EL CUERPO
Abrí los ojos y me di cuenta al instante que ese no era mi techo. Esa no era mi cama. Esa no era mi casa. Me levanté y me quedé sentada. De repente una nausea me recorrió de principio a fin. Salí corriendo al pasillo y giré a la derecha hacia el baño. El baño no estaba ahí. Investigué puerta por puerta tan rápido como pude, hasta que lo encontré. Una vez dentro la nausea se había marchado. Me quedé pensativa. Comencé a recordar retazos de la noche anterior. Volví a la cama donde me había despertado y bajo las mantas atisbé un bulto. Levanté lentamente las sábanas y ahí estaba, efectivamente, un cuerpo. Me quedé mirándolo. Estaba inmóvil. Podría haberme ido en ese momento, podría haber hecho infinidad de cosas, pero hice lo que realmente me apetecía en ese momento. Me metí debajo de las sábanas y me abracé al cuerpo para seguir durmiendo.
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El agua cayó por mi cuerpo, perfilando con cada gota las curvas de mi figura. Una liberación, una catarsis, el nacimiento de Venus. Al salir de la ducha sentí tu presencia detrás de mí, abriste un albornoz de algodón que hizo de mi segunda piel. Al volverme me encontré de frente con tus ojos, con tu mirada encendida, diciéndome sin palabras lo que buscabas de mí.
--Hazlo ya – me dijiste casi implorando
Apoyé mis labios en los tuyos, aún sin besarte, sin hacer ningún movimiento. Te tuve ahí durante un segundo, el suficiente para que desearas más que nunca el beso que iba a venir. Mis labios atraparon entre ellos los tuyos y mi lengua los separó lentamente para encontrar el sabor de tu interior. Me dijiste que nunca te habían besado así. Mi mano te agarró por la nuca, no te iba a dejar escapar y ahora lo sabías, mi otra mano ayudó a desnudarte.
-- Espera – conseguí oírte decir entre gemidos – vamos a otro lugar.
-- No … aquí.
Te llevé contra la pared, sin escapatoria. Tu cuerpo rendido al mío. Noté tu excitación y no pude evitar abrir los ojos y mirarte sorprendida. Tu mirada, sobrecogida, pareció ruborizarse. Sonreí y continué acariciándote buscando erizar cada poro de tu piel. Te dibujé una y otra vez con mis manos y fui allá donde habita tu perdición. Me acurruqué entre tus piernas, me hice sitio para sentirnos. Mis besos resbalaron desde tu cuello hasta tus pies, mis labios rodaban más allá de la fuerza de la gravedad, y mi lengua bosquejaba un camino prohibido. Besos, labios, y de vez en cuando dientes que se escapan en un arranque imparable de pasión.
--Dejará marca – constaté tomando cierta perspectiva
Dejé caer el albornoz al suelo y me regalé a ti, mis cabellos escondían parte de mi cuerpo. Te cogí la mano y la llevé a mí, allá donde sabía que tú querías. Me sabes complaciente, busco tu placer sobre cualquier otra cosa y nada me detiene. Amante incansable. Buceando en tu cuello perdí mi aroma, me perdí en el tuyo. Hemos disipado toda prudencia. Fuego.
No puedo más – pienso -- No pares. Yo marco el ritmo, lo marca mi aliento. Hazme el amor lentamente, no tengas piedad ni compasión de mí.
Busqué encajarme contigo, una máquina perfectamente engranada, que no paraba de moverse como las olas del mar, arrastrándonos dentro y fuera de una espiral de sensaciones. Más y más, más velocidad, más movimiento, más fuerza, tu voz taladrando mi deseo.
Si supieras cuantas veces te imaginé así, si supieras cuantas veces me prohibí desearte, cuanto callé para no ser para ti tentación de un amor prohibido. Y no habrá segundas partes. Dormiré y cuando despierte me habré obligado a olvidarte. Serás para mi cuerpo sin nombre, que da calor y abrigo en noches frías y oscuras, un cuerpo más en una lista de nombres.
Podría haberme ido en ese instante, podría haber hecho infinidad de cosas, pero hice lo que realmente me apetecía en ese momento. Me metí debajo de las sábanas y me abracé al cuerpo para seguir durmiendo. Susurrando te dije una última cosa que creo nunca llegaste a oír:
-- Sálvame.
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El agua cayó por mi cuerpo, perfilando con cada gota las curvas de mi figura. Una liberación, una catarsis, el nacimiento de Venus. Al salir de la ducha sentí tu presencia detrás de mí, abriste un albornoz de algodón que hizo de mi segunda piel. Al volverme me encontré de frente con tus ojos, con tu mirada encendida, diciéndome sin palabras lo que buscabas de mí.
--Hazlo ya – me dijiste casi implorando
Apoyé mis labios en los tuyos, aún sin besarte, sin hacer ningún movimiento. Te tuve ahí durante un segundo, el suficiente para que desearas más que nunca el beso que iba a venir. Mis labios atraparon entre ellos los tuyos y mi lengua los separó lentamente para encontrar el sabor de tu interior. Me dijiste que nunca te habían besado así. Mi mano te agarró por la nuca, no te iba a dejar escapar y ahora lo sabías, mi otra mano ayudó a desnudarte.
-- Espera – conseguí oírte decir entre gemidos – vamos a otro lugar.
-- No … aquí.
Te llevé contra la pared, sin escapatoria. Tu cuerpo rendido al mío. Noté tu excitación y no pude evitar abrir los ojos y mirarte sorprendida. Tu mirada, sobrecogida, pareció ruborizarse. Sonreí y continué acariciándote buscando erizar cada poro de tu piel. Te dibujé una y otra vez con mis manos y fui allá donde habita tu perdición. Me acurruqué entre tus piernas, me hice sitio para sentirnos. Mis besos resbalaron desde tu cuello hasta tus pies, mis labios rodaban más allá de la fuerza de la gravedad, y mi lengua bosquejaba un camino prohibido. Besos, labios, y de vez en cuando dientes que se escapan en un arranque imparable de pasión.
--Dejará marca – constaté tomando cierta perspectiva
Dejé caer el albornoz al suelo y me regalé a ti, mis cabellos escondían parte de mi cuerpo. Te cogí la mano y la llevé a mí, allá donde sabía que tú querías. Me sabes complaciente, busco tu placer sobre cualquier otra cosa y nada me detiene. Amante incansable. Buceando en tu cuello perdí mi aroma, me perdí en el tuyo. Hemos disipado toda prudencia. Fuego.
No puedo más – pienso -- No pares. Yo marco el ritmo, lo marca mi aliento. Hazme el amor lentamente, no tengas piedad ni compasión de mí.
Busqué encajarme contigo, una máquina perfectamente engranada, que no paraba de moverse como las olas del mar, arrastrándonos dentro y fuera de una espiral de sensaciones. Más y más, más velocidad, más movimiento, más fuerza, tu voz taladrando mi deseo.
Si supieras cuantas veces te imaginé así, si supieras cuantas veces me prohibí desearte, cuanto callé para no ser para ti tentación de un amor prohibido. Y no habrá segundas partes. Dormiré y cuando despierte me habré obligado a olvidarte. Serás para mi cuerpo sin nombre, que da calor y abrigo en noches frías y oscuras, un cuerpo más en una lista de nombres.
Podría haberme ido en ese instante, podría haber hecho infinidad de cosas, pero hice lo que realmente me apetecía en ese momento. Me metí debajo de las sábanas y me abracé al cuerpo para seguir durmiendo. Susurrando te dije una última cosa que creo nunca llegaste a oír:
-- Sálvame.
Comentario:
Despues de pasarme practicamente dos horas leyendo tu blok..tengo k decir k sí, k te reconozco, k eres tu.
No estoy en el momento de comprender la mitad de las historias, mi cabeza aun esta medio mareada.
Y sí, tenias razon..es una historia muy dulce. La descripcion de ese beso me a encantado.
Un abrazo de la Castellonlerda! :P
No estoy en el momento de comprender la mitad de las historias, mi cabeza aun esta medio mareada.
Y sí, tenias razon..es una historia muy dulce. La descripcion de ese beso me a encantado.
Un abrazo de la Castellonlerda! :P
Comentario:
Cada vez que leo algo tuyo me pregunto como puedes pintar cualquier gesto con esas pinceladas de sentimientos, como puedes quitarle el disfraz a cada minuto que describes y despertarnos, sino a nosotros a nuestros corazones...
Comentario:
SIGUES NECESITANDO QUE TE SALVEN?
Comentario:
Tuya es Cris, puesto q estabas allí. Estoy en alquiler: ángel que llora y amante apasasionado en busca de redención.
Comentario:
Qué espectáculo, pequeña.
Ahora me parece que yo estaba allí, espiando a esas dos almas desde la ventana que da al patio... Sí, definitivamente yo estaba allí. Te robo esta historia para almacenarla en mi recuerdo.
Ahora me parece que yo estaba allí, espiando a esas dos almas desde la ventana que da al patio... Sí, definitivamente yo estaba allí. Te robo esta historia para almacenarla en mi recuerdo.
Comentario:
Gracias ZzZzZz, MDM y Alen (escurridizo). Como bien dice Marte, dios de la lucha, a quien pillaron en la red tejida por Hefesto, hay segundas partes. Sólo para vosotros, un anticipo:
"Cuando quise darme cuenta estaba encima de ti, con mis brazos y mis piernas apoyadas a ambos lados de tu figura, convirtiendo mi cuerpo en tu celda. Mi mirada parecía provocarte a intentar huir, sólo para demostrarte que no había escapatoria.Mi cuerpo ardía en fiebre. Amazona de nuevo armada con besos por espadas y caricias por escudo. La sábana fue resbalando por mi espalda y quedó adherida a mi cintura. Me clavaste una lanza, dulce dolor convertido en puro placer (...)"
Hasta ahí puedo leer, es pronto para desvelar más. Aún tengo que cautivar a más lectores, aunque creo que puedo dar por cumplida la misión. Espero que también vosotros hayáis caído un poco en la red de mi deseo.
"Cuando quise darme cuenta estaba encima de ti, con mis brazos y mis piernas apoyadas a ambos lados de tu figura, convirtiendo mi cuerpo en tu celda. Mi mirada parecía provocarte a intentar huir, sólo para demostrarte que no había escapatoria.Mi cuerpo ardía en fiebre. Amazona de nuevo armada con besos por espadas y caricias por escudo. La sábana fue resbalando por mi espalda y quedó adherida a mi cintura. Me clavaste una lanza, dulce dolor convertido en puro placer (...)"
Hasta ahí puedo leer, es pronto para desvelar más. Aún tengo que cautivar a más lectores, aunque creo que puedo dar por cumplida la misión. Espero que también vosotros hayáis caído un poco en la red de mi deseo.
Comentario:
Entro sin llamar y de puntillas, no quiero perturbar el reposo de dos cuerpos exhaustos tras la lucha. Furtivamente. Las imágenes tan vívidas... he presenciado el nacimiento de Afrodita, he llevado la cadencia de los tiempos en cada uno de los movimientos de esta danza, lento, allegro, vivo, largo... después el silencio, y el final es el final del principio o el principio del final.
No seas tan cruel y regálanos las segundas partes.
Le he encargado a Céfiro y a Aura que lleven a esa voz apenas audible a la orilla.
Si me fallan ya te llevo yo
No seas tan cruel y regálanos las segundas partes.
Le he encargado a Céfiro y a Aura que lleven a esa voz apenas audible a la orilla.
Si me fallan ya te llevo yo
Comentario:
Querría decir tantas cosas que no se qué decir.
¿Salvación y/o perdición?
Enhorabuena, otra vez, por un relato lleno de sensaciones.
¿Salvación y/o perdición?
Enhorabuena, otra vez, por un relato lleno de sensaciones.
Comentario:
Precioso.
El deseo una de las maquinarias que mueve el mundo.
Saludos.
El deseo una de las maquinarias que mueve el mundo.
Saludos.
Comentario:
menos mal que no te fuistes...





