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I don´t belong here
It´s hard to be a rock´n roller
Acerca de
Mmmmmm, en fin. No es fácil escribir "Acerca de" uno mismo pero bueno, habrá que intentarlo. La gente malpensada dice que soy vago. La gente inteligente verá que solo me tomo las cosas con calma. Tendría que hacerme budista o algo de eso.
Sindicación
 
There there


Llego, bajo, vengo y cojo aire. Abrazo el cesped seco humedecido por el roce de las horas desgastando la corteza de los árboles que se disponen zigzagueados de izquierda a derecha. Aprieto el abrigo y (me) encuentro lo que llevaba buscando sin saberlo desde hacía tiempo. Y lo mezo procurando que no haya fugas inesperadas. Pienso que quizá ésto mitigue éso y aquéllo, y que dar la vuelta es inútil porque todo quedó atrás. Llego, bajo, vengo y expulso el aire que llevaba guardado desde que todo era gris mientras buscaba un cielo azul para dejarlo volar libre y confundido con el polvo transparente e invisible. Es ahí cuando las lágrimas comienzan a caminar por el ambiente para, condensadas, salir a dar su paseo de los días de fiesta.




 
Vetusta Morla


No soy inmune al odio ni al miedo, mezclo flashes con alcohol y puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera. Mírame, tu juego me ha dejado así. Huía de espejismos, de la piel donde había escondido todo ese calor. La corriente enseña el camino hacia el mar y dejarse llevar suena demasiado bien, pero la marea me dejó la piel cuarteada y las piernas enterradas. Desde hace tiempo en las sombras me veo al revés, préstame un hilo de luz, sólo quiero ir más allá, sólo quiero que esta herida se prenda. Cuadrar el círculo de esta obsesión no es suficiente para firmar la paz, así que brindemos juntos por un año más, por un año menos que dolerá esta luz. Perdí mi tren y aprendimos a mirar con la duda entre los dedos y, a tientas, descubrimos que, al final, las palabras que no existen nos pueden salvar sin hablar. Nada se pudo hacer y tan solo seremos libres cuando no haya más que perder. Intenta no respirar, hay una forma de escapar. Sálvese quien pueda.


 
Tú y tu ejército





El problema es que dices que pasaste de puta a reina en lo que yo me destrozaba la boca, pero sigue sin ser ése el motivo por el cual perdí la razón y me encontré desorientado. Te pasé el brazo por el hombro y, en tres pasos tan mal contados como incontables, te salió la corona de la cabeza y a mi la sonrisa de los labios. Entonces saqué la varita y se fueron las nubes, me besaste y de pony pasé a príncipe, porque nuestro cuento siempre fue diferente y los que se convierten en príncipes son los ponys. Y luego una y otra, y otra vez más fueron suficientes para abrir los ojos de ambos y que no hiciera ni hiciese falta oler alrededor para saber que acababan de cortar la hierba. Es como en los sueños cuando llegas con todo tu ejército detrás cubriéndote las espaldas.


 
Un egoista es todo aquel que no piensa en mí


Por Carmen Posadas:
"(...)
Existe una página en la Red llamada Citas citables o algo así en la que inlcuyen una frase mía y, después de agradecer a sus responsables la deferencia, me gustaría aprovechar la ocasión para explicarla mejor, puesto que, tal como está transcrita, quizá no se entiende. La "cita citable" - según estas amables personas- dice más o menos lo siguiente: "Existe una teoría infalible sobre los amigos y es que hay que saber bien qué se puede esperar de cada uno".
Como ven, dicha de este modo, la frase no parece digna de codearse con una de Oscar Wilde precisamente, pero como creo que la idea central puede resultarle útil a alguien, me gustaría comentarla con ustedes.
En una de las circunstancias más difíciles de mi vida, un periodista me preguntó cuántos amigos había perdido en la adversidad, y yo le contesté que ninguno. Como en los momentos duros hay muchas personas que fallan e incluso nos niegan, el periodista se quedó bastante atónito y tuve que explicarle que, según mi experiencia, nadie falla si sabe uno qué esperar de cada persona y no pide peras al olmo.
Lo que quiero decir es que hay amigos a los que podemos llamar a las cinco de la mañana para que nos consuelen de un mal de amores. Otros que son como una tumba y sabemos que nunca divulgarán una confidencia. Algunos (raros, pero los hay) a los que podemos acudir en un apuro económico. Y, por fin, amigos que siempre hablarán bien de nosotoros pase lo que pase. Lo que no se puede esperar, sin embargo, es que el que nos consuela sea una tumba o que el que nos presta dinero hable bien de nosotros, ni que el que habla bien de nosotros se plante en nuestra casa a las cinco de la mañana cuando nos da el mal de amores. Cada uno sirve para lo que sirve y no hay que esperar más, so pena de llevarnos el consabido chasco.
Como la gente es muy proclive a ver la paja en el ojo ajeno y no la cacho viga del quince en el propio, piensa que él o ella es incondicional y que nunca fallaría a un amigo; pero eso no es más que un espejismo. Hay gente más generosa y gente más egoísta, pero (casi) ninguno somos San Francisco de Asís, que yo sepa. Tengo muy claro, por ejemplo, que no pertenezco al grupo Uno de los antes mencionados. Es decir, a mí que no me llamen a las cinco de la mañana así haya un terremoto. Pero vivimos en un mundo tan autocomplaciente que nadie se detiene a hacer una mínima reflexión sobre sí mismo y tiende a pensar que cada cual es perfecto y los demás, malvados. En realidad, quienes piensan así pertenecen a ese colectivo insufrible que cree que "un egoísta es todo aquel que no piensa en mí". Sin embargo, la autocomplacencia es un bálsamo engañoso, pues al principio quizá reconforta pensar que somos buenos y el resto de la humanidad, malvada, pero al final lo único que conseguimos con esta creencia es quedarnos solos en nuestra tonta torrecita de marfil. Por eso, yo prefiero confiar en la gente. Porque, como digo, si uno sabe qué esperar del otro, ese otro nunca falla. Con este sistema se ahorran muchas desilusiones, muchos chascos y, sobretodo, mucho rencor.
Además, cuando uno no espera nada o casi nada, todo lo que reciba será siempre un regalo maravilloso, o no?"


ARTÍCULO DE CARMEN POSADAS EN XLSEMANAL Nº1058 3 FEBRERO.


 
Aprieta


Puede que sea porque mi pijama aún huele a tí el motivo por el cual sigo sintiendo cómo me rozas la nariz al despertar. Volcánico, artístico y sensual. Al final es sentir todo lo que puedas en un segundo y dejarse llevar como con las olas. Atómico, fantástico y genial. Sobran motivos para estirar los labios y esbozar una sonrisa sin prisa ni brisa que la detenga, y es cuestión de acercarse despacio, marcando con mucho cuidado los pasos. Me encuentro frente a tí cruzándonos los alientos, masticando el polvo y pestañeando al ritmo que se disparan las palabras, las letras, los gestos cómplices, complicados. Suma y sigue recto por donde sale el aire, de donde llegan sonidos de feria y olores de fiesta. Ya hemos pagado la factura de lo de antes y ahora toca consumir desmesurados, perdidos, incontenibles, sedientos. Podría hacer daño, sí, pero nadie dijo que fuera fácil, y aún así yo me quedo tal y como estoy, de espaldas, contra la pared y agudizando el oído para darme la vuelta en cuanto cruces la barrera.