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¿Y qué es lo que está buscando?
Algo de intriga, ¿quizá? Lo siento. Se me perdió una coma en el bolsillo y no soy capaz de dar con ella. Hasta entonces mucho me temo que ni identificación pueda ofrecerle. Pero déjeme que le meza los oídos con algunas palabras (siempre puede encender el televisor y llenarse de imágenes). Recorra conmigo las fotografías de mi mesilla, que no son ninguna, pero puedo inventarlas según le descubro que este olor a ángel que me acompaña, casi seguro que proviene de Laura (dormida). Ya puestos déjeme también decirle al oído de la felicidad momentánea –que es la única que existe y es demasiado, tanto que estos instantes merecen todo lo que la realidad supone–, que ella, Laura, es la única ventana por la que puedo escapar. Una ventana con forma de mujer y olor a vainilla (lo sé: quizá los ángeles no tengan que oler a vainilla, pero el mío así es), cara de luz y mirada cándida. Humilde como las Diosas de la vida, una vida que no es fácil sin manual de instrucciones, en la que es fácil extraviarse hacia los brazos de una pelirroja. Ella dice: son teñidas, pero quizá eso es lo que me atrae, esa mentira de orgasmo, esa promesa de sexo fácil que nunca se cumple. Cuando tenemos luz queremos sombra. Así es el hombre. Y la mujer.
 
Comentario:
Pedro, iba a escribirte algo, pero dejaré que sea la lluvia quien escriba, que cuente algo distinto al dolor que surca mi pierna derecha, de la rodilla al tobillo la tibia a lo largo, ay; algo distinto a la melancolía que tira de mí desde primera hora en dirección al colchón, vacío, perdón: plagado de almohadas y almohadones, dos metros por dos de soledad, salvo cuando viene el niño, cuatro años el niño, cuatro hermosos años de sacrificio caricias berrinches besos gracias. He leído aquí arriba que alguien te reprocha que le pases por el hocico el objeto de tu felicidad o sea laura siempre la más guapa, con olor a ángel de vainilla; yo no voy a reprocharte lo mismo, sino lo contrario: ¿qué coño tenemos las pelirrojas de pigmento artificial, de etiqueta que pone vegetal, para que nos catalogues de perversión erótica jamás consumada? Comparto tu apreciación, pero aún no sé por qué; nota: llevo este color de pelo desde hace... a lo mejor desde los 20. te quiero
 
Comentario:
Me ha gustado. Sobre todo el final. Eso de que estemos en la luz, y nos atraiga la sombra.

Pero empecé a leer por arriba... Me atrajo el nombre de Raquel.
 
Comentario:
maravillosa ventana con olor a postre y texto que la acompaña...
 
Comentario:
muy bonito lo que escribe usted, oiga
y muy bonita la fotografía
entrevías existe, por lo que obrservo
q alegría!
 
Comentario:
En este caso estoy con Corina, bueno, pienso como ella(así, expresado con propiedad, para que las palabras no abran las mentes a vicios innecesarios):-). El desamor, también, me parece una etapa en la evolución del amor. En cambio, el odio(es curioso que el texto fomentara este debáte ¿qué estará pensando el autor?) parece ser la respuesta contraria a la misma experiencia emocional. De todos modos, creo que no se trata de un dúo, sino de un trío: amor, odio e indiferencia.

A pesar de todo, entre el amor y el odio existe un camino que atrapa a mucha gente.
 
Comentario:
Ber: Puede que tengas razón, a medias. El odio es un sentimiento que viene de golpe, te coge desprevenido, te transforma. Por lo general es fruto de una gran desengaño, de una bofetada directa en el corazón. El desamor, en cambio, se va gestando lentamente. La llama, antaño ardiente, se va apagando poco a poco y te queda una herida abierta que no termina de cicatrizar. El odio no es doloroso, el desamor sí, ¡y cómo!
Quizás en la adolescencia el amor es menos racional, es más inocente. Con la madurez el amor se acrecenta y gana en intensidad.
Un bis de abrazos, besos y amor
 
Comentario:
Co: creo que lo contrario de amor no es el odio, sino el "desamor".
No era un gran amante kafka el cucaracha ni Poe el poeta que se desposó con una prima adolescente y con el alcohol, ni Mann el homosexual que renegó de su hijo homosexual, gran violinista y gran escritor.
El amor y el desamor son las dos caras de la creatividad. Pero cómo duele el amor que se va! Anabel Lee, Beatrice de Mallarme, Angie de The RR SS,...
Amando así, el desamor sería terrible y no el odio.
Es curioso pero creo que el amor es una forma de madurez y no de adolescencia, como podría pensarse.
amor, besos y abrazos.
 
Comentario:
Cuando los ángeles y las musas se juntan, y está el amor de por medio, ocurren explosiones narrativas tan maravillosas como ésta.
Quizás el odio no es tan creativo ¿o sí?
 
Comentario:
A mi me encanta....por mi ventana por la que miro...hay un olor a riscos altos, y frescos, a uvas de otoño y hojas que pisas sobre la piel para devorarlas...no sé si es un ángel, pero es un hombre...que me rescata, me ama...y adoro.

No diré que me ha gustado porque creo que es obvio!

biko azul
 
Comentario:
... no me trates de ud. y además, obscenamente me restrieges a tu ángel sexual por mi miserable vida encarcelada de onanismos y deseos ocultos...
No