logotipo

img_google







Inicio
_
Licencia de Creative Commons
Sindicación
 
Tarde de vómitos
Es fácil saber de que humor me encuentro esta tarde. Basta con escuchar la música, su volumen elevado. Mis gritos sordos llenan la habitación y aumentan la temperatura. Saber el humor que gasto es bastante más fácil que mirarme a la cara. Ni yo mismo me aguanto. Tengo ganas de salir, de mirar el horizonte, de fumar, olvidar, perderme. Estoy molesto, hablo con desgana, miro a los ojos, miro mal miro. Abro y cierro el procesador de textos, cierro sin guardar el último párrafo. Me da igual lo que pienses, me da igual me da igual lo que sientan (tú y el resto). Soy un puto friki sin patria, adicto a la monotonía de mañanas de paseo y de tardes leyendo escribiendo o mirando webs porno. Renuncio al dinero por todo esto y si quiero ganarlo será sólo por ella y por ese mínimo de vanidad que de vez en cuando me encuentro.
Todo es absurdo, carece de sentido, sería mejor pegarme un tiro; nadie me echaría de menos, esta bola de barro seguiría dando vueltas, tardarían más en limpiar mis sesos de las paredes que en olvidar mi nombre porque soy el excremento de una mosca sobre la pantalla de un ordenador, soy esa mancha de óxido que aparece en las camisetas que cuelgas con pinzas viejas, soy una especie de silbido que produce una ráfaga de viento y que te roba el sombrero, te levanta la falda y deja ver tus muslos, te sorprende y descoloca, pero sigues caminando y me olvidas como se olvida el sabor de una mirada, el olor de un beso. El primer beso con sabor a nocilla en el terraplén de mi pueblo y luego nada. Volver a casa y no tener a quién contárselo. Un beso, el beso de una niña de diez años que ahora recuerdo en una tarde amarilla, con la espalda pegada a una pared de piedra, el sudor de las cinco de la tarde
¿a dónde vas con el calor que hace?
y cómo se lo iba yo a explicar a mi abuela, decirle que había visto una chica, que no era guapa, ni me gustaba, pero yo sabía que
sólo uno, me da igual
Y todo por nada. ¿Cómo se llamaba? ¿Qué más da? Aquella tarde amarilla vuelve a mi cabeza y pierdo los nombres y confundo las caras, la izquierda con la derecha, no me importa donde queda el norte porque yo sólo quiero seguir el rumor de tus pasos, el sonido de tus bufidos cuando mis dedos se empapan dentro de ti y sentir(te). Que hace mucho que no te tengo y me vuelvo a preguntar algo y no tengo respuestas porque nada tiene sentido excepto un beso (que no fue el tuyo) y que no volverá a serlo. Lo he perdido, no recuerdo tu nombre y lo mejor de todo es que no quiero saberlo.
 
Comentario:
... te dije q dejaras de beber alcohol. Las resacas de verano no son muy saludables. Prefiero las de invierno, el alcohol no es bueno con este calor, hace q necesitemos agua, humedad... igual no es lo mejor para personas solitarias necesitar ...
 
Comentario:
A todos 3 y a los que han entrado y no se han atrevido a escribir nada, gracias. Gracias por leer y por escribir, gracias por contestar a estos mensajes en una botella. Pero no os preocupeis: un suicida nunca avisa. Al que le apetezca, un beso; el que lo prefiera, un abrazo.
 
Comentario:
No es "su" beso, no es "aquel" beso de infancia, pero te dejo un beso azul, con sabor a...sonrisa.

biko azul
 
Comentario:
PUES ESO, ESO ES LO QUE SIENTO CUANDO NO HABLO (NO TE HABLO) YA TE DIRÉ MAÑANA QUE ES LO MÁS URGENTE QUE HAS ESCRITO EN EL PLOJ. CUANDO LAS COSAS ME VAN MAL,SOBRE TODO CUANDO MI CEREBRO NO RESPONDE (MI CEREBRO ES UNA ROSA, PERO A VECES NO RESPONDE) ME PONGO VIOLENTO Y COMO DIJO UN POETA: "10.000 PTS DE UN POEMA, SON 10.000 CUCAS Y A MÍ CUANDO NO ME PAGAN, ME GAGO EN DIÓS".
LAS TARDES AMARILLAS Y ESO, TANTAS PUTAS TARDES ESPERANDO NADA Y AL FINAL LA NADA. VOILA!
Y ADEMÁS NO HAY QUE ESTAR DE RESACA PARA CAGARSE EN LA PUTA DE OROS, SIMPLEMENTE: " el primer beso,.... y luego nada."
MAÑANA TODO IRÁ MEJOR.
 
Comentario:
Uff, de negro y con resaca... ¡Malditos lunes! Desplomes de una vida (fin de semana) mal vivida empaquetados en bonitas palabras.

Son eso momentos de asco que comienzan a curar el martes y terminan de hacerlo el miércoles. El jueves ya se habrán olvidado para que el viernes sea un comienzo sin recuerdos; sin pasado.

Volverán los lunes y los entierramuertos, pero mientras existan las noches del sábado con regalo, seguiremos buscando ese beso. Alimento de una vida repartida en días desiguales.

No