Olor a gasolina
Paramos en una gasolinera para que Laura se asease. Me tomé un café de máquina. Por hacer algo. Cuando volvió todavía tenía las mejillas coloradas y los ojos, esos ojos verdes que acababa de hacer llorar, húmedos. Pagó la gasolina y se fue sin decirme nada. El dependiente me miró. Sabía que yo era culpable. Laura salió como si fuese una mujer que para en una gasolinera. En una gasolinera cualquiera. Cualquier mujer llamada Laura en una gasolinera.
Salí. Estaba sentada en el asiento del copiloto. Puse el motor en marcha. Ella estaba a punto de decir algo. Entramos a la autovía. Estaba cansada. Quería que me fuese. No podíamos seguir así. Ahora no. Empezaba a llover. Las gotas se deslizaban por el cristal de la ventanilla. De repente tenía frío. Entonces, lloré yo.
Salí. Estaba sentada en el asiento del copiloto. Puse el motor en marcha. Ella estaba a punto de decir algo. Entramos a la autovía. Estaba cansada. Quería que me fuese. No podíamos seguir así. Ahora no. Empezaba a llover. Las gotas se deslizaban por el cristal de la ventanilla. De repente tenía frío. Entonces, lloré yo.
Comentario:
Hola, tío. Es un placer asomarse a tu blog. Me gusta mucho el estilo. Nos vemos en la red.
Comentario:
Me confundes ....me asombra...y me apena...
Un biko..
Un biko..

Comentario:
¿qué coño pasa a popa?






