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Los ángeles lloran
La realidad es bruta, y la vida PUTA: Crónica de vidas ansiosas.
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¿Llorar?. Sí, pero de pie y ¡trabajando! - Alejandro Casona -
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El porqué


Los días bailan en mi cabeza, no sé si fue ayer o antes de ayer… pero sé que salí por la mañana y era de noche y sé que volví de madrugada y volvía a ser de noche, porque algunos ángeles somos vampiros y algunos vampiros somos ángeles. Estuve escondiéndome entre las sombras de la noche, porque no quería que la luz del día descubriese mi alma y mi cuerpo rotos. Caminaba escondiéndome en callejones y columnas, detrás de palabras y sonrisas temerosas, demasiado asustada para contarme la verdad.

Tú me hiciste ángel un día. Me dijiste: Eres mi ángel. Y yo, que hasta entonces no había tenido alma, yo, que hasta entonces había sido un ser de tinieblas, asumí la orden sin cuestionarme nada. Te cuidé tanto como te dejaste cuidar, y estuve siempre y nunca donde te hacía falta. Revoloteando, a veces dejándome ver, a veces ocultando mi presencia. Hasta que llegó un momento en el que me evaporé como una gota de agua que cae en el desierto, y subí y subí y subí.

Y de repente volviste a aparecer en mi vida y me pediste ser ángel de otra persona. Me reí casi sin poder evitarlo, porque hacía tiempo que ya era de nuevo un ser de sombras y no podía aceptar la misión de cuidar a un desconocido. Me dejaste resbalar su teléfono y su dirección por mi piel, me susurraste mientras dormía su nombre, y antes de que me diera cuenta estaba expiando su dolor, y antes de que me diera cuenta él me había abierto el corazón con ganzúa.

Es todo culpa mía, todo es culpa mía. Y por eso anoche, o antes de anoche me escondía por la negrura de esta ciudad maldita que es Madrid. Se me había olvidado que los ángeles están condenados a estar solos, que tienen prohibido enamorarse, al igual que la gente se sienta en los bancos, pero los bancos no pueden sentarse. Y, sin embargo, o por eso mismo, los ángeles lloran.

 
Comentario:
Vaya, ¿quien tendrá tanta suerte de tener un ángel como tu?
Tc, ta, ya sabes...

P.D. Si fueras demonio daría igual, también me iría contigo.
 
Comentario:
Bueno, muy bueno. Nada que añadir, salvo que los angeles no lloramos, drenamos el dolor de otros, que se refugia en nuestras alas. Y bajar al averno es continuamente, tirando de manos alzadas. Lo malo de todo eso, es que a algunos se nos vuelven negras las alas, ya lo sabes.
Un puñado de plumas negras y un abrazo.
No