LORENZO XAIXO ROSELLÓ Autor de ATESTPOL (Programa Informático, para la instrucción de Atestados por Accidentes de Circulación)
Aunque el Programa Informático ATESTPOL no tenga nada que ver con la literatura, he decidido subirlo al Blog, con el fin de poderlo dar a conocer a todos mis colegas cuando lo visiten; ofrecer las vistas de algunos planos de muestra de los accidentes a escala, así como la publicidad del mismo. Ultimamente esta fuera del mercado, debido a la disolución de la sociedad de autores, pero continúa estando en la vanguardia con su croquizador, con el cual, cada accidente cobra de nuevo vida sobre el sufrido papel, donde hay que reproducir, escena a escena, cada uno de los pasos acontecidos en el siniestro.







Saludos a todos.







Saludos a todos.
Comentario:
SENTENCIA INJUSTA de la Sala Segunda
Ayer, otra vez más, al leer en primera página y después en la veintitrés, según indicaban, en Levante el Mercantil Valenciano, han vuelto a mi mente recuerdos de los que nunca nadie quisiera recordar. Recuerdos de una sentencia injusta; recuerdos de una vida rota; recuerdos de una “vacilada” de un Magistrado incompetente, ante unas obligaciones políticas. Sí, estimados amigos. Yo fui uno de los dos procesados y sentenciados, que cumplió la macabra sentencia de DOS AÑOS DE SUSPENSIÓN de empleo y sueldo; y, al que le hicieron polvo la vida; al que rompieron a pedazos su familia pidiéndole tres años de prisión y seis de suspensión de empleo y sueldo: ese Magistrado de la Sala Quinta de la misma Audiencia Provincial de Valencia y, que cumplió DOS años. Dos años que tuvo que deambular en busca de trabajo que no había y, que se quedó solo; y... que se quedó sin nadie cuando subía a tomarse su carajillo; y... al que todos tacharon de criminal, negándole la palabra y embargándole su amistad.
Qué fácil es para un Magistrado dictar sentencia incriminatoria desde una mesa de ébano tallado, apoltronado en un sillón de cueros nobles. Qué fácil es, para estos Magistrados, destruir la vida de una persona y quedarse tan panchos; es más, recibir elogios por ello, además de ascender por el mismo motivo (como en mi caso), si el tema va: de destruir la vida a un Policía o a varios. ¿Cómo puede un Magistrado entrar en situación de escena y colocarse en el momento en que ocurrieron los hechos?, como uno más de los que allí curioseaban, porque sólo entonces, podría opinar sobre lo que sucedió realmente. ¿Acaso se creen ser Dios, que todo lo sabe y está en todo lugar?
Doce años de profesión avalaban mi buen hacer y doce años de mi profesión se fueron a la mierda, cuando fui sentenciado a cumplir DOS años de suspensión de empleo y sueldo, por algo que no hice. Pero no se asusten, los cumplí y volví. Hoy llevo veintiséis de profesión; y todavía soy Policía, para servir y ayudar al ciudadano. He podido, gracias a mi entereza, subsistir educando como Dios manda a mis dos hijos, que son mi ejemplo y a los que ya he advertido de la injusticia de la justicia, política y convenida. He repuesto mis miedos a estos personajes siniestros y togados, condicionados políticamente y he podido mentalizarme de nuevo en ayudar a la gente, al común, porque ello es la única razón que mueve a uno hacerse Policía. Estoy contento de haber albergado el coraje suficiente, como para no perder el norte y comprender las deficiencias de este viciado e infectado sistema judicial. Para un Policía, lo primero es ayudar a la gente y, si con ello hay que neutralizar a quien desprecia esta premisa, no razone respeto por los demás y siente en sus entrañas destrozar cuanto le rodea, sea bienvenida cualquier forma de neutralización, si con ella se demuestra sólo el espíritu de defender la bondad y la convivencia recta, uniforme y sana, cuidando siempre las formas de no caer en las mismas artes de quien las practica en contra. Cualquier filosofía a la que acudamos defiende estos términos. No puede decir lo mismo aquel Magistrado perfecto, que creyó estar en posesión de la verdad absoluta.
¡Nadie está en posesión de la verdad absoluta!
Que tome nota de esto, porque pronto verá que no tenía razón en su dirimir, aunque ya no tendrá tiempo para rectificar. ¡Qué triste es, ser Policía y no creer en el sistema judicial que teóricamente lo tiene que amparar! Pero es así de crudo y cruel y así estamos viviéndolo a diario todos los compañeros: Locales, Nacionales y Guardias Civiles. ¡Qué pena de sistema y de gobierno! ¡Qué pena de país! ¿Cómo puede perder un Policía su protección penal al ser agredido por un ciudadano anarquista y desquiciado, de la calificación de “Atentado al Agente de la Autoridad”, en plena actuación y sin quitarse el uniforme? Aquí, el señor Magistrado, con su imaginación inventiva, ha creado jurisprudencia negat
Ayer, otra vez más, al leer en primera página y después en la veintitrés, según indicaban, en Levante el Mercantil Valenciano, han vuelto a mi mente recuerdos de los que nunca nadie quisiera recordar. Recuerdos de una sentencia injusta; recuerdos de una vida rota; recuerdos de una “vacilada” de un Magistrado incompetente, ante unas obligaciones políticas. Sí, estimados amigos. Yo fui uno de los dos procesados y sentenciados, que cumplió la macabra sentencia de DOS AÑOS DE SUSPENSIÓN de empleo y sueldo; y, al que le hicieron polvo la vida; al que rompieron a pedazos su familia pidiéndole tres años de prisión y seis de suspensión de empleo y sueldo: ese Magistrado de la Sala Quinta de la misma Audiencia Provincial de Valencia y, que cumplió DOS años. Dos años que tuvo que deambular en busca de trabajo que no había y, que se quedó solo; y... que se quedó sin nadie cuando subía a tomarse su carajillo; y... al que todos tacharon de criminal, negándole la palabra y embargándole su amistad.
Qué fácil es para un Magistrado dictar sentencia incriminatoria desde una mesa de ébano tallado, apoltronado en un sillón de cueros nobles. Qué fácil es, para estos Magistrados, destruir la vida de una persona y quedarse tan panchos; es más, recibir elogios por ello, además de ascender por el mismo motivo (como en mi caso), si el tema va: de destruir la vida a un Policía o a varios. ¿Cómo puede un Magistrado entrar en situación de escena y colocarse en el momento en que ocurrieron los hechos?, como uno más de los que allí curioseaban, porque sólo entonces, podría opinar sobre lo que sucedió realmente. ¿Acaso se creen ser Dios, que todo lo sabe y está en todo lugar?
Doce años de profesión avalaban mi buen hacer y doce años de mi profesión se fueron a la mierda, cuando fui sentenciado a cumplir DOS años de suspensión de empleo y sueldo, por algo que no hice. Pero no se asusten, los cumplí y volví. Hoy llevo veintiséis de profesión; y todavía soy Policía, para servir y ayudar al ciudadano. He podido, gracias a mi entereza, subsistir educando como Dios manda a mis dos hijos, que son mi ejemplo y a los que ya he advertido de la injusticia de la justicia, política y convenida. He repuesto mis miedos a estos personajes siniestros y togados, condicionados políticamente y he podido mentalizarme de nuevo en ayudar a la gente, al común, porque ello es la única razón que mueve a uno hacerse Policía. Estoy contento de haber albergado el coraje suficiente, como para no perder el norte y comprender las deficiencias de este viciado e infectado sistema judicial. Para un Policía, lo primero es ayudar a la gente y, si con ello hay que neutralizar a quien desprecia esta premisa, no razone respeto por los demás y siente en sus entrañas destrozar cuanto le rodea, sea bienvenida cualquier forma de neutralización, si con ella se demuestra sólo el espíritu de defender la bondad y la convivencia recta, uniforme y sana, cuidando siempre las formas de no caer en las mismas artes de quien las practica en contra. Cualquier filosofía a la que acudamos defiende estos términos. No puede decir lo mismo aquel Magistrado perfecto, que creyó estar en posesión de la verdad absoluta.
¡Nadie está en posesión de la verdad absoluta!
Que tome nota de esto, porque pronto verá que no tenía razón en su dirimir, aunque ya no tendrá tiempo para rectificar. ¡Qué triste es, ser Policía y no creer en el sistema judicial que teóricamente lo tiene que amparar! Pero es así de crudo y cruel y así estamos viviéndolo a diario todos los compañeros: Locales, Nacionales y Guardias Civiles. ¡Qué pena de sistema y de gobierno! ¡Qué pena de país! ¿Cómo puede perder un Policía su protección penal al ser agredido por un ciudadano anarquista y desquiciado, de la calificación de “Atentado al Agente de la Autoridad”, en plena actuación y sin quitarse el uniforme? Aquí, el señor Magistrado, con su imaginación inventiva, ha creado jurisprudencia negat
Comentario:
Vale Javier, te mando un nuevo correo.
Comentario:
hola, te escribo porque no me ha llegado el correo q me has enviado, no se si me equivoque al escribir la direccion, si fueras tan amable de volver a enviarmelo, te lo agradeceria muchisimo
gracias de antemano por la informacion ya que se nota que te preocupas en respondernos a todos
gracias de antemano por la informacion ya que se nota que te preocupas en respondernos a todos
Comentario:
Javier Fernández, te he mandado un correo, explicándote el procedimiento a seguir para conseguir lo que buscas.
Saludos.
Saludos.
Comentario:
hola, soy un compañero de la policia de un pueblo de cadiz, la verdad que el programa me parece interesantisimo, pero no se donde adquirirlo y si es libre o cuanto cuesta, ¿me podrias aclarar todo este tema?
muchas gracias de antemano
muchas gracias de antemano
Comentario:
Sí, cada vez que hay un accidente, se hace un plano como lo sque ves.
La verdad es que sí que se hace mucha faena, aunque algunos no lo crean.
La gente de a pie, como tú bien dices, no sabe muchísimas cosas, pero tienen la habilidad de poder criticarlas, incluso ante el desconocimiento.
Te mando al correo algunos ejemplos de Atestados muestra, para que los veas cómo son.
Gracias por tu curiosidad y participación.
La verdad es que sí que se hace mucha faena, aunque algunos no lo crean.
La gente de a pie, como tú bien dices, no sabe muchísimas cosas, pero tienen la habilidad de poder criticarlas, incluso ante el desconocimiento.
Te mando al correo algunos ejemplos de Atestados muestra, para que los veas cómo son.
Gracias por tu curiosidad y participación.
Comentario:
Soy ajeno al mundo de la investigación de los accidentes, pero aprovechando que has puesto esos planos, me gustaría saber algunas cosas.
¿Cada vez que se produce un accidente, hacéis planos del mismo, como los que muestras? Porque si es así, tendréis un faenón de cuidado. Es alucinante. La gente de a pie, esto no lo sabe.
También quiero saber, además del plano que tipo de atestados hacéis. Me lo explicas, porque nunca he visto ninguno desde dentro como vosotros y tengo curiosidad.
¿Cada vez que se produce un accidente, hacéis planos del mismo, como los que muestras? Porque si es así, tendréis un faenón de cuidado. Es alucinante. La gente de a pie, esto no lo sabe.
También quiero saber, además del plano que tipo de atestados hacéis. Me lo explicas, porque nunca he visto ninguno desde dentro como vosotros y tengo curiosidad.





