El viaje a Lisboa: 1ª Parte.
El autobús
Hace unos meses nos dio la locura a la Lu y a mí de contratar un viaje organizado en autocar hasta Lisboa.
Na, tardaremos 8 horas pensamos ingenuamente.. si, si 8 horas... esto como los impuestos, más otras 4 horas entre paradas y... buscar el hotel una vez que llegamos a la ciudad, cuando habíamos perdido las esperanzas. Por increíble que suene ni la guía ni el conductor sabían el camino para llegar, la broma nos costó más de una hora esperando en una calle mal aparcados dentro de un autobús. Aquello se transformó muy pronto en una revuelta popular que casi le cuesta la dimisión a lo que supuestamente era nuestra guía, digo supuestamente porque no se le veía muy metida en el papel y el día que les explicaron el tema de resolución de conflictos, pa mí que se durmió y no fue a clase. Si no llegan a llamar a un taxi que nos dirigió como la comitiva real, aún seguiríamos allí aparcados... eso sí, muy céntricos.
Las 12 horas de viaje fueron muy amenas, a nuestras espladas llevábamos a la reencarnación del Jefe de Bart Simpsons, (aquí debería de salir un enlace pero no sé como se hace) en mujer, una sexagenaria gruñona; la parte crítica del viaje, protestaba hasta de vivir. A su lado su hermana de 200 años ( se daba un aire a los muñecos de José Luis Moreno) se le tambaleaba la cabeza y sonreía cuando Miss Burns hacia algún comentario ácido sobre el viaje.
Menos mal que la mujer protesta, no se percató de ver un avión plantado en un solar dentro de la ciudad, albergando un negocio de dudosa reputación (vamos, era un puticlub) y le dio el ataque de hacer un escrito, reclamación o querella por permitir aquel antro de perversión tan llamativo en medio de la urbe... proponiendo su destrucción inmediata.
Gracias a ella, aprendimos el argot sexagenaria español y viceversa, así como diferentes giros de la lengua que enriquecieron nuestro léxico:
¿Dónde esta la gorda esa?? = ¿Por qué no sube la guía al autobús? Deseo irme.
¡Teníamos que haber venido por libre! = Si fuera más joven me plantó a conocer Lisboa en el 600 de la abuela. Vamos hombre!
¿Por qué estamos parados??= Como agarre yo el autobús...ni Fernando Alonso me alcanza... panda de incompetentes!
ETC.
Tras 12 horas de batalla llegamos a la habitación, nos dieron la 107, el mismo número de fotos que lancé y el mismo nombre que un hotel de allí. HOTEL 107 .
Yo y los números, podría hacer un tratado de coincidencias...
Como vecinas de piso nos tocó como no a Miss Burns y su hermana teleñeco. Cada mañana coincidíamos en el rellano justo antes de bajar a desayunar y nos dedicaban una sonrisa, la de Miss Burns en tono gruñón, la de su hermana con un toque de ingenuidad...
Pues na’ allí nos lanzamos la menda lerenda y yo a la aventura de pasar 3 días callejeando por la city.. y nos pasó de todo. Como es muy largo de contar, mañana sigo con la segunda entrega.
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