logotipo

img_google
Los ángeles lloran
La realidad es bruta, y la vida PUTA: Crónica de vidas ansiosas.
Acerca de
¿Llorar?. Sí, pero de pie y ¡trabajando! - Alejandro Casona -
Visitas
Musica
Sindicación
 
Amor,desamor,ilusión y miedos
Había olvidado que alguien dijo una vez: ¿Hay algo más triste que no querer o no poder enamorarse?. Creo que sí hay algo aún más triste: enamorarse de un imposible. En cualquier caso, las dos situaciones son tremendamente complicadas, ya que de por sí enamorarse ya es tan difícil como nosotros lo hacemos (y suele ser mucho).

Sea como sea es una ilusión conocer a alguien nuevo o redescubrirlo. Se te pone una sonrisa tan tonta como la que yo tengo ahora, por un simple mensaje. Y no tiene por qué ser por amor, solamente por la emoción de notar en ti una mirada, ser protagonista de un pensamiento, soñar con el sueño de un beso robado. Soy una romántica empedernida, capaz de emocionarme sólo de escuchar las historias de amor de los demás. Para las mías soy más comedida, más reservada, más temerosa.

Me hago mil preguntas. ¿Será una locura? ¿Será un error? ¿Será sólo un sueño? ¿Dulce o amargo?. No tengo respuestas, pero se me están acabando las excusas para no vivir, para esquivar el cariño. Si esperamos a estar seguros del todo nunca viviremos.Cogedme, porque creo que voy a tirarme.


PD: Es el influjo de las fechas y la magia del Don Juan Tenorio, estoy segura, pero me da igual.







 
"M´amor"

Hoy “M´amor” me ha mandado un forward de esos de “te quiero mogollón” (porque yo lo valgo) y me ha hecho pensar. Empezaba diciendo lo siguiente:

“te envio este mail porque se que me quieres, porque se que te preocupas por mi” (Hasta aquí, todo bien, mi único comentarios es que le faltan algunas tildes al texto). Continúa:

“y que si no me escribes es porque estas muy atareado” (ejem, ejem… será que yo no escribo…¡pa muestra un botón!)

Y ahora viene la parte que ha suscitado especialmente mi reflexión:

“Un amigo SENCILLO trae una botella de vino a tu fiesta. Un amigo VERDADERO llega temprano para ayudarte a cocinar y se queda hasta tarde para ayudarte a limpiar.”

Qué razón que tiene. Tú siempre traes botella, incluso más de dos o tres, pero te las bebes tu sola antes de que podamos ni olerla. Yo no me quejo, somos el complemento perfecto, porque total, yo no bebo… Y gracias, gracias por no ayudarme a mi ni a nadie a cocinar, si tú madre lo hace a las mil maravillas y sin menos intervención de bomberos de por medio. (Saludos a la Marini). No hay mayor prueba de amistad.

Sigo:

“Un amigo SENCILLO odia cuando le llamas después de haberse acostado. Un amigo VERDADERO te pregunta por qué te tardaste tanto en llamar.”

A lo largo del tiempo comprendí que llamarte antes de las 14:00 de la tarde era tontería, tu cura de sueño claro, que no sabía si llamarte m ´amor o m´artmota, Y de hecho, no publico la foto que tengo tuya mientras dormías en el suelo de mi despacho, porque a ver si luego me denuncias por derechos de imagen (si me das permiso la cuelgo en el siguiente post, que total ni siquiera tú la has visto y estás monísima agarrada al pato). Fotogénica hasta dormida, pero que (¡¡¡CENSURADO!!!) que eres, pero sin acritud.

Más:

“Un amigo SENCILLO se imagina tu vida romántica. Un amigo VERDADERO podría chantajearte con ella.”

En esta parte sí que he estado tentada, pero tengo registrado el blog como página personal y no como página porno (al menos de momento, Dios dirá cuando las penurias aprieten)

Y más aún:

“Un amigo SENCILLO nunca te ha visto llorar. Un amigo VERDADERO tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas”


Hay muchas maneras de llorar y no todas contienen lágrimas. Sin embargo, es cierto que me has visto y oído llorar. La primera vez te me quedaste mirando, como si acabases de ver un eclipse y me dijiste: “Ya era hora, estaba empezando a pensar que no sabías o no podías llorar”. Cuando tú lloras o alguien te hace llorar sale mi vena protectora y abogaría por la violencia con todo aquel que te hiciese daño en ese momento.

Cuando me conociste pensaste que yo era una persona muy seria (por favor, al resto de lectores del blog se les prohíbe descojonarse con esta afirmación, ¿qué pasa? Sí, la chica me vio seria, tendría un día disléxico). Poco a poco, comprobaste que no. Supongo que te diste cuenta un día cualquiera, por ejemplo el día que vine con mi gorrito de rana (no, no me he equivocado, no es que fuese de lana, es que el gorro es una rana).

Y el caso es que no cambiaría ninguno de esos momentos por nada, buenos y malos momentos, eres 1/4 de mi. Señoras y señores, acabo de presentarles al segundo ángel (al tercero hay que buscarlo en el pasado, dentro de una de esas cajas de la pena)
 
Sexo, matrimonio e hijos
¿El fin de semana? Bien, gracias. Siempre comienza igual, y lo cierto es que no con demasiado buen pie. Siempre empieza levantándome a las 6:30 de la mañana, y cruzándome con los que aún vienen de fiesta. ¡Afortunados ellos!. Y para rizar el rizo este sábado me levanté y estaba lloviendo. Como le escribí a una amiga… en dos palabras IN-HUMANO.

Por fin probé lo que es un “Tereré”. Es una bebida argentina, paraguaya y de alrededores. Consiste en mate frío mezclado con limonada o zumo de naranja. Lo cierto es que me sorprendió q me gustara, porque todo lo que tenga algo de infusión suele provocar más que rechazo en mí.

Y llegamos a la parte que me interesa. Después de cenar, en esas tertulias-sobremesas que tan arraigadas tenemos en la cultura española, de tema de conversación salió el sexo, el matrimonio y los hijos. Sí, ya han pasado los tiempos de sexo, drogas y rock & roll, ahora nos decantamos por la estabilidad emocional. Hablamos de donde queríamos casarnos, si de blanco, en Iglesia ,que cómo querríamos que salieran nuestros hijos… en fin, un recuerdo más de que aunque me esté resistiendo a ello, pronto estaré más cerca de los 30 que de los 20.

Y el caso es que yo no quiero pensar ahora en boda, ni en niños… (ejem, he omitido el sexo, porque…bueno…dejémoslo en que NO quiero pensar ni en boda ni en niños). El compromiso lo reservo para cuando no me de cuenta ni siquiera de que supone un compromiso. Y los niños los reservo para … ¿los vecinos?. No, en serio. Los niños son adorables, bueno menos cuando te tiran piedras, se tiran eructos en pleno discurso tuyo, te llaman esclava cuando estás trabajando etc etc… Y sí, a pesar de todo eso no descarto niños, pero jo… si yo soy toda una niña aún. Veo dibujos animados, colecciono muñecos, me encantan las jugueterías, los parques de atracciones, me cojo rebotes absurdos en los que amenazo con no respirar y por si fuera poco en lugar de “mierda” suelo decir “caca”. Por no mencionar que mis ligues cada vez bajan más en edad.

Tampoco deja de ser curioso. Hace unos años siempre salía con gente mayor que yo, ¡¡y ahora casi soy una saltacunas!!. Creo que la razón es que la gente de mi edad ya ha sentado la cabeza, y claro yo que todavía estoy recordando dónde la perdí para ir a recuperarla, pues no tengo otro remedio que bajar el listón generacional. Bueno, como soy joven de espíritu y decíamos que soy en el fondo una niña, pues nada, en lugar de tenerlos mejor ejerzo de Mrs. Robinson. ¿O no?
 
City of angels
Había una vez un reino en plena guerra civil. Las gentes del pueblo intentaban dar un golpe de estado, encabezados, engañados y manipulados por dos crueles villanos. La resistencia aguantaba como podía, con un fuerte arcángel rodeado de sus tres fieles ángeles de la guarda. Mucho fueron lo que los cuatro lloraron, juntos y separados. Pero no hay mal que cien años dure, puesto que la guerra más larga conocida duró eso como máximo. Y un día las aguas parecieron volver a su cauce. Los fieras cabecillas claudicaron de su lucha al verla perdida, y emprendieron camino a un lugar lejano.
Por su parte el arcángel, exhausto después de una guerra terrible, emprendió también viaje largo a una tierra que siempre quiso visitar. De sus tres fieles ángeles, uno se enamoró y decidió vivir su amor abandonando el reino. El otro se marchó a un lugar lejano como el Arcángel, se enamoró como el segundo de los ángeles, y al tiempo volvió y se desenamoró, quedándose entonces a vivir en el reino. El último, fue el único, que quizás por no tener a donde o con quien ir, decidió quedarse en el reino y luchar por su defensa y por su bien, recordando que antes de que esta terrible guerra lo asolara era un lugar de felicidad y armonía que vio levantar con mucho esfuerzo.
Una vez lejos los cabecillas de la revuelta, se vio solo por un tiempo y tuvo que tomar una decisión. ¿Cómo proteger ese reino? ¿Vivir en el odio por lo que las gentes habían hecho? ¿Recordarles eternamente las lágrimas que le habían hecho derramar a él, a sus dos hermanos ángeles y a su arcángel, o seguir adelante y que Dios les juzgase? ¿Consentir que los crueles villanos hubiesen acabado con el espíritu de su reino o demostrarles que ellos eran el cáncer de esta historia y que tras su marcha todos volvían a la normalidad?.
El cuarto ángel, decidió emprender un reinado de armonía, decidió acabar con las masacres y los derramamientos de sangre. Decidió acabar con las traiciones, los rumores y las estrategias barriobajeras. Decidió intentar ser lo más feliz posible, levantando el reino que otros se habían encargado de derribar. No podía echar a todo el pueblo, ni ejecutarlos por sus delitos. Sólo podía tener en su mente lo que había ocurrido, no olvidarlo para que jamás pudiera repetirlo y empezar de cero una nueva historia. Decidió pintar las paredes de colores y hacer todo aquello que siempre quiso hacer para el reino, sin importarle quien viviese entre las paredes que pintaba. No tardó mucho en darse cuenta de que los otros dos ángeles de la guarda miraban con ojos de crítica y desaprobación lo que hacía. Sin embargo, y aunque le dolía, él estaba convencido de su decisión y sólo lamentaba que no entendiesen por qué lo hacía. Él intentaba ponerse en la situación de los otros dos ángeles, y veía en ellos nostalgia y veía en ellos ira, después de tanto tiempo en el reino la situación desde fuera se suponía, difícil y tampoco era, desde luego, una posición sencilla. Menos mal que los ángeles, además de ángeles eran hermanos, y con amor es fácil comprender que es mejor que las 4 cabezas pensantes piensen cosas distintas, a que piensen lo mismo por obligación.

PD: Hoy es una excepción. No pediré: ¡¡comentarios comentarios!!, porque es una situación bastante difícil la de la historia. Prefiero la reflexión. Ah! y decirle al LLANEro solitario que a ver cuando se decide a visitarme.
 
¿Ciento volando?

La vida es un 50 x 15 continuo, Y no me refiero precisamente a las medidas. Me refiero a que puedes elegir arriesgarte o plantarte en cada esquina del camino, en cada decisión. Hace cosa de uno o dos meses una amiga mía tuvo que tomar una decisión de estas y dijo: Me planto. Es decir, más vale pájaro en mano que ciento volando. Pero claro, te quedas con el pajarito en la mano... No, si es muy mono, ¿qué duda cabe?, pero… empiezas a poner ojos de cordero y a mirar a la bandada de pájaros que sobrevuela el bonito horizonte. No sabes si son monos o no, están demasiado lejos para saberlo, y si sigues con tu decisión de plantarte, jamás sabrás cómo son. Así que o te mantienes o le dices a Carlos Sobera: ¡¡Juego, juego,!! .

Y eso las veces que somos conscientes de que estamos tomando decisiones, porque la mayor parte de veces ni siquiera nos damos cuenta. Decidimos buscar trabajos, estabilidad, dinero, y en el fondo lo que normalmente hacemos es renunciar a nuestros sueños de niños, a ser estrellas del rock, pintores, poetas… Nos plantamos antes de que se nos haga siquiera la pregunta. Otra gente, la más arriesgada, juega. De ella un 1% consigue su sueño, y al 99% restante el “ciento volando” le pasa por encima como un Boeing 747.

Así que llega un momento en el que no sé cuando arriesgar y cuando no hacerlo. ¿Me voy?, ¿Me quedo? ¿Te busco? ¿Te olvido? ¿Estudio? ¿Estudio? (no ha sido una errata, es que ahí es o SÍ o también? ¿Cris va al concierto del Jueves? ¿Decide tirarse al manzanares, o arriesga y se tira al henares, que es aún peor? ¿H opta por un menú atrevido donde no haya ningún elemento vegetal ni verde? Yo tengo mi decisión muy clara: COMODÍN DEL PÚBLICO, Y es que, ¿acaso no es eso lo que es un blog?

PD. Aún no puedo dedicarte un post. Me pondría triste. Pero lo haré dentro de muy poco.
 
Ángeles y moscas

Y que no, que ya no puedo ver Jerry Maguire. Antes era una de mis películas románticas favoritas. Para que nos vamos a engañar, siempre he sentido debilidad por los personajes perdedores y ese aire de desesperación que emanan. Sin embargo, no es lo mismo. Tom Cruise está muy venido a menos. Primero se divorcia de Nicole Kidman (¿demasiada mujer para él en el más literal de los sentidos?). Más tarde se nos ennovia con Pe y la hace miembro de la Iglesia de la Cienciología (pues si ya tenía excentricidades la niña…¡otra más!), y el colmo de los colmos.. ¡¡¡le levanta la novia a Dawson en un ataque de crisis viripaúsica (pitopaúsica en el castellano vulgar)!!!. Definitivamente, esto no puede ser.

He decidido sacarla de mi catálogo de mis películas románticas para días nublosos, lluviosos, tristes y aburridos y suplantarla por otra, por ejemplo El día de la Bestia. Oye, que Santiago Segura también tiene su aquel, de hecho tiene sitio para aquel, este y el de más allá.

Y este post viene (que se que mis tres lectoras habituales, léase Cris, Soul o H, se estaràn preguntando) a que me he cansado de tristezas, al menos por esta noche. ¿Qué te echo de menos? Menos a veces es más. ¿Qué el amor es una mierda? Pues para las moscas. ¿Qué no he empezado a estudiar? ¿Acaso han empezado a estudiarme a mi? (Aunque a este paso, poco falta). Pues eso. Y esto lo escribo sabiendo que la próxima vez que H me diga -- ”No, tú no eres rara” – le costará un poquito más aún si cabe, decirlo sin reírse.

A todo esto como podéis ver mi encuentro de esta tarde ha ido bien. Tengo una revista en mi poder que llevaba esperando mucho tiempo y un cd de música de regalo. He estado con dos personas que ante todo parecen buena gente, y sí, sigo sin estudiar… no todo podía ser perfecto. Menos mal que he podido leer un interesante artículo que ha enriquecido muchísimo más mi mente que todas las horas de estudio del mundo, No os lo podéis perder

” El calor vuelve homosexuales a las moscas” en
http://www.hispamp3.com/noticias/noticia.php?noticia=20020919175638


PD: Sólo quería susurrarte que te quiero, buceando entre tu pelo, sólo quería que sintieses mi presencia, mi perfume y mi calor tras tu espalda, como respaldo y sostén, Sólo quería cogerte desde atrás las manos y entrelazar mis dedos entre los tuyos, sólo quería que supieses que estoy aquí, sólo quería saber que lo sabes.

 
Eros

El amor es un músculo que se perfecciona con el entrenamiento y se oxida si no se utiliza. Las mujeres, tontas de nosotras, nos pasamos toda nuestra vida erre que erre, encontrando desastres naturales a los que amar y septimas maravillas a las que ignorar. Y hoy escribo a todas esas mujeres que sufren por amor, que sufren por amar o por no amar. A todas aquellas que están derramando lágrimas en este preciso instante, a aquellas otras que no las derraman, pero sienten dolor suficiente como para hacerlo. A aquellas que han perdido la esperanza de amar y ser amadas, a aquellos ángeles que tienen prohibido enamorarse, porque no entra dentro del plan divino. Hoy me escribo a mi, que en esta noche oscura y tranquila, te echo de menos y me acompaño de mi soledad para no sentirme precisamente sola.

TE AMO... ¿POR QUÉ ME ODIAS?...

Te amo... ¿Por qué me odias?
-Te odio... ¿Por qué me amas?
Secreto es éste el más triste
y misterioso del alma.

Mas ello es verdad... ¡Verdad
dura y atormentadora!
-Me odias porque te amo;
te amo porque me odias.

-- Rosalía de Castro --

PD: (Otra mujer premio planeta)
 
¿Él/ella o tú?
“Y yo me daba cuenta de que aquellas no eran reacciones normales, de que algo raro había. Se ponía a chillar como una histérica y no había forma de calmarla .[…]. La ves y te piensas que es superdura, un peazo tía, pero luego no, no es así. Es muy frágil, y no se quiere nada y tiene mogollón de complejos, se siente lo peor. Y tampoco le han enseñado ningún tipo de principio ni de valor. Yo ya desde muy pronto me di cuenta […] lo veía cualquiera con dos dedos de cabeza. Yo lo ví enseguida. Lo vi enseguida y no tuve un par de ovarios para decirle: Lo siento, Remi, cómete tú tu marrón. Porque no. Porque no pude. No pude y de eso no me arrepiento. De lo que me arrepiento, a lo mejor, es de cómo me dejé llevar por ella. […]”.

Lucía Etxebarría, Una historia de amor como otra cualquiera, Espasa Calpe, Madrid, 2004. Pág. 219.


Hay a veces que te sientes muy, muy cansada, y piensas que el dormir lo arreglará todo. Que borrará los momentos tensos, los malos recuerdos, que se llevará a su mundo de sueños todo lo malo, como un torbellino que todo lo arrastra al fondo del mar. Sin embargo, te despiertas, y no estás más descansada, ni menos triste, ni eres más tabula rassa de lo que eras al acostarte. Todo te da vueltas en la cabeza y el estómago y te conviertes en una gran nausea, como la de Sartre, que temes se vomite a sí misma un día de estos. Y en la boca un sabor a cocktail de pasta de dientes y orfidal.

Es una lucha constante. Una cuestión de supervivencia. O el/ella o tú. No puedes rendirte, tienes que luchar, y sacar fuerzas de dónde sea y para lo que sea. Puede que le quieras más que a nada, puede que hayas pasado cosas con esa persona que no has vivido con nadie, pero llega un momento en el que la única cuestión que importa es: o el/ella o tú. Ayudar a alguien no significa hundirte con él, ayudar a alguien no es siempre darle lo que pide, al igual que a un drogadicto no se le daría droga por más que la pidiese.

Y ahora pregunto: ¿Qué vas a hacer? ¿El/ella o tú?
Y ahora me pregunto: ¿Qué voy a hacer?
 
El camino y la huella de un ángel
Subimos, bajamos, venimos y vamos, y la vida es lo que nos ocurre entre bienvenida y despedida. Hace poco estaba dando la bienvenida a un alma errante que después de un viaje por el nuevo mundo ha regresado al antiguo. Ahora me estoy despidiendo de una persona que entró en el más sigiloso de los silencios a mi mundo y tal como fue se marcha por un tiempo.

¿Qué tendrá Italia que a tantas buenas personas se lleva? En esta ocasión se me va un ángel oscuro, de sonrisa electrizante, de suma inteligencia y de corazón enorme. Y sé que el vacío que nos dejará será insustituible, y no me refiero al vacío que notaremos cuando haya que arreglar un ordenador, cambiar el cartucho de la impresora o del fax (que también), sino a otras cosas. Me refiero al vacío que dejará la ausencia de su sonrisa todas las mañanas, a la ausencia de su sentido del humor aún cuando las cosas no animen en nada a ello, a las tostadas que nos sobrarán en el desayuno, y a sus papeles en mi mesa. ¿Quién irá delante mío con el coche la próxima vez que tengamos que subir curvas escarpadas?

Dicen de aquellos que llevan su nombre que son felices y dichosos y que han nacido con estrella, su único problema es saber aprovecharlo. Nosotros, los que estamos a su lado, no tenemos ese problema porque aprovecharse de todo lo bueno que da, es lo más sencillo que existe, y porque respiramos su felicidad hasta tal punto que se contagia.

Supongo que con todo esto, lo único que quiero decir es: Te echaremos de menos, ojalá te haya dado la mitad de la mitad que tú me has dado a mi, ojalá sepas cuanto ha sido.
 
Las cajas de la pena
Desde hace unos días, no duermo sola, aunque no hay nadie aparte de mí en mi cama. Y eso es porque un alma, de esas que me rondan y cuido o me cuidan (a veces dudo quien hace cada cosa), se acuesta conmigo todos los días. Le guardo ese sitio, el lado derecho concretamente, que ya ha hecho suyo. Sin embargo, esta mañana debió irse furtivamente y tan en silencio que ni siquiera sentí su ausencia. Y claro, así pasó, que cuando quise darme cuenta me había dormido y llegaba tarde.

Todo el día ha sido una nebulosa, más dormida que despierta. Tanto que al final he acabado en la sobremesa dormida en tu cama. La cama había cambiado, también la casa, pero era tu cama. Y ahí me tenías, hecha un ovillo en tu manta, oyendo como movías, traías y sacabas cosas. Sé que estás triste, que aún no sientes que estás en casa, y yo me pregunto si aún no has notado que este es tu sitio.

Supongo que no hay mejor manera de aliviar la añoranza que redecorar la vida (y no hago publicidad a nadie), así que compramos cajas y más cajas donde empaquetar la pena y esconderla debajo de la cama. He de decir que no fue fácil, pues la pena tiene un tamaño y un color determinados y no cualquier caja puede apresarla. Por este motivo, me encontré rodeada de todos los tamaños y colores, imaginándome sepultada debajo de millares de ellas y supongo que también por ese motivo una señora se nos acercó preguntando donde estaban las cajas de la “güijjj”. Menos mal que soy friki porque el mundo me hizo así, y no tardé en darme cuenta de que buscaba las cajas de “witch”, como ella no tardó en darse cuenta de que nosotras no éramos dependientas de esa tienda, más que nada porque no soy un ángel chino.

Moraleja: Si estás triste o melancólico, ¡pon cajas en tú vida! .
 
Vamos mal (?)

--Cuando pones en un buscador de internet la palabra: ángeles; y más de la mitad de miles de resultados es : Ángeles Lakers…VAMOS MAL (Traducción:¡viva la espiritualidad del mundo!)

--Cuando le preguntas a alguien: ¿Cómo estás?. Y se echa a llorar… VAMOS MAL.(Traducción: ¡No me lo recuerdes hija p…!)

--Cuando contratas a una chica italiana y dimite antes de empezar… VAMOS MAL (Traducción: hummm, ¿spaghetti?).

--Cuando tu ex te llama a las tantas y por más que le dices que quieres dormir, no deja de hablar y hablar y hablar… VAMOS MAL (Traducción: Bla, bla, bla)

--Cuando la gente dice: si, he visto tu blog, que chulo… pero demasiado profundo para mi… VAMOS MAL. (Traducción: ¡vaya petardo!)

--Cuando alguien te escribe un comentario que sólo tu y esa persona podéis entender, cuando una persona susurra al mundo que te quiere abiertamente, cuando alguien te da las gracias sólo por compartir lo que tú eres, cuando alguien te pregunta que puede hacer para abrigar tu noche triste… da igual lo mal que vayamos, ECHAMOS A VOLAR.
 
El árbol de la noche triste

Hoy he estado ante un árbol muy viejo, un luchador que soportó un cañón en una guerra por la libertad, y que ha aprendido a vivir muy lejos de su casa. Leyendo advertí que un antepasado suyo fue llamado el Arbol de la noche triste, donde Hernán Cortés por un momento bajó la guardia y lloró como solamente los grandes hombres y mujeres se permiten hacer.

Y a mi lado escuchaba la historia de una noche muy triste, una noche dura de tensiones, de lágrimas, de sollozos y de lamentos, donde también se libraba una batalla por la libertad. Yo recordaba, muchas otras noches tristes mías que tenía prohibido recordar. Noches de desesperación, donde el único sabor en mi boca era el de la sal que perdían mis lágrimas, arrastrándose por mi rostro, como imaginé que se habrían arrastrado por el semblante de mi confidente.

Dicen que las pesadillas no pueden salir de las noches en las que soñamos, pero ¿qué ocurre cuando las pesadillas son precisamente esas noches? ¿qué ocurre cuando la luz del alba nos encuentra escondidos entre nuestras sábanas empapadas de llanto y sudor?.

Esta tarde un ángel lloraba a mi lado, sin lágrimas y sin quejas, con el rostro enjuto y cansado, pero con una luz en la mirada que hacía tiempo que ya no tenía. Y yo no tenía suficientes brazos para abrazarla, ni suficientes besos para besarla, ni suficientes miradas para decirle: no te rindas, yo lucharé y lloraré contigo.

De regreso a mi cueva, en un tren que surcaba una noche sin estrellas, recordé la letra de una canción

Cuanto duele sentir
Que uno está perdido (…)
Recuerda lo que aquí un día perdiste
Yo soy el Árbol de la Noche Triste
 
De ángeles, demonios, estrellas y hermitaños

A veces olvido quien soy. Me vuelvo sombra, me envuelvo en mi alma, por ella cubierta, pero no más a cubierto por ello. Cierro los ojos y respiro. Paso sin pisar el suelo. Sonrío sin que mi rostro lo sienta. Frío helado que me recorre el cuerpo en un invierno tan largo que dura ya varios años.

Muchos somos los seres extraños, ángeles, demonios, estrellas y hermitaños, que más que pasar levitamos por este mundo. Y de una cosa estoy segura, para ser ángel antes se ha debido descender a los infiernos, como la Beatriz de Dante, porque la vida es una divina comedia, a veces más diva que comedida, a veces con poco de gracia y poco de vida.

Hasta Cristo bajo al averno, estuvo muerto, en el limbo de las almas perdidas, y revivió al tercer día. Y lo que no nos cuentan, es que siglos más tarde, Cristo se hizo mujer, Cristo se hizo Cristina.

Cristina un día murió en silencio, sin previo aviso, sin un solo grito de dolor. Rozó con la punta de los dedos el lugar donde moran los condenados y entre ellos reconoció a muchos de ellos y con todo el dolor de su corazón, prosiguió su camino. Sabía que ese no era su lugar. Escaló y escaló y consiguió llegar al purgatorio, donde encontró aún más tormento si cabe, el de los inculpados que intentaban desesperadamente desculparse. También entre ellos reconoció a amigos y no tan amigos, pero también les abandonó, porque tampoco ese era su lugar. Marchaba de un lugar a otro, gastando lágrimas para sí, regalando sonrisas para ellos. Y así consiguió llegar al cielo. Miraba a su alrededor y sólo veía felicidad, armonía y una paz fuera, que ella ya había sentido dentro en muchas ocasiones.

Un ángel o un demonio (a estas alturas ya no se sabe) se acercó a Cristina, intrigado por su mirada desconcertada.

-- Sé que cuesta el cambio. Hay tanto dolor ahí abajo… tanto que aún tengo metidos en la cabeza los gritos de los prisioneros de sus propias almas. Ellos están ahí porque así lo eligen. Son su propia cárcel, carceleros de ellos mismos que eligen infligirse dolor. En la Tierra las gentes piensan que es Dios quien los juzga, pero una vez que aquí llegamos, nos damos cuenta de que Dios jamás haría eso. Ni siquiera aprobó las oposiciones. Ahora tranquila, ya estás a salvo.

Cristina callaba y pensaba, pensaba y callaba. Y, de repente, sus ojos se iluminaron y pareció salir de su estado hipnótico. Subió unas enroscadas escaleras de caracol, saltando los peldaños de dos en dos, llamó a una pequeña puerta de madera que le aguardaba al final, y entró dentro. Permaneció allí durante varios minutos, y al salir llevaba un paracaídas atado a la espalda. El mismo demonio (¿o dijimos que era ángel?) sorprendido le preguntó:

--¿Dónde se supone que vas? No hay más lugar donde subir. Ya no se puede escalar. Estás en el mejor sitio. A salvo.

En lugar de contestarle, Cristina saltó rebotando de nube en nube, gritando y riendo como una niña. ¿A salvo?. Ella no quería estar a salvo. Había decidido regresar a la tierra y salvar con sus rezos, sus canciones de soul y sus sonrisas a todos los ángeles, demonios, estrellas y hermitaños que había visto perdidos en infierno y purgatorio.

Sabía que había elegido un camino difícil, que habría de perderse infinitud de veces, que lloraría y pasaría noches en vela, por todas aquellas almas que no podría salvar, pero sobre todo por todas aquella almas que como ella, no querrían salvarse.
 
El porqué


Los días bailan en mi cabeza, no sé si fue ayer o antes de ayer… pero sé que salí por la mañana y era de noche y sé que volví de madrugada y volvía a ser de noche, porque algunos ángeles somos vampiros y algunos vampiros somos ángeles. Estuve escondiéndome entre las sombras de la noche, porque no quería que la luz del día descubriese mi alma y mi cuerpo rotos. Caminaba escondiéndome en callejones y columnas, detrás de palabras y sonrisas temerosas, demasiado asustada para contarme la verdad.

Tú me hiciste ángel un día. Me dijiste: Eres mi ángel. Y yo, que hasta entonces no había tenido alma, yo, que hasta entonces había sido un ser de tinieblas, asumí la orden sin cuestionarme nada. Te cuidé tanto como te dejaste cuidar, y estuve siempre y nunca donde te hacía falta. Revoloteando, a veces dejándome ver, a veces ocultando mi presencia. Hasta que llegó un momento en el que me evaporé como una gota de agua que cae en el desierto, y subí y subí y subí.

Y de repente volviste a aparecer en mi vida y me pediste ser ángel de otra persona. Me reí casi sin poder evitarlo, porque hacía tiempo que ya era de nuevo un ser de sombras y no podía aceptar la misión de cuidar a un desconocido. Me dejaste resbalar su teléfono y su dirección por mi piel, me susurraste mientras dormía su nombre, y antes de que me diera cuenta estaba expiando su dolor, y antes de que me diera cuenta él me había abierto el corazón con ganzúa.

Es todo culpa mía, todo es culpa mía. Y por eso anoche, o antes de anoche me escondía por la negrura de esta ciudad maldita que es Madrid. Se me había olvidado que los ángeles están condenados a estar solos, que tienen prohibido enamorarse, al igual que la gente se sienta en los bancos, pero los bancos no pueden sentarse. Y, sin embargo, o por eso mismo, los ángeles lloran.