Problemas y posibles soluciones
Tras los asesinatos ocurridos en la pensión, decidimos que era mejor no comentar nada al respecto sobre lo ocurrido, sobre todo porque nos causaría un gran trauma recordar que uno de ellos escapó...
Volviendo a la vida "normal" de aquella pensión, desde aquellos encuentros fortuitos con animales (si se les puede llamar asi) comenzamos a hacer un círculo muy cerrado entre nosotros, nos llevábamos muy bien, y yo, al ser la única chica, no me podía quejar :p
Solíamos jugar al cabrón después de cenar, todos los días, así compartíamos unas horas juntos, ya que en todo el día apenas nos veíamos. Tras la cena era el único momento en el que de verdad estábamos todos juntos y despiertos.
Una noche, como otras tantas, estábamos echando unas cartas, cuando, de repente, a uno de mis compañeros le entró la vena salvaje y comenzó a hacer cosas extrañas. Todos nos reíamos de él y de sus gracias, pues no sabíamos el calibre que iba a tomar aquel momento. Empezamos a discutir en broma, nos reíamos unos de otros y el juego de cartas se fue perdiendo en el tiempo. Cada vez eran las bastadas más y más grandes, hasta que alguien se rebotó de tal forma que cogió una naranja del bol de la fruta y se la tiró a otro. Así empezó todo...
No os puedo relatar lo que pasó a continuación, la verdad es que no me acuerdo de todo; allí entramos todos en un ataque de shock y empezamos a naranjazos con todo el mundo, aquello parecía la cena de Jesucristo con los doce discípulos, pero a lo bestia.
Tengo momentos lúcidos y recuerdo vernos a todos alrededor de la mesa del comedor esquivando y tirando naranjas, hasta que se acabaron...
Cuando esto ocurrió, estábamos en un estado de histeria total, y ¡no podíamos parar! ¿qué hacer? nos preguntábamos, y nuestra vista se fue a clavar a una bandeja que había allí, en una esquinita escondida, rellena hasta el cogote de magdalenas. Nuestros corazones decían "nooo, no lo hagais" pero aquel día, la razón se interpuso entre las magdalenas y los sentidos, y comenzaron a volar.
Cuando la paz reinó de nuevo aquella noche y salimos de nuestro estado de shock nervioso, pudimos comprobar como quedara el comedor después de nuestra batalla campal a base de naranjas y magdalenas. Aquello no había por donde cogerlo, estaba todo lleno de migas, zumo de naranja, plásticos y algún que otro gajo suelto para pisarlo, resbalarse y matarse contra el armario.
Entonces tomé el mando. No podíamos dejar aquello así o la noche siguiente dormiríamos debajo de un puente, asi que, sin más dilación, me acerqué a la cocina y cogí un par de escobas (llenas de mierda) que había, y nos pusimos a barrer.
Quiero dejar constancia en este post que nuestra intención era barrer sin dejar huella.
Apartamos muebles, la televisión, los armarios, las bombonas... todo lo que allí había quedó como los chorros del oro, o eso creíamos.
Cuando terminamos, teníamos una bolsa de la basura llena de migajas de magdalena, naranjas estropeadas y unos cuantos kilitos de ovejas mutantes (algún día os contaré una historia sobre ellas). Ya sé que lo lógico sería bajarlas al contenedor y tirar la bolsa como es debido, pero allí la locura se apoderara de nuestros cerebros y no nos dejaba pensar lógicamente.
No sé de quien fue la idea, ni quien la hizo realidad al final, ya os digo que tengo un poco borroso todo lo ocurrido, lo único que os puedo decir es que de un momento a otro nos vimos todos en el balcón intentando apuntar con la bolsa a la cabeza de un gallo vecino.
La historia de ese gallo os la resumo:
Uno de mis compañeros de piso tenía la manía de dormir de día y hacer vida de noche, asi que a las horas a las que se solía quedar dormido apenas me quedaban a mi un par de horas de sueño (y yo no madrugaba).
Pero como en la vida nada es de color de rosas y este niño se acostaba a unas horas "relativamente raras" tan pronto como se quedaba medio dormido cantaba el gallo.
El pobre estaba del gallo hasta las mismísimas narices, le tenía muchas ganas, sobre todo teniendo sed de venganza (ver post anterior)...
Continuando con la historia...
Como mi compañero le tenía ganas al gallo, lo decidimos por unanimidad, el gallo a aquellas horas estaba cantando y no era normal, asi que en nuestro arranque de locura temporal, alguno de nosotros (con mejor puntería que yo) tiró la bolsa desde la Cotrosa's mansion, usease desde un 2º piso.
De repente el gallo dejó de cantar. Hubo un silencio general, era de madrugada y no se escuchaba más que algún que otro coche pasar por la calle... El silencio se volvió eterno, el gallo no cantaba y empezamos a sospechar lo peor: lo habíamos matado.
¿Qué haríamos?¿Qué hará el dueño cuando lo vea?¿Descubrirá que fuimos nosotros?
El miedo se empezó a apoderar de los más débiles, pero hubo uno de nosotros que se levantó y nos hizo respirar tranquilos: nadie nos había visto, lo único que tenían era una bolsa con comida deshecha que no podrían probar que era nuestra.
Más tranquilos ya, decidimos dar un paseo por Ourense... pero eso es otra historia...
A la mañana siguiente, la cotrosa apareció por el piso como de costumbre, y no dijo nada. Podríais pensar que qué tiene eso de extraño... es que eso es lo raro, que se estuviera callada!!
Cuando estuvimos todos reunidos para comer, nos presentó una naranja y una magdalena todas deshechas... Medio cagaos del susto nos hicimos los suecos (y la mayoría no éramos rubios), pensando que sabría todo lo sucedido con el gallo, pero no fue así. La cuestión era que dejáramos tan mal barrido que cuando llegó vio todo tirado por el suelo (y mira que le debe costar ver la mierda...).
Nuestro castigo fue estar sin comer magdalenas y naranjas durante lo que quedó de curso, aunque bien pensado nos hizo un favor, ya que sabiendo que con eso habríamos matado a otro ser (el tercero en lo que llevábamos de curso), si nos hubiera puesto todos los días magdalenas y naranjas delante hubieramos acabado dementes perdidos (si acabamos igual ya es otra historia).
Sólo tengo que decir, que después de todo lo ocurrido aquella noche, decidimos dedicarle al gallo (que no se volvió a oir cantar) un minuto de silencio, que después se convirtió en una partida al cabrón, para no perder la costumbre :p
Señor Gallo, descanse en paz.
Volviendo a la vida "normal" de aquella pensión, desde aquellos encuentros fortuitos con animales (si se les puede llamar asi) comenzamos a hacer un círculo muy cerrado entre nosotros, nos llevábamos muy bien, y yo, al ser la única chica, no me podía quejar :p
Solíamos jugar al cabrón después de cenar, todos los días, así compartíamos unas horas juntos, ya que en todo el día apenas nos veíamos. Tras la cena era el único momento en el que de verdad estábamos todos juntos y despiertos.
Una noche, como otras tantas, estábamos echando unas cartas, cuando, de repente, a uno de mis compañeros le entró la vena salvaje y comenzó a hacer cosas extrañas. Todos nos reíamos de él y de sus gracias, pues no sabíamos el calibre que iba a tomar aquel momento. Empezamos a discutir en broma, nos reíamos unos de otros y el juego de cartas se fue perdiendo en el tiempo. Cada vez eran las bastadas más y más grandes, hasta que alguien se rebotó de tal forma que cogió una naranja del bol de la fruta y se la tiró a otro. Así empezó todo...
No os puedo relatar lo que pasó a continuación, la verdad es que no me acuerdo de todo; allí entramos todos en un ataque de shock y empezamos a naranjazos con todo el mundo, aquello parecía la cena de Jesucristo con los doce discípulos, pero a lo bestia.
Tengo momentos lúcidos y recuerdo vernos a todos alrededor de la mesa del comedor esquivando y tirando naranjas, hasta que se acabaron...
Cuando esto ocurrió, estábamos en un estado de histeria total, y ¡no podíamos parar! ¿qué hacer? nos preguntábamos, y nuestra vista se fue a clavar a una bandeja que había allí, en una esquinita escondida, rellena hasta el cogote de magdalenas. Nuestros corazones decían "nooo, no lo hagais" pero aquel día, la razón se interpuso entre las magdalenas y los sentidos, y comenzaron a volar.
Cuando la paz reinó de nuevo aquella noche y salimos de nuestro estado de shock nervioso, pudimos comprobar como quedara el comedor después de nuestra batalla campal a base de naranjas y magdalenas. Aquello no había por donde cogerlo, estaba todo lleno de migas, zumo de naranja, plásticos y algún que otro gajo suelto para pisarlo, resbalarse y matarse contra el armario.
Entonces tomé el mando. No podíamos dejar aquello así o la noche siguiente dormiríamos debajo de un puente, asi que, sin más dilación, me acerqué a la cocina y cogí un par de escobas (llenas de mierda) que había, y nos pusimos a barrer.
Quiero dejar constancia en este post que nuestra intención era barrer sin dejar huella.
Apartamos muebles, la televisión, los armarios, las bombonas... todo lo que allí había quedó como los chorros del oro, o eso creíamos.
Cuando terminamos, teníamos una bolsa de la basura llena de migajas de magdalena, naranjas estropeadas y unos cuantos kilitos de ovejas mutantes (algún día os contaré una historia sobre ellas). Ya sé que lo lógico sería bajarlas al contenedor y tirar la bolsa como es debido, pero allí la locura se apoderara de nuestros cerebros y no nos dejaba pensar lógicamente.
No sé de quien fue la idea, ni quien la hizo realidad al final, ya os digo que tengo un poco borroso todo lo ocurrido, lo único que os puedo decir es que de un momento a otro nos vimos todos en el balcón intentando apuntar con la bolsa a la cabeza de un gallo vecino.
La historia de ese gallo os la resumo:
Uno de mis compañeros de piso tenía la manía de dormir de día y hacer vida de noche, asi que a las horas a las que se solía quedar dormido apenas me quedaban a mi un par de horas de sueño (y yo no madrugaba).
Pero como en la vida nada es de color de rosas y este niño se acostaba a unas horas "relativamente raras" tan pronto como se quedaba medio dormido cantaba el gallo.
El pobre estaba del gallo hasta las mismísimas narices, le tenía muchas ganas, sobre todo teniendo sed de venganza (ver post anterior)...
Continuando con la historia...
Como mi compañero le tenía ganas al gallo, lo decidimos por unanimidad, el gallo a aquellas horas estaba cantando y no era normal, asi que en nuestro arranque de locura temporal, alguno de nosotros (con mejor puntería que yo) tiró la bolsa desde la Cotrosa's mansion, usease desde un 2º piso.
De repente el gallo dejó de cantar. Hubo un silencio general, era de madrugada y no se escuchaba más que algún que otro coche pasar por la calle... El silencio se volvió eterno, el gallo no cantaba y empezamos a sospechar lo peor: lo habíamos matado.
¿Qué haríamos?¿Qué hará el dueño cuando lo vea?¿Descubrirá que fuimos nosotros?
El miedo se empezó a apoderar de los más débiles, pero hubo uno de nosotros que se levantó y nos hizo respirar tranquilos: nadie nos había visto, lo único que tenían era una bolsa con comida deshecha que no podrían probar que era nuestra.
Más tranquilos ya, decidimos dar un paseo por Ourense... pero eso es otra historia...
A la mañana siguiente, la cotrosa apareció por el piso como de costumbre, y no dijo nada. Podríais pensar que qué tiene eso de extraño... es que eso es lo raro, que se estuviera callada!!
Cuando estuvimos todos reunidos para comer, nos presentó una naranja y una magdalena todas deshechas... Medio cagaos del susto nos hicimos los suecos (y la mayoría no éramos rubios), pensando que sabría todo lo sucedido con el gallo, pero no fue así. La cuestión era que dejáramos tan mal barrido que cuando llegó vio todo tirado por el suelo (y mira que le debe costar ver la mierda...).
Nuestro castigo fue estar sin comer magdalenas y naranjas durante lo que quedó de curso, aunque bien pensado nos hizo un favor, ya que sabiendo que con eso habríamos matado a otro ser (el tercero en lo que llevábamos de curso), si nos hubiera puesto todos los días magdalenas y naranjas delante hubieramos acabado dementes perdidos (si acabamos igual ya es otra historia).
Sólo tengo que decir, que después de todo lo ocurrido aquella noche, decidimos dedicarle al gallo (que no se volvió a oir cantar) un minuto de silencio, que después se convirtió en una partida al cabrón, para no perder la costumbre :p
Señor Gallo, descanse en paz.
Comentario:
Lo siento chicos, tengo que cambiar la dirección de este blog tan chungo a la mía, mientras que no se queje el otro desterrado todo va bien :p
Nos vemos en mi blog.
Hasta ahora ;)
Nos vemos en mi blog.
Hasta ahora ;)
Comentario:
DEBIDO A PROBLEMAS TÉCNICOS ESTA PÁGINA NO NOS ABRE CON EL NOMBRE Y LA CONTRASEÑA NORMAL, ASI Q MIENTRAS OS QUEDAIS SIN HISTORIAS.
A-JO Y A-GUA
A-JO Y A-GUA
Comentario:
Bien, The Unknown Man, debo decirte que ese tal Mushu es un tio de puta madre, pero se pone un poco... como decirlo... histérico, a la hora de hablar de pollos.
Lo siento por el gallo, no era nuestra intención, o si...
Lo siento por el gallo, no era nuestra intención, o si...
Comentario:
No conozco al tal Mushu, pero como le sigais tocando los huevos (porque seguro que esto le afecta al escroto) ya vereis... ya vereis...
Comentario:
¿Ovejas mutantes? ¿Paseos por Ourense despues de una batalla?.
Que alguien me lo explique, que lo unico que comprendo es lo de matar al joputa del gallo. XD
Que alguien me lo explique, que lo unico que comprendo es lo de matar al joputa del gallo. XD
Comentario:
ASESINOS!!!!
INHUMANOS!!!
MENTES PERVERSAS!!!
Es que no teneis perdón.
Si hubieseis compartido piso un con un tío que conozco no os hubiese pasado eso.
Es el defensor de los gallos, el adalid de las gallinas y el libertador de los capones.
Él es SUPER MUSHU!!
xDDD
INHUMANOS!!!
MENTES PERVERSAS!!!
Es que no teneis perdón.
Si hubieseis compartido piso un con un tío que conozco no os hubiese pasado eso.
Es el defensor de los gallos, el adalid de las gallinas y el libertador de los capones.
Él es SUPER MUSHU!!
xDDD





