logotipo

img_google







Inicio
_
Licencia de Creative Commons
Sindicación
 
Una mañana cualquiera
Se despierta. Enciende la radio. Pone una bolsa de basura en el cubo vacío. Calienta un vaso de agua y añade una bolsita. Hoy no hace café, el té tarda más en enfriarse. Enciende el ordenador, busca el primer porro. Fuma.
Es algo parecido a la lectura. Escribir duele. Teclea. Escucha la música. Sigue. Tiene una idea. Quiere que crezca. Sabe (o no) que va a algún sitio aunque no se mueva, nunca tiene vacaciones. Ríe. Llora. Vuelve a leer. Ya se ha dado cuenta: siempre se está igual de solo, ahora o entre un millón de personas. Duele. Hecha la ceniza con cuidado de no manchar. Toma un sorbo, todavía está caliente.
Tres, cinco, siete. Este párrafo debería tener siete líneas. Lo piensa y se levanta. Ahí está el ritmo, sabe que lo tiene, ha de esperar un poco más y lo estará consiguiendo. Como dijo dios (uno de ellos, Bukowski) gana el que resiste. ¿De quién lo copiaría?, piensa. Tose. Anoche se acostó tarde, hoy no se ha levantado pronto. El gato quiere caricias. Él también. Está solo, no triste. ¿Cuánto hace que no echa un polvo? Vuelve a la pantalla. Exhala. Cuenta los verbos, echa de menos los adjetivos. Amargo. Siente que sus neuronas se van destrozando y ya nadie grita en su cabeza. Se relaja, nadie.
Fuera llueve, pero podría hacer sol (a lo mejor es al revés). Oye el sonido de las teclas por encima de la música. Y se deja llevar. De pronto la canción cambia y se convierte sólo en voz. Exterior. A capela dice cosas demasiado tiernas, siente la tentación de llamarla por teléfono y subir el volumen. Acercar el auricular al altavoz, escuchar que dice algo al otro lado. No hablar. Sólo esperar. Si contestase terminarían hablando de cualquier cosa. Y no lo hace. El ruido le ayuda a no escuchar. Por eso lo primero que hace al levantarse es poner la radio. Imágenes que no cesan. No puede parar. No sabe. Quizá sea mejor ir a esa cafetería donde ponen videos musicales, la camarera es rubia y le sonríe. Sabe que no hay más. Es sólo un café con leche y tostada. Es. Eres.
Antes de salir, echa de comer al gato.
 
Comentario:
Me ha encanto leer estas palabras, suelo tener mañanas como esas,un saludo.
 
Comentario:
Imponente texto. No hay duda de que lo parió un escritor.
 
Comentario:
Me encanta de verdad, me encanta. El leído todos, pero este, es la vida. Este podría ser algo más que una reflexión, una reflexión larga, de esas que llaman relato o incluso más. Me ha gustado mucho, de verdad
No