¿Quién es el Tío Sam?
Para “nosotros” el Tío Sam y su historia comienzan con James Montgomery Flagg. Un ilustrador de renombre a quien en 1917 el ejército de los Estados Unidos encargó un cartel alegórico para atraer a los reclutas al cuartel.
El señor Flagg decidió pintar a un hombre serio de labios apretados con el dedo índice apuntando al observador y bajo su media figura las palabras “I Want YOU for U.S. Army” (¡Quiero qué formes parte del ejercito de los Estados Unidos!)… cómo no, el señor iría vestido con los colores y símbolos de la bandera y en los Estados Unidos corrían años de guerra (1ªG.M.).
Flagg usó su propia cara para interpretar al personaje del Viejo Tío Sam, eso sí, envejeciéndose y poniéndose una larga barba blanca de otros tiempos… posteriormente lo explico todo como una solución ante el apuro de arreglar de esa manera a un modelo.
Cuatro millones de copias de este anuncio fueron impresas y colocadas por todo el país. El cartel alcanzó una gran popularidad, y a la vista de los resultados obtenidos fue reutilizado en tiempos de la II Guerra Mundial.

Pero el Tío Sam fue una vez una persona real de carne y hueso. Según los historiadores norteamericanos fue un comerciante de carnes vacunas y porcinas llamado Samuel Wilson, un hombre que nació en 1766 y que luchó pocos años después, en su adolescencia, en la Guerra de Independencia Americana… pero todo esto no le habría hecho resaltar más que localmente si no hubiese protagonizado una gran anécdota.
Samuel Wilson ya era un próspero hombre de negocios antes de que se declarase la Guerra de 1812 ó Guerra Anglo-Estadounidense de 1812 y fuese nombrado inspector de suministros de alimentos del ejército en los estados de Nueva York y Nueva Jersey.
Cierto día Daniel O. Tomkins, gobernador de Nueva York, visitó oficialmente la planta de tratamiento cárnico de Wilson, y no se le escapó el observar que los barriles de carne que esperaban ser despachados llevaban escrito en grandes letras estas iniciales: “EA – US”- ¿Qué significan? Preguntó- A lo que inmediatamente contestó un ayudante de Wilson que las dos primeras iniciales correspondían a las iniciales de Elbert Anderson, uno de los contratistas al que Wilson enviaba carne; y las otras dos correspondían al ejercito de los Estados Unidos y apostilló en tono de broma: “Significa Uncle Sam (Tío Sam) Wilson”.
La anécdota corrió como la pólvora y fue especialmente valorada por los vecinos de Wilson, que no desconocían su sentido patriótico, su autosuficiencia y su rígido código de honor. Dos años después había terminado esa guerra que engendraría un nuevo espíritu de unidad nacional como importante reafirmación de cara al exterior, y la anécdota y su protagonista eran conocidas por todo el país.
Uncle Sam era un símbolo que contrarrestaba otro símbolo, el de “John Bull”, este último identificador del enemigo británico en 1813… Uncle Sam era una imagen, una marca que consiguió el éxito y el reconocimiento que no obtuvo otra anterior: la de “Brother Jonathan". Posteriormente tendría una compañera: Columbia (La que vemos en Columbia Pictures con una toga blanca, banda azul, tiara dorada en la cabeza y especie de llama en una antorcha que sostiene con la mano derecha de un brazo alzado).
Uncle Sam con el paso del tiempo sufriría un proceso de mitificación que lo identificaría con el norteamericano promedio… pero que lo separaría de su figura física. Este proceso trató de ser compensado por el Congreso de los Estados Unidos con el reconocimiento en 1961 de Sam Wilson como representante del símbolo nacional del país.





