Cuenta atrás (2ª parte)
8,5
Raquel siente que Mario la mira, que permanece dos pasos con la mirada hacia ella, esperando que ella haga lo mismo. Raquel sigue con la cabeza agachada. En la arena están sus huellas. Las de ida y las de vuelta. Y ahora otra vez. El agua está negra, pero la espuma hace remolinos blancos, burbujas de felicidad que explotan y desaparecen. Bueno, sí, mojan la arena, arrastran algún grano de cuarzo.
- No te creo.
Mario se encoge de hombros, busca algo que mirar que no sean los faros de los coches, o los letreros luminosos coronando las azoteas de los edificios, o las luces de la discoteca al final de la playa, lugar al que casi están llegando. A medida que se acercan, los grupos de gente son más numerosos. Se escabullen del interior de la discoteca para fumar un porro, charlar o enrollarse, casi nadie pasea a esas horas de la madrugada. Sólo ellos.
- Eso se lo dirás a todas –vuelve a decir Raquel–. Me da la impresión que no es la primera vez.
8
Mario permanece en silencio de nuevo. Por encima de sus cabezas, una luz azul recorre el paseo. Un coche policía hace sonar su sirena al llegar al semáforo y unos chicos, que estaban fumando sentados en la arena, levantan la vista. El coche pasa de largo. Raquel saluda a uno de los chicos y este le devuelve el saludo sin acercarse. Es mi hermano, le dice a Mario sin atreverse a mirarle.
Raquel siente que Mario la mira, que permanece dos pasos con la mirada hacia ella, esperando que ella haga lo mismo. Raquel sigue con la cabeza agachada. En la arena están sus huellas. Las de ida y las de vuelta. Y ahora otra vez. El agua está negra, pero la espuma hace remolinos blancos, burbujas de felicidad que explotan y desaparecen. Bueno, sí, mojan la arena, arrastran algún grano de cuarzo.
- No te creo.
Mario se encoge de hombros, busca algo que mirar que no sean los faros de los coches, o los letreros luminosos coronando las azoteas de los edificios, o las luces de la discoteca al final de la playa, lugar al que casi están llegando. A medida que se acercan, los grupos de gente son más numerosos. Se escabullen del interior de la discoteca para fumar un porro, charlar o enrollarse, casi nadie pasea a esas horas de la madrugada. Sólo ellos.
- Eso se lo dirás a todas –vuelve a decir Raquel–. Me da la impresión que no es la primera vez.
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Mario permanece en silencio de nuevo. Por encima de sus cabezas, una luz azul recorre el paseo. Un coche policía hace sonar su sirena al llegar al semáforo y unos chicos, que estaban fumando sentados en la arena, levantan la vista. El coche pasa de largo. Raquel saluda a uno de los chicos y este le devuelve el saludo sin acercarse. Es mi hermano, le dice a Mario sin atreverse a mirarle.
continuará...
Comentario:
Sí, Carmelo. Estoy de acuerdo contigo. Además, en el fondo yo también creo que se separarán. Pero mi parte soñadora a veces quiere desafiar a la realidad. Desea que la mano del autor rompa con los convencionalismos, se olvide del mercado y deje triunfar a la sinrazón, a lo prohibido, a lo censurable. Ël maneja las cuerdas y puede permitírselo. Esa es la maravilla de la literatura, que nos hace partícipes de un mundo ilusorio que efectivamente incorporamos a nuestras vidas.
Comentario:
A veces un buen revolcón también da que decir, sobre todo(mejor sin abrigo, que aún no hace frío), cuando es contado pelo a pelo...
Comentario:
A veces un buen revolcón también da que decir, sobretodo, cuando es contado pelo a pelo...
Comentario:
Corina, como tú bien dices, es ficción y como buena ficción dependerá del autor. Yo apuesto que se separarán, y espero que lo leamos pronto. La separación dará para unos cuantos capitulos más y unas cuantas especulaciones más por nuestra parte, así la ficción se hace real en nuestro pequeño universo, a veces lleno de ficción. No crees, Corina?
Comentario:
Vaya...Sigue la intriga...Bien...Yo, como Corina, apuesto porque se acerquen más, creo que a los dos les apetece, ¿no?...
Comentario:
eres malo... muy malo...No nos puedes dejar así. Creo que te voy a chantajear con el regalo de tu cumple...para presionar en esta cuenta atrás, interminable...
Comentario:
No Carmelo, te equivocas. Eso no es lo único en lo que pienso. Te lo aseguro. Precisamente por eso dije que "el polvo se lo lleva el viento". Era sólo un juego. Por otra parte, no estoy de acuerdo contigo. Pienso que las historias felices sí que venden, recuerda que son ficciones y a la gente le gusta verse proyectada en ellas y vivirlas como si fuesen propias. Además no creo que el hecho de que se separen implique necesariamente el que no sean felices. A lo mejor resulta todo lo contrario. ¿No te parece?
Comentario:
Corina siempre pensando en lo único... no eras tú la que decías que el "polvo perpetuo" era algo superficial? Se separarán, porque las historias felices no venden libros, ni se habla de ellas.
Comentario:
To be or not to be?
No sé, no sé, tanto preámbulo... pero yo me atrevería a apostar 10 euros a que terminan haciéndolo. ¿Quien da más?
No sé, no sé, tanto preámbulo... pero yo me atrevería a apostar 10 euros a que terminan haciéndolo. ¿Quien da más?
Comentario:
Vas desgranando una historia...en que no logro ni deseo adivinar el desenlace...lo esperaré sin prisa pero con ansia.
Bikiño
Bikiño

Comentario:
Aaaarrrggg...
qué impaciencia, oye
qué impaciencia, oye






