Soñando con peces
Quizás yo mismo deje la puerta abierta para que vuelvas a tocarme el hombro mientras me hago el sorprendido. No olvides que lloro si los ángeles merecen morir, pero me has abandonado. En tus ojos me has abandonado. Y eso no sé cómo superarlo, así que dame el dinero y corre si puedes, es cuestión de supervivencia, de mirarse y buscarse en la pupila del otro, es sencillo, simplemente hay que querer, sentir y follar. Simplemente eso. Pero si en tus pensamientos no hay ya ningún resto de mi naufragio, ¿qué más se puede pedir si en tu corazón ya no está mi sangre bombeando?. Y todo a pesar de que yo me harto de repetir que lloro cuando los ángeles merecen morir. Sinceramente ya no creo que confíes en mi autosuficiencia para suicidarme.
No pierdas tiempo en leer y escucha.
Los abrazos rotos, las telarañas, las putas de la calle de al lado...todo tiene su explicación. A veces creo que pierdo demasiado tiempo en encontrar la causalidad de la casualidad, el porqué de la suerte.
- ¿Te acuerdas de mí?
- Podría hasta reconocer tu coño, pero ya no tengo recuerdos.
- No digas más, que se te ve el plumero.
- Y a ti la risa de perdida.
Cena
Es simplemente cuestión de equilibrar el universo que rodea. Se reduce a que lo que llegue a tus manos salga de ellas del modo que sea, que des tanto como recibes, que valores aquéllo que los demás sacan de dentro para intentar perforarte la piel. Es correr entre la niebla y aparecer difuminado con el gesto torcido por el esfuerzo. Se trata de tocar el cielo con los pies y salir con las manos por delante por una cuestión de ética lógica. Paseando por las nubes podremos lograrlo aunque de vez en cuando nos tropezaremos con las piedras que dejan los otros en el camino, pero, si tú quieres, cualquier cosa puede ser el cielo. Una mirada, un sonrisa, la brisa... Es todo diferente cuando miras con el trasero limpio de arenas húmedas, molestas. Sobre todo porque llueve, atruena, hace sol, nieva e, incluso, hace frío. Sí, es como si todo eso ocurriese a la vez.
Archivo
Me dan miedo el agua, la culpa y las monjas. Que me mires así es un crimen, un acto de rebeldía, un motivo por el que dejar de escribir palabras malsonantes e ilógicas. Todo pasa por la raza loca y disonante, por el compás mal precedido y la nota desafinada. Todo gira por la vuelta incompleta, la mirada crítica y la temperatura indefinible. A veces suenan a destiempo el viento y las mareas porque algo se mueve en sus tripas, en sus entrañas. Las arañas se suben a la azotea y tejen las cortinas de la ventana entreabierta e inacabada. A veces se cierra, a veces se abre sin remedio. Puede que la intención fuese buena, pero la intención intencionada es delictiva y maliciosa. Si pides paz corres peligro de tener que devolver todo lo que has hecho, así que medítalo a conciencia. Si vuelves a sonreir puede que se te agrieten los labios hasta hacerte gritar. Y pensar se convierte en la única solución para que me hables así. Es un castigo. Que me toques así es imposible de describir, innombrable.
Coloca cada CD en su caja, por favor
Si me muero de sueño es porque me enferma cerrar los ojos encharcados, pero no por caer, sino por salir a flote. Es como cuando daba vueltas a un farol esperando que alguien interrumpiese mis círculos perfectos para no dejar que volviera a empezar de nuevo. Eres tan guapa que el médico dijo al nacer qué guapa. Es la virtud de tapar agujeros con escayola verde mientras los demás desvarían pensando en qué harán de comer mañana. Soy más de pensar en si tendré qué comer mañana. Eres tan guapa que te presentaste a un concurso de guapas y ganaste. Si me sientes el pulso y puedes cerrar los poros de la piel es porque tú interrumpiste mi camino en círculos cuando te acercaste al farol. Y ahora es nuestro. Y ahora incluso puede pasar de todo. Y ahora incluso está pasando de todo.





