El Monstruo de las Galletas
Marcos se había levantado pronto por la mañana, y como siempre con los ojos llenos de legañas… lo primero que hizo fue ponerse unas zapatillas acolchadas con dos ositos regalo de las pasadas navidades, pero lo segundo fu ir a encender la tele para ver su serie favorita. Era pronto en el piso cuando la tele empezó a sonar. Al otro lado del tabique del salón la madre escucho los ruidos y vio que era la hora de levantarse. Se puso su bata, regalo de un día de la madre de hace tres años y se cruzó en el pasillo con Marcos que venía de la cocina. Se dieron los buenos días y la madre hizo un intento de peinar las greñas del chaval, que se deshizo rápidamente de la garra con un ¡Qué se han terminado ya los anuncios! La madre no pudo ni pronunciar lo que iba a decir, tan sorprendida de verle ya tan espabilado, reprimió un bostezo El niño llego al salón y puso en la mesa lo que había cogido de la cocina, Unas galletas bañadas en chocolate y un vaso de Coca-Cola, no estaba mal el tentempié hasta que su madre le preparase el colacao, las tostadas y el zumo de naranja, calculaba el, media hora mas tarde.
Con los ojos bien abiertos se metía las galletas en la boca y bebía un poco para tragar bien, bien atento a no perder de vista el televisor. Las galletas le gustaban, pero se le hacía una pasta en la boca que debía disolver con algo para tragar. La coca cola disolvía con sus burbujas el engrudo produciéndole cosquillitas en la nariz. Tan atento estaba, que engullía si apenas masticar, Haciendo de cada galleta un bocado y un inmenso run-run de dientes.
Cuando sus dientes toparon con algo duro Marcos entero quedo petrificado, pero luego sonrió y buscó que premio le había tocado. Del amasijo de su boca sacó algo aún cubierto por galleta, chocolate, y babas. Lo limpió con la mano, y no contento, tras haber tragado ya el resto de galleta, se lo metió en la boca para chuparlo y limpiarlo. ¡Mamá! Dijo aún con la boca llena ¡Mira lo que he encontrado! La madre se pegó un susto, ¡¿ya gritando desde por la mañana?!¿Por qué le sorprendía? Sintió pena por los la vecina que vivía sola y se avergonzó por su dicha. La madre se asomó al salón con un ¿Qué ha pasado a ver? Marcos se extrajo algo de la boca y satisfecho con el resultado de su limpieza se lo enseñó a su madre. La madre frunció el ceño cogiendo el objeto se lo aplico a la nariz. ¿Qué es mamá? Aún sin espabilar aquella astilla le olía a canela, “es una ramita de canela Marcos”. Marcos también frunció el ceño incrédulo. Mientras la madre examinaba la afilada astilla de aproximadamente 3 por 0,5cm, la iba rompiendo en pedazos constatando lo aguda, dura y peligrosa que era. Cuando Marcos vio los despojos a los que había quedado reducida de su gran astilla comprendió que el futuro de su demanda criminal había disminuido de tener éxito en una, dos, tres y cuatro veces su cuantía.
Comentario:
Este artículo está dedicado a Aitortwo (enlazado). Se que hace tiempo que no hablamos y que el caerme cada vez que entro en tu bitacora "desastre" no ayuda mucho a mantener el "estatus quo", pero bueno, saludos y disculpas desde aquí por los comentarios y lecturas que no pueda hacer de tu bitacora. Agur!





