Sobre elefantes y norias
“The chick” nº 723. New York / 7th Avenue.
Allan era el único hijo del archiconocidísimo matrimonio de estrellas de cine. Poseía el pelo rubio de su madre y los ojos verdes del padre y aparecía hace cuatro años en todas las listas de las revistas de sociedad como joven con el futuro más prometedor. Estudiante precoz de la reputadísima escuela de interpretación para jóvenes de R. W. Hudrob en L.A. muy pronto debutó en con pequeñas apariciones en las series más populares de Estados Unidos. Family Smile (a los 6 años) Brosrton Trable (a los 8). Alternado estas apariciones con el protagonismo en la serie que le mostró al mundo: When is ok, a los 12.Cuando se terminó el rodaje de su primer y único corto hasta el momento “Five minutes to the BANG!” hace sólo dos años recibió la indiferencia de la crítica pero el clamor desmedido de un creciente número de fans. Un movimiento que ya ha sido analizado en la revista para padres Dad-up! desde un punto de vista muy crítico. Nada sorprendió el anuncio por parte de los productores de su debut en la gran pantalla con el rodaje de “Malabar’s Bach!” hace apenas 10 meses.
“Wold Word” nº 24 Sup. News!. London /5th Birmingham Square.
“Habíamos terminado la última escena del rodaje y todos estábamos muy cansados. Una extraña emoción nos envolvía y nos hacia sentir partícipes de haber hecho algo grande. Alguien sugirió “espontáneamente” la necesidad de una fiesta. Unas llamadas de la gente de producción y un autocar de una compañía local acudiría a llevarnos al lugar más exclusivo de la ciudad de Cochin. Acudí a mi camerino a cambiarme de ropa y a quitarme el maquillaje con un calor insufrible. Cuando salí de la caravana encontré el campamento desierto y lo atribuí a una broma. Esperé lo que consideré prudencial. Con el móvil completamente descargado e inservible hice añicos ni colección de teléfonos de directores, actores, productores, representantes y gente que desconocía ya quien era. Desesperado ande kilómetros por un escarpado camino. En el camino me encontré con una chica del lugar que me hablaba en hindi y con la quien creí hacerme entender por gestos. Llegamos a una charca o laguna salina cerca del mar y la natural se metió hasta la cintura. Como hacia calor y ella era en ese momento mí único apego, no me extrañe de introducirme en el agua junto a ella. En algún momento perdí pié y como no sabía nadar me hundí, no se si fueron centímetros o metros, pero la distancia me parecía insalvable. El agua se volvió límpida y aprecié la cara morena amiga. Mediante señales me indicó que no me moviera. Cumplí y cerré los ojos. Cuando no pude más respiré y los abrí: estaba otra vez en la superficie y tocaba pie, y mi mano estaba otra vez estrechada a la de aquella muchacha.
Volvimos a caminar y nos alejamos de aquella trampa natural, pero al poco tiempo nos encontramos con un grupo de elefantes y sus adiestradores que estaban desbrozando una colina cercana al sendero de cabras por el que andábamos. Un elefante se deshizo del tronco que debía llevar porque oí un ruido seco y un griterío asustado. Lo siguiente que oí fue un ruido de cadenas a mi alrededor. Demasiado tarde para hacer nada me encontré otra vez solo. Ante mí una mole gris veteada de chorretones negros que manaban de las axilas de un plantígrado y un cámara del Explorer Chanel gravando desde lo alto de una rama, que no sabía de que nave espacial había salido. El elefante avanzaba hacia mí dispuesto a aplastarme contra la hojarasca cuando Otro inmenso animal, de trompa inmensa y colmillos amarillentos desplazó violentamente al primero salvándome la vida. Preso del pánico me subí al árbol del cámara que miraba desde ahí atónito. Me reconoció. Me indicó mi situación y se ofreció a reconducirme a la civilización sirviéndome a su vez de traductor. Llegaron los dueños de los elefantes con unos palos y el cámara les debió de explicar algo. Uno de los domadores aun armado con un palo se puso a reír y se acercó al elefante que me había salvado la vida. El resto de la manada se había calmado y ahora parecían inofensivos. El traductor me explicó que la elefante, pues era una hembra, era la jefa natural del grupo. Y que la agresora sólo era una adolescente huidiza. Acepte las disculpas y busqué a la chica pero no la vi. El cámara seguía filmándome y dirigía el objetivo del aparato de las caras del grupo de alegres leñadores a mí, y de mí a los elefantes. De repente el cámara rió y me expresó que tras expresarles lo famoso que yo era habían insistido aquellos hombres en regalarme uno sus inmensos devoradores de hojas y frutas de nariz musculosa. La vida otra vez me sorprendería, cuando al ser subido al animal regalado sería esta vez la hembra jefa quien me agrediera desplazándome con un golpe de sus patas delanteras de la grupa de mi animal ante una nueva explosión de risas en aquel idioma desconocido y otras en inglés..."
Comentario:
Sorpresas te da la vida, unas veces estas arriba y otras abajo pero sobre todo lo más importante es no perder el hilo de la historia, intentando ver lo positivo. Si te regalan un elefante, pues te subes a el, si un elefante que te había salvado te tira, pues te levantas, si te sientes perdido buscas salida, si te hundes porque chapoteas, pues dejas de chapotear y te dejas flotar... y nunca pienses que la serie que cada uno protagoniza ha terminado con el último episodio... la acción debe continuar.
No me extraña que entiendas algo de la vida de Allan. Un saludo Igrein, poseedora de la súper licencia.
No me extraña que entiendas algo de la vida de Allan. Un saludo Igrein, poseedora de la súper licencia.
Comentario:
Joer, con el regalito...
No se si preferiría un caramelo...
La historia de Allan se repite mucho desgraciadamente, tal vez cambien pequeñas cosas, pero el fondo és el mismo.
Y... a ver... le habían hecho la broma de dejarlo tirado en medio de la nada??? ummm... y yo me quejo de tener mala leche... jajajja!!! Tomo nota, y oye, no se sabe, lo mismo algún día me sirve de algo... jajajaja!!!!
Un besazo!!!
No se si preferiría un caramelo...
La historia de Allan se repite mucho desgraciadamente, tal vez cambien pequeñas cosas, pero el fondo és el mismo.
Y... a ver... le habían hecho la broma de dejarlo tirado en medio de la nada??? ummm... y yo me quejo de tener mala leche... jajajja!!! Tomo nota, y oye, no se sabe, lo mismo algún día me sirve de algo... jajajaja!!!!
Un besazo!!!





