ABRAZOS NOCTURNOS
Cuando me doy la vuelta en la cama, automáticamente un brazo me envuelve, como en un acto reflejo; debe ser un acto reflejo, porque duermes. O, si no es un acto reflejo, tal vez sea una de esas cosas que nuestro cerebro ejecuta en estados entre la vigilia y el sueño, tal vez en el sueño profundo mismo. De ser así, el cerebro parece saber lo que quiere. Yo también sé lo que quiero: tu abrazo nocturno.

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