Pi
Es esa manera de explotar la que me acerca los temblores. Es la pelota de goma que haces rodar por el suelo y cuando la recoges tiene más mierda que la vez anterior. Así una y otra. Sin dejar de rodar, sin dejar de arrastrarse. Y ahora es cuando llega la marea, salada y puta, que obliga a girar la cara cuando alguien quiere hablar contigo. Quizás sólo quiera mirar en tus ojos si aún respiras. Cuando pides dormir y despertar desfigurado para recomponer la imagen perdida es el momento en que decir basta se hace el objetivo. Sabes que es como una manta pequeña y si quieres taparte la cara se te congelarán los pies. Ahí es cuando decides qué parte es la que más vale, la que consideras que no puedes sacrificar, la parte por la que arriesgarte. Y querer. Quizás es el momento de pensar en si realmente la pared es blanca, las nubes algodón y el agua sucia; si el compás de la respiración no era simple música de fondo y si las horas, malparidas, pasaban más despacio porque mirabas más a menudo el reloj. Es cuando la decisión es éso, decisiva, y los motivos son éso, motivantes. Yo sigo en la silla, no lo dudes, y hasta que no se le rompan las patas podré seguir sentado. Todo es cuestión de desgaste. Todo es cuestión de tener miedo a la explosión. Y esta vez no es por miedo a lo desconocido, sino más bien al contrario.
Comentario:
3.1416 no?? jejejejeje
Besotes
Besotes