros unos aborígenes del neolítico y me he quedado sin él. Se ha fosilizado... ¿Y ahora que hago yo?
Nadie como Rugrecio sabia hacerme cosquillas detrás de las orejas, ni darme corrientazos cuando me atusaba el pelo. Ahora estoy sola en la tierra, sin un guía espiritual o un libro de autoayuda. Tendré que ponerme las pilas y salir yo sola a conquistar el mundo. Hay Rugrecio...mañana quizás ya no me acuerde de ti, pero hasta que llegué ese día sufriré lo indecible.
Aquí os dejo una foto, creo que es en la edad de bronce. Que estado tan lamentable, con el rapaz tan curiosin que era... No somos nadie.

Ya tengo cuerpo
Pues si, una vez que aparecieron los ojos encontré rápidamente mi cuerpo sano y salvo. Que útiles son los ojos, ayudan a encontrar las cosas, a excepción del bazo que no se donde está. Por el momento he podido hacer vida normal sin su servicio (que no sé cual es).Como llevaba varias días sin comer he notado que el cuerpo me quedaba algo más flojo, aquí se llama delgadez, algo muy bien visto entre los habitantes de este nuestro planeta la tierra.
El jueves cuando llegué al trabajo mi jefe me preguntó con sorna ¿¿qué taaal?? El tal se deslizo por su boca durante más tiempo del habitual. Le dije ya estoy bien gracias y no le devolví la mirada (he mentido, ¿si que pasa?). Me ofende que me mire con esa cara de salido.
Mis compañeros me han recibido con una cordialidad asombrosa me han dado muchos besos y a cambio yo les he dado un pequeño corrientazo (fue sin querer) desde aquí les pido disculpas. La radio vuelve a funcionar y los ordenadores y la luz del techo. Todos estamos felices.
Esa tarde en el trabajo me visitaron unos jovenzuelos, buscaban información, yo se la he dado con pelos y señales, al terminar uno de ellos me ha invitado a tomar café por lo atenta que he sido, me he ruborizado hasta alcanzar de nuevo altas temperaturas y mi cabeza ha estado a punto de explotar, por suerte no ha habido víctimas, ni tenemos que lamentar destrozos materiales. Le he tenido que rechazar porque no tengo bazo y eso es algo que me preocupa. No está bien en la primera cita ocultar algo así, podría confundirme con una mentirosa patológica. Él ha dicho que no importa, que piensa volver todos los días hasta que le diga Si. Admiro su constancia y le despido amablemente.
Cuando salgo del trabajo está nevado, hago una bola de nieve y la estrello contra la primera persona que pasa, me hago la loca y me rio sola durante 5 minutos.
Cuando llego a casa contacto telepáticamente con Rugrecio, puedo sentir su estado de ánimo, sus emociones y lo que piensa,aunque con cierta dificultad. Me encanta cotillear en mentes ajenas sin ser vista, soy experta por la Universidad de Harvard hice un master de muchas horas. Rugrecio no dice ni mu, no sabe que soy su espía. Por más que lo intento no consigo ubicarlo espacialmente y eso que habíamos quedado de vernos este año. No sé donde se habrá metido. Tengo el presentimiento de que le ha pasado algo.
Vuelta a casa
Bueno ya he salido del infierno. Lucrecia Borgia, mi manager, ha pagado la fianza y me han dejado en libertad. Con lo bien que me lo estaba pasando....
El problema es que aún no tengo cuerpo, con el caos del incendio no lo encuentro por ninguna parte.
Mi jefe me ha llamado y me ha pedido explicaciones, con todo este lío se me olvidó ir a trabajar, hace varios días que no piso la oficina, si mañana no vuelvo dice que no me moleste en pasar por allí nunca jamás. Su tono parecía molesto. No sabía que disculpa darle, no me gusta darle explicaciones y menos decirle que no tengo cuerpo. Tengo que encontrarlo para mañana sin falta, o me quedaré sin trabajo.
El caso es que he vuelto a alterar el orden público en mi casa. Mis energías están revueltas. Se me ha estropeado la cafetera (ésta es otra). Al enchufarla, empezó a hacer un ruido extraño y ha salido un líquido denso tipo chapapote nada parecido al café y de sabor indiscreptible, tirando a venenoso. También se me ha quemado la comida, lo que no entiendo es como ha podido suceder, yo dejé la cocina apagada y cuando llegué a casa me encontré garbanzos africanos, estaban totalmente negros. La única explicación que encuentro es el sol, quizás se coló un rayo por la ventana y me calcino la comida “ el sol ahora viene muy malo fía” me ha dicho una señora ayer en la cola del cine, puede que tenga razón, tendré que poner un filtro en la ventana.
Mi coche también se ha vuelto un poco loco, hoy se le encendió un piloto rojo, como no sabía que era, busqué el manual de instrucciones según el cual, mi coche no tiene aceite, esto implica: Avería bestial. Peligro inminente, bajase del coche, está a punto de estallar. Su coche es un peligro público.
Voy al taller, por el camino se enciende otra luz amarilla que paso de mirar que significa.
Como no tengo cuerpo, me puse un montón de ropa encima para disimular el vacío legal en el que me encuentro.
Creo que mi coche es una especie de sinistro total, se le han disparado todas las alarmas y lucecitas posibles de avería peligrosa, le digo al jovenzuelo que me atiende. Después de 10 minutos me mira y me dice: tu coche está perfecto, no le hagas casos a los pilotos automáticos sólo valen para alarmar y normalmente no pasa nada.
¿Y para que se los ponen? Me pregunto yo, bueno no me pregunto que aún estoy sin cabeza y no puedo pensar.
De vuelta a casa el portón automático del garaje se cachondea de mí, va a su bola se abre y se cierra según su propias directrices que no son las mías... Otra vez estoy eléctrica y alterada y todo es por culpa de Rugrecio, he vuelto a tener noticias sesgadas de él.
Acabo de encontrar mis ojos ¡¡bien!!.






