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I don´t belong here
It´s hard to be a rock´n roller
Acerca de
Mmmmmm, en fin. No es fácil escribir "Acerca de" uno mismo pero bueno, habrá que intentarlo. La gente malpensada dice que soy vago. La gente inteligente verá que solo me tomo las cosas con calma. Tendría que hacerme budista o algo de eso.
Sindicación
 
Pato a la naranja


Y entonces comienzan los temblores. Llegan los cuatro a la vez, vistosos y melancólicos. Recuerda el punto exacto de fricción y te dejas llevar, te haces pluma y sonríes. Es tan magnífico como gritar, tan intenso como la menta y tan placentero como besar a la chica de tus sueños. Hay momentos que si supieras escribirlos lo haría así, con la nada, por únicos e indescriptibles, por inexplicables. Y luiego llega la calma, el mar. Los músculos se disponen, uno a uno, flotantes, de manera cómoda, fácil, sin excesos. Y sueltas todo lo que quedaba dentro, limpio, porque después de la tempestad llega la calma. Y eso es imposible no recordarlo.

 
Entre lusco e fusco...


Si todos los días fueran noche ya tendría tres puñaladas en la espalda y cuatro cicatrices en la garganta por pensar con los sueños revoloteando entre las paredes. Perdería la parte del yo que me hace un completo incompleto y tendría las manos llenas de motivos por los que me dolerían las sonrisas. Estaría allí o aquí, o en aquel otro lado, y pisaría más fuerte a cómo lo hago, respiraría más hondo sin calcular los desperfectos y borraría todas las letras que escribí algún día de éstos. Si todos los días fueran noche, la luz me la darían las bombillas que, probablemente, estarían todas rotas en mil pedazos.

 
Republicando


Depresión post-partida y momentos que son como trocitos de chocolate en un helado de limón. Mágicos, inolvidables, indelebles, que se aprecian entre lo fresco del ambiente. La humedad cala los cuerpos y moja la ropa de la cama, tanto que aquí arriba estamos a cientos de quilómetros de la tierra seca y llana, sin cambios que nos hagan ver las cosas detrás de las montañas. La brisa llega de puntillas y provoca que esboce una sonrisa de complicidad que da sentido a las cosas. Un roce, un gesto, una palabra espontánea...todo hace que valga la pena dar el paso siguiente, coger aire de nuevo o bajar a comprar el pan. Una piedra mal colocada, un polizón con forma de moratón en la vida misma, un frío congelado, congelante...todo hace que valga la pena cruzarse las miradas una vez más, abrazarse hasta someter los milímetros bajo presión o acercar los labios para que se encuentren, en un punto aún por determinar, con aquéllos que dejan entrar los escalofríos en el cuerpo.