Año 2001: Nace el movimiento "anti-cotrosa"
Bienvenidos al curso 01/02 en esta pensión, aquí podréis recibir un trato agradable y amistoso de la ama de llaves, su marido (que es un santo) y vuestros nuevos compañeros de piso, de los cuales no tendréis nunca ninguna queja, a menos que la tenga la señora del piso, en cuyo caso, todos estaréis de acuerdo con ella y nadie nunca le protestará alguna cosa que diga.
Esto es lo que debería haber puesto el contrato el día que llegamos todos a Orense, si hubiésemos leído la letra pequeña seguramente nos hubiésemos ahorrado muchos quebraderos de cabeza. También sería muy útil que existiera algún contrato…
Todo parece muy bueno al principio, pronto descubriríamos que no es oro todo lo que reluce.
Pues bien, después de todos los malos rollos del primer año entre compañeras de piso, este es el año de la calma entre mujeres (dentro de un rato sabréis porqué), llega el momento de que la paz resurja y encontremos un minuto de paz en la pensión, no?
Pues noooo!!! Si fuera así, como podríamos nosotros escribir este blog?
Tengo que reconocer que este año es uno de los más pacíficos en cuanto a problemas con la dueña, pero haberlos los hay.
Septiembre de 2001, casa de la cotrosa, curso nuevo vida nueva (era algo así, no?) compañeros que se unen a esta especie de calvario, personajes que no saben donde se meten.
Este curso somos 6, no cambia mucho la situación de un año para otro, si bien este año es muuuuuuy distinto al anterior y posteriores, ¿por qué?, muy sencillo, porque YO soy la única mujer del piso (jOjOjOjO) por lo tanto también soy la niña mimada y consentida del piso (esto me empieza a gustar xDD) todo era para mi, cariños, gracias, amabilidad, tanto era así que me acostumbré y desde aquella soy más mimosa de lo que era antes (muchos de vosotros lo notaréis).
Aquel año, todos los que habitábamos esa casa éramos completamente distintos, uno era profesor, otro era repetidor, otro insoportable, otro parecía mudito, otro dormilón, pero sin duda alguna, el que más nos llamó la atención a todos fue “El desaparecido”. Este compañero (si se le puede llamar así) fue como César, “llegó, vio y venció”, y en una semana desapareció sin dejar huella, no sabemos nadie de él, ni lo volvimos a ver más, fue el que menos duró en esa pensión, una semana, ni más ni menos.
Aquel año todo fue a la perfección, salvando algún que otro roce con la dueña. Yo, como niña mimada y consentida, no tuve ningún problema con nadie, y defendí a mis compañeros a capa y espada, porque éstos sí que tuvieron bullas miles con la cotrosa.
Y todo porque se enteró de que uno de ellos fumaba porros. Eso no es nada, pensaréis todos (y con gran acierto), hasta que a la dueña se le dio por contar que no hacía solo eso, sino que se metía de todo en el cuerpo, cosa que no es cierta.
Ahhhh, pero… como se lo quitas de la cabeza? Pues si leyerais la letra pequeña del contrato, veríais que es imposible, que todo lo que piensa es cierto y no hay vuelta de hoja.
Así pasamos la mitad de ese curso, a vueltas con lo que se metían y dejaban de meter mis compañeros. No hay mucho más que decir de éstos, sólo que son unas grandísimas personas y que fueron mi 2º familia aqui en Ourense (la primera fueron los del año anterior xDD).
Desde aquella siempre supimos en ese piso quien era la mala y quienes los buenos, por supuesto, la mala no era yo :p
Y aqui termina este post, ya me llevó un rato largo escribirlo, pero creo que ha merecido la pena.
En la próxima entrega de la saga de la cotrosa, contaré como alguien se puede comer gusanos sin darse cuenta xDDD
Tiene su gracia, pero no creo que tenga mucha para el que los comió, sorry!!
Esto es lo que debería haber puesto el contrato el día que llegamos todos a Orense, si hubiésemos leído la letra pequeña seguramente nos hubiésemos ahorrado muchos quebraderos de cabeza. También sería muy útil que existiera algún contrato…
Todo parece muy bueno al principio, pronto descubriríamos que no es oro todo lo que reluce.
Pues bien, después de todos los malos rollos del primer año entre compañeras de piso, este es el año de la calma entre mujeres (dentro de un rato sabréis porqué), llega el momento de que la paz resurja y encontremos un minuto de paz en la pensión, no?
Pues noooo!!! Si fuera así, como podríamos nosotros escribir este blog?
Tengo que reconocer que este año es uno de los más pacíficos en cuanto a problemas con la dueña, pero haberlos los hay.
Septiembre de 2001, casa de la cotrosa, curso nuevo vida nueva (era algo así, no?) compañeros que se unen a esta especie de calvario, personajes que no saben donde se meten.
Este curso somos 6, no cambia mucho la situación de un año para otro, si bien este año es muuuuuuy distinto al anterior y posteriores, ¿por qué?, muy sencillo, porque YO soy la única mujer del piso (jOjOjOjO) por lo tanto también soy la niña mimada y consentida del piso (esto me empieza a gustar xDD) todo era para mi, cariños, gracias, amabilidad, tanto era así que me acostumbré y desde aquella soy más mimosa de lo que era antes (muchos de vosotros lo notaréis).
Aquel año, todos los que habitábamos esa casa éramos completamente distintos, uno era profesor, otro era repetidor, otro insoportable, otro parecía mudito, otro dormilón, pero sin duda alguna, el que más nos llamó la atención a todos fue “El desaparecido”. Este compañero (si se le puede llamar así) fue como César, “llegó, vio y venció”, y en una semana desapareció sin dejar huella, no sabemos nadie de él, ni lo volvimos a ver más, fue el que menos duró en esa pensión, una semana, ni más ni menos.
Aquel año todo fue a la perfección, salvando algún que otro roce con la dueña. Yo, como niña mimada y consentida, no tuve ningún problema con nadie, y defendí a mis compañeros a capa y espada, porque éstos sí que tuvieron bullas miles con la cotrosa.
Y todo porque se enteró de que uno de ellos fumaba porros. Eso no es nada, pensaréis todos (y con gran acierto), hasta que a la dueña se le dio por contar que no hacía solo eso, sino que se metía de todo en el cuerpo, cosa que no es cierta.
Ahhhh, pero… como se lo quitas de la cabeza? Pues si leyerais la letra pequeña del contrato, veríais que es imposible, que todo lo que piensa es cierto y no hay vuelta de hoja.
Así pasamos la mitad de ese curso, a vueltas con lo que se metían y dejaban de meter mis compañeros. No hay mucho más que decir de éstos, sólo que son unas grandísimas personas y que fueron mi 2º familia aqui en Ourense (la primera fueron los del año anterior xDD).
Desde aquella siempre supimos en ese piso quien era la mala y quienes los buenos, por supuesto, la mala no era yo :p
Y aqui termina este post, ya me llevó un rato largo escribirlo, pero creo que ha merecido la pena.
En la próxima entrega de la saga de la cotrosa, contaré como alguien se puede comer gusanos sin darse cuenta xDDD
Tiene su gracia, pero no creo que tenga mucha para el que los comió, sorry!!
Comentario:
Pues si... ya ves, suerte que yo no los comí, igual la cotrosa ya no existía en este universo.
Te puedo asegurar que me encanta dar y recibir muuuchos mimos, los masajes son un tipo de ellos.
Ah, una última cosa, Vigo NUNCA será centro geométrico-existencial del universo, eso lo es tu ombligo!!!
Besiños ;)
Te puedo asegurar que me encanta dar y recibir muuuchos mimos, los masajes son un tipo de ellos.
Ah, una última cosa, Vigo NUNCA será centro geométrico-existencial del universo, eso lo es tu ombligo!!!
Besiños ;)
Comentario:
Comer gusanos???? bufff, no sabia q esta saga iba a incluir este tipo de cosas.
En cuanto a lo de mimosa....pos no se cuanto te gustan los mimos, pero los masajes, mu claro lo tengo!!!!
Besos desde Vigo (verdadero centro geométrico-existencial del universo)
En cuanto a lo de mimosa....pos no se cuanto te gustan los mimos, pero los masajes, mu claro lo tengo!!!!
Besos desde Vigo (verdadero centro geométrico-existencial del universo)





