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Lucrecia se oscurece
Éste es un espacio de escritor, para lamentarse o alegrarse de su propio anonimato.
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Bienvenid@s a este recodo de reflexiones, escritos, notas al margen... En fin, todo aquello de lo que jamás sacaré un duro ;-)

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ANSIEDAD
Estás sentado a punto de hacer algo, removiéndote, pestañeando y mirando hacia fuera y hacia dentro tratando de enfocar... Tus extremidades se agitan pero no llegas a hacer eso que querías; estás paralizado pensando antes de actuar o preguntándote por qué no te sale, por qué no eres capaz... Y en tu pecho nace el síntoma, como una punzada, tal vez también como una grieta molesta en alguna vértebra o músculo de tu espalda, y no respiras tan tranquilo como a ti te gustaría. Estás paralizado en tu agitación. Estás ansioso.

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BAND, CHARLES BAND
Al hijo de Albert Band (véase la web imdb.com para estar informado de estas frikadas) parece haberle ido bastante bien produciendo y produciendo películas y dirigiendo las suyas propias de serie B. Si le preguntase al cinéfilo medio por qué no ve películas de éstas probablemente respondería que porque son muy malas. Sí amigos, son de las que compras cuando las ponen a dos euros (a 1,99 para que piques) en el Media Markt, o de las que alquilas como un incauto cuando no te fijas bien en la calidad técnica del producto.
A mí, que me gusta casi todo tipo de cine, también me gusta ver películas como las que suele hacer este director, y lo hago porque en ellas puedes ver algo que no está en las proyectadas en las salas de cine convencionales: cara dura, originalidad, efectos de imagen cutres pero imaginativos, diálogos que se apartan un poco de los clichés habituales, actores desconocidos que a veces lo hacen bien, finales de espanto que en otras películas serían inadmisibles... en fin, más o menos libertad, que es lo que se echa en falta cuando el cine (y la música) se convierten en un producto que ha de ajustarse al canon que nosotros los borreguillos que vamos al cine se supone que esperamos (y puede que sea verdad).
A mí me suelen gustar las películas de Charles Band por sus argumentos extravagantes, por su manía de utilizar muñecos, marionetas o bichos varios, por sus personajes estrafalarios y por sus diálogos. De vez en cuando incluso consigue, si sabes mirar hacia otra parte que no sea el dinero que no se ha gastado en esto o en lo otro, sorprender y hacer una buena película: una entretenida y creíble.
Pero tengan cuidado y lean bien el prospecto antes de tener una sobredosis de cutrez, porque estas películas (y no estoy hablando de cine serie Z como las clásicas películas Troma) también se hallan subyugadas al convencionalismo; a saber, si soy un director que me gano la vida en el mercado del video, cada vez que necesito sacar un producto o poner dinero en uno me he de asegurar que contenga los elementos que el consumidor típico de este tipo de filmes espera. Eso la sabe muy bien su compinche, David DeCoteau, que para alguna que hace interesante te mete veinte que dan ganas de tirárselas a la cara.
(Ahora que lo pienso, no sé si este texto ha acabado siendo el homenaje a Mr. Band que yo pretendía ¿?)
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