Despedida de una familia (D.E.P.)
Bien, lo que voy a tratar de relatar ahora no es una historia de las que una se alegra recordar, más que nada porque le afecta a amigos mios y es un asco!!
Corre el curso 01/02 en Ourense, como ya sabréis, yo por esas fechas vivía en la denominada "Cotrosa's Mansion", con cinco chicos más.
La señora de la casa es un poco tiquismiquis a la hora de las comidas, ya que siempre hay que estar a su hora y ella siempre está dispuesta a hacerte llevar un bocado a la boca.
Nunca falla, por no dejarnos a nosotros sin darnos de comer, creo que hasta pasaría de comer muchas veces ella (comprobado científicamente), no había manera de escaquearnos a las horas puntas en esa pensión.
Pero un buen día, llega una invitación de una cena a la mansión, "comida gratis", pensaría, y por no perderse tal acontecimiento decidió dejar sin su cuidado a sus 6 pupilos, por una noche no pasa nada, no?
Hay dos grandes razones por las que no nos debería haber dejado allí solos, una porque era yo la única chica de la casa y me iba a tocar hacer la cena, y otra porque no sabía lo bien que nos lo ibamos a pasar (y eso que no cenamos...)
El día transcurrió de lo más normal para todos los habitantes de la mansión. Al llegar la hora de la cena, la cotrosa no estaba (evidentemente), así que yo me hice la sueca todo lo que pude para no cargar yo con el muerto de hacer de cenar para todos, cosa que me resultó bastante bien, ya que no me tocó a mi :P
Mi compañero "cocinero por una noche" se decidió a pasarnos a la plancha unas rodajitas de bacon para hacernos unos bocatas, (dios mio, que en esa casa NUNCA se comen bocadillos, esto era un sacrilegio!!), claro, conociéndome al personal me decidí a ayudarlo en la laboriosa preparación del bacon a la plancha.
Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando sacamos el bacon de la nevera (sucia) y nos encontramos con una familia de gusanitos saliendo de las carnes del mismo (cada vez que lo recuerdo me entran arcadas). Decidimos no corromper la cena familiar de los gusanitos y los dejamos en su sitio como si tal cosa, se lo comentamos a los demás del piso para prevenirlos de posibles ataques gusaníticos y pasamos del tema de cenar (véase estómago revuelto).
Esta historia se podría haber acabado aquí si hubieramos tirado el bacon, pero como no queríamos aguantar las estúpidas broncas del ama de llaves no lo hicimos, con las terribles consecuencias que esto nos produjo. Los siguientes días fueron de lo más asqueroso que os podeis imaginar, TODOS los días a la hora de cenar, nuestra cocinera nos presentaba un plato a rebosar de bacon a la plancha; no hará falta comentar que nadie probó dicho bacon, no?
Nadie? no!! al quinto día apareció otro compañero (que esos días no estaba allí) y a nadie se le ocurrió la idea de comentarle lo que pasaba con la familia (ya decapitada) de gusanitos que teníamos en la nevera., así que estaba indefenso contra el arma masiva que acechaba al anochecer.
Lo suponía, esa noche se volvió a comer bacon, sólo él, porque los demás estábamos a dieta estricta, y el resto de gente decidimos no decirle nada hasta unos días después, no fuera a hacerle más daño del que podía haberle hecho ya.
Quiero pedir disculpas a mi compañero hambriento por no haberle dicho nada en su momento, ya era toda una rutina que nadie comiera y no pensamos en los que no estaban presentes el día del hallazgo.
Desde este blog, recemos una oración por la pobre familia gusanita, que tanto quisimos cuidar y no pudimos hacer nada por ellos. (Requiem In Pace)
En próximos capítulos, "La amenaza gusánica prosigue", esto es el cuento de nunca acabar :p
Corre el curso 01/02 en Ourense, como ya sabréis, yo por esas fechas vivía en la denominada "Cotrosa's Mansion", con cinco chicos más.
La señora de la casa es un poco tiquismiquis a la hora de las comidas, ya que siempre hay que estar a su hora y ella siempre está dispuesta a hacerte llevar un bocado a la boca.
Nunca falla, por no dejarnos a nosotros sin darnos de comer, creo que hasta pasaría de comer muchas veces ella (comprobado científicamente), no había manera de escaquearnos a las horas puntas en esa pensión.
Pero un buen día, llega una invitación de una cena a la mansión, "comida gratis", pensaría, y por no perderse tal acontecimiento decidió dejar sin su cuidado a sus 6 pupilos, por una noche no pasa nada, no?
Hay dos grandes razones por las que no nos debería haber dejado allí solos, una porque era yo la única chica de la casa y me iba a tocar hacer la cena, y otra porque no sabía lo bien que nos lo ibamos a pasar (y eso que no cenamos...)
El día transcurrió de lo más normal para todos los habitantes de la mansión. Al llegar la hora de la cena, la cotrosa no estaba (evidentemente), así que yo me hice la sueca todo lo que pude para no cargar yo con el muerto de hacer de cenar para todos, cosa que me resultó bastante bien, ya que no me tocó a mi :P
Mi compañero "cocinero por una noche" se decidió a pasarnos a la plancha unas rodajitas de bacon para hacernos unos bocatas, (dios mio, que en esa casa NUNCA se comen bocadillos, esto era un sacrilegio!!), claro, conociéndome al personal me decidí a ayudarlo en la laboriosa preparación del bacon a la plancha.
Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando sacamos el bacon de la nevera (sucia) y nos encontramos con una familia de gusanitos saliendo de las carnes del mismo (cada vez que lo recuerdo me entran arcadas). Decidimos no corromper la cena familiar de los gusanitos y los dejamos en su sitio como si tal cosa, se lo comentamos a los demás del piso para prevenirlos de posibles ataques gusaníticos y pasamos del tema de cenar (véase estómago revuelto).
Esta historia se podría haber acabado aquí si hubieramos tirado el bacon, pero como no queríamos aguantar las estúpidas broncas del ama de llaves no lo hicimos, con las terribles consecuencias que esto nos produjo. Los siguientes días fueron de lo más asqueroso que os podeis imaginar, TODOS los días a la hora de cenar, nuestra cocinera nos presentaba un plato a rebosar de bacon a la plancha; no hará falta comentar que nadie probó dicho bacon, no?
Nadie? no!! al quinto día apareció otro compañero (que esos días no estaba allí) y a nadie se le ocurrió la idea de comentarle lo que pasaba con la familia (ya decapitada) de gusanitos que teníamos en la nevera., así que estaba indefenso contra el arma masiva que acechaba al anochecer.
Lo suponía, esa noche se volvió a comer bacon, sólo él, porque los demás estábamos a dieta estricta, y el resto de gente decidimos no decirle nada hasta unos días después, no fuera a hacerle más daño del que podía haberle hecho ya.
Quiero pedir disculpas a mi compañero hambriento por no haberle dicho nada en su momento, ya era toda una rutina que nadie comiera y no pensamos en los que no estaban presentes el día del hallazgo.
Desde este blog, recemos una oración por la pobre familia gusanita, que tanto quisimos cuidar y no pudimos hacer nada por ellos. (Requiem In Pace)
En próximos capítulos, "La amenaza gusánica prosigue", esto es el cuento de nunca acabar :p
Comentario:
La gracia que les hizo a mi compi cuando le contamos lo que comiera...
Tuxina, si tanto te gusta la comida inca, te doy la dirección y vas un día a comer por allí, yo por mi parte no vuelvo.
Unknow man: si esto te parece cotroso, espera a leer la continuación de la serie...
Besos a los 3 :)
Tuxina, si tanto te gusta la comida inca, te doy la dirección y vas un día a comer por allí, yo por mi parte no vuelvo.
Unknow man: si esto te parece cotroso, espera a leer la continuación de la serie...
Besos a los 3 :)
Comentario:
Pero si esos gusanitos son el pilar fundamental de la alimentación en la cultura inca. Seguro que la pobre señora lo único que quería era que conocierais otras culturas.
¡Ingratos!
¡Ingratos!
Comentario:
Ajjjjjjjj, diossss, se me ha revuelto hasta el tuberculo que tengo por cerebro.
Mira que como mercenario he tenido que soportar cosas muy desagrables, pero esto... es cotroso, cotroso
Besos
Mira que como mercenario he tenido que soportar cosas muy desagrables, pero esto... es cotroso, cotroso
Besos
Comentario:
Que ascooooo¡¡¡ A saber que animales comimos el año pasado. Dios los tenga en su gloria. ABAJO el arroz





