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aventuras y desventuras de un friki
el diario de un friki: pensamientos, fotos, historias y muchas cosas más.
Acerca de
En una galaxia muy muy cercana, nací friki, toda mi vida se reduce a esa palabra. Me vuelve loco los cómics, el manga en todas sus facetas, los videojuegos, el cine, la música (todo menos la electrónica) hasta extremos de pura locura. Otra de mis aficiones es la fotografía y en eso quiero basar este espacio. No se dibujar, así que no se asusten de mis viñetas. También me gusta escribir guiones, aunque luego siempre los dejo en el olvido. si soy bastante perro lo reconozco pero si ya no he cambiado no creo que lo haga nunca... y si... LUCK... YO SOY TU PADRE Todo lo aquí escrito pertenece a la mente calenturienta del autor, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Nada de esto puede tomarse totalmente en serio, solo es para uso de diversión, sin el animo de dañar a nadie. Antes de seguir leyendo, consulte con su medico, farmacéutico o psiquiatra...
Sindicación
 
El conflicto de las lenguas bifidas {part. IV}


Agarré con fuerza mi espada, como si la vida me dependiera de ello. No podía ver nada en la negra y oscura estancia, movía la espada hacia la nada pero no conseguía palpar cosa alguna con ella.

Sin saber como la espada saltó de mis manos con un viento helado que me vino de frente, y entonces algo, o alguien, me empujo por detrás, puse las manos para parar la caída, para mi sorpresa descubrí que delante de mi no había suelo.

Comencé a caer dando vueltas sobre mí mismo en la oscuridad, a mí alrededor solo escuchaba siseos y risas.
No sé en que momento perdí el conocimiento, no sé cuantas horas o días llevaba inconsciente, solo recuerdo que caí en la oscuridad del pasillo, como si las sombras me engulleran.

Todo a mí alrededor era negro, no sé si me había quedado ciego, no lograba ver mas allá de mi nariz.

Tenia los brazos doloridos, me habían encadenado y dejado colgado en la fría y mojada pared, las piernas también las tenia engrilletadas y me era imposible moverme.

Los labios cortados y doloridos me quemaban a falta de agua. El hedor a putrefacción era asqueroso e irrespirable.
Todo era silencio, vagamente se escuchaba algún siseo en la lejanía de la estancia.
Me sentía continuamente observado y eso me inquietaba bastante, ¿por qué me tenían así? ¿Por qué no acababan con migo de una vez?

A ratos perdía el conocimiento y el tiempo me transportaba a una pesadilla. Las fuerzas me abandonaban poco a poco, los brazos parecía que se me iban a separar del cuerpo proporcionándome un dolor que jamás había sentido.

De repente una luz que me cegaba se encendió al fondo de la estancia, de cierta manera me alegraba del echo de que esa luz me cegara, al menos no había perdido la visión, cuando conseguí adaptarme a la luz vi como un pequeño ratón se me acercaba a mi, intenté hablarle al roedor pero de mi boca solo salió un flojo y doloroso ronquido.
Para mi sorpresa el ratoncito me hablo:
- Tranquilo vanian viendo que tu retorno no procedía decidí venir a buscarte al abismo.
Como puede ser que un ratón me hable, he perdido ya esta guerra sin tan siquiera luchar, la locura sé esta apoderando de mí, las lenguas bifidas han ganado y no puedo hacer nada para evitarlo. Pensé con lagrimas en los ojos.
- No lord vanian, no es locura lo que sientes; Que pasa ¿ya no reconoces a los viejos amigos?
El roedor comenzó a crecer en desmesura y pronto reconocí en la cara del roedor la cara de mi maestro.
- Relájate que yo te ayudaré dándote calma a la garganta con agua, calmare tus doloridos brazos encadenados con mi poder de curación, incluso abriré la puerta del calabozo para que salgas.
Y entonces volveré al poblado y tendrás que andar tu solo al destino de la muerte
O la victoria.
Si me necesitas piensa en mi intensamente e intentare acudir raudo a tu lado...

Como pude asentí con la cabeza, pronto note la frescura del agua en mis labios cortados; no fue mucha la cantidad de liquido que pude beber puesto que si no me haria daño, el maestro me descolgo y curo mis heridas y doloridos musculos.

Una vez recuperado, pero desarmado el maestro abrió la puerta del calabozo y transformándose en pájaro desapareció en las alturas del calabozo que parecía una altísima torre.

Mire la puerta y un miedo indescriptible se apodero de mí, me dispuse a cruzar la puerta que posiblemente me llevaría a la muerte.
Pero no tenia más remedio que enfrentarme a mi destino e intentar destruir a las lenguas bifidas que tanto mal estaban haciendo al antiguo mundo...



 
Comentario:
vale ya entiendo el relato ahora dime quien es tu maestro que lo quiero pa mi
No