Decúbito Supino
Que al final dos es dos y eso no puede llevar a ningún lado. Dos tiene que ser uno, tiene que ser todo. Pero dos y dos tienen que ser cuatro y son cinco. Dos y dos son cinco y son nada cuando deberían ser algo, deberían ser cuatro, igual que uno y uno son dos que son uno. Pero ese uno tiene que ser más que algo, todo. Al final no sabemos sumar, o no queremos, o no vemos, o no somos y nos empeñamos en el dos y dos igual a cinco porque es así como tiene que ser, porque incluso nosotros mismos somos así y al sumarnos damos inexacto, número desconocido o error. Lo que nunca damos es infinito. Qué pena.
- ¿Te has dejado algo?
- Sí, a mí.
Comentario:
nos complicamos demasiado
pero no podemos vivir sin complicarnos
pero no podemos vivir sin complicarnos
Comentario:
Yo hay días que soy dos (dias de trastorno bipolar), otros que soy uno, y algunos (los más) que no soy nada...
Conmigo jamás saldrán las cuentas...
Conmigo jamás saldrán las cuentas...
Comentario:
nunca se me dieron del todo bien las matematicas
Comentario:
Debemos aprender a sumar de nuevo.