LITERRATURA
No, no estoy imitando el acento ruso. Tampoco se trata de una errata. He pretendido hacer un juego de palabras y me ha salido algo muy malo: liTERRatura, por aquello de que quería hablar de literatura y de terror (venga, ánimo, que si te habías propuesto cumplir con un mínimo de palabras para este post, después de esta introducción chorra ya te queda menos).
Bufff, menudo comienzo, así no hay manera de ponerse serio. Y de eso se trata. ¿Es seria la narrativa de terror? ¿Qué pasa con este género y por extensión con la narrativa fantástica? No es que pase nada, qué passa...; lo que trato de decir es que yo siento (no sé si a los demás aficionados al género les pasará igual) que este género está menospreciado por el mundillo literario en general, y cuando digo General me refiero al de las Grandes editoriales, Grandes nombres, Grandes premios, Grandes tertulias... Todo muy Grande, muy “enorme”, porque a no ser que te estés enfrentando a una editorial, a un premio, a una tertulia, etc. dedicada al género..., pues eso, que te estigmatizan por eso mismo; miran tu obra de reojo, la consideran menos elaborada, menos profunda, menos literatura que aquellas ñoñas historias de estilo más plano que una tabla de planchar que luego aparecen con la mención de tal o cual premio “importante” en la solapa como insignia de su valía indiscutible. Y podría seguir y adentrarme en una reflexión sobre las Grandes Obras de la Literatura (que se esgrimirán como paradigmas en caso de comparación), pero eso ya resultaría pretencioso (y quizá metiera mucho la pata) para alguien que solo entiende medianamente bien de textos elaborados, de historias interesantes, de reflexiones disimuladas y de entretenimiento con fundamento.
Así, y según mi experiencia, si escribes historias de terror, tu destino como escritor es el siguiente:
1- disfrutar con tu círculo de aficionados, con tus coleguillas de los foros y con las reuniones frikis que de cuando en cuando se organizan,
2- aprovechar el impulso más o menos pasajero que se le pueda dar a este género y colar por ahí tu obra hasta la próxima oleada,
3- seguir envidiando a Stephen King,
4- y ante todo seguir leyendo buenos libros (independientemente del género), y sorprenderte también de la cantidad de historias que son tan poca cosa y que pasan ante los ojos y bocas ajenas como la Literatura, con mayúsculas.

Bufff, menudo comienzo, así no hay manera de ponerse serio. Y de eso se trata. ¿Es seria la narrativa de terror? ¿Qué pasa con este género y por extensión con la narrativa fantástica? No es que pase nada, qué passa...; lo que trato de decir es que yo siento (no sé si a los demás aficionados al género les pasará igual) que este género está menospreciado por el mundillo literario en general, y cuando digo General me refiero al de las Grandes editoriales, Grandes nombres, Grandes premios, Grandes tertulias... Todo muy Grande, muy “enorme”, porque a no ser que te estés enfrentando a una editorial, a un premio, a una tertulia, etc. dedicada al género..., pues eso, que te estigmatizan por eso mismo; miran tu obra de reojo, la consideran menos elaborada, menos profunda, menos literatura que aquellas ñoñas historias de estilo más plano que una tabla de planchar que luego aparecen con la mención de tal o cual premio “importante” en la solapa como insignia de su valía indiscutible. Y podría seguir y adentrarme en una reflexión sobre las Grandes Obras de la Literatura (que se esgrimirán como paradigmas en caso de comparación), pero eso ya resultaría pretencioso (y quizá metiera mucho la pata) para alguien que solo entiende medianamente bien de textos elaborados, de historias interesantes, de reflexiones disimuladas y de entretenimiento con fundamento.
Así, y según mi experiencia, si escribes historias de terror, tu destino como escritor es el siguiente:
1- disfrutar con tu círculo de aficionados, con tus coleguillas de los foros y con las reuniones frikis que de cuando en cuando se organizan,
2- aprovechar el impulso más o menos pasajero que se le pueda dar a este género y colar por ahí tu obra hasta la próxima oleada,
3- seguir envidiando a Stephen King,
4- y ante todo seguir leyendo buenos libros (independientemente del género), y sorprenderte también de la cantidad de historias que son tan poca cosa y que pasan ante los ojos y bocas ajenas como la Literatura, con mayúsculas.

ESTE MUNDO LITERARIO Y SUS CONCURSOS
Más de lo mismo... Oye, pues están bien las estrategias de algunas editoriales para promocionar sus libros; a saber, primero acuerdan con el escritor (un escritor con un NOMBRE, nada de desconocidos) la publicación de, por ejemplo, una novela (y en esto poco tiene de diferente de un contrato editorial cualquiera). Pero luego, en lugar de limitarse al contrato y a la promoción en sí, se inventan un concurso, que aparte de otros beneficios que pueda haber para la editorial, resulta una estrategia bastante rentable por la difusión que en sí mismo pueda tener el certamen, sobre todo si este es importante y de premio cuantioso. Así, tienen una publicidad suplementaria (algo que poner en la portada o en las solapas), se aseguran adecuada difusión por los medios de comunicación, se sumerge todo en una burbuja de pretendida virtuosidad literaria, y mira, el autor recibe por adelantado su parte de los bien previstos beneficios. Todos contentos.¿Todos? Por el camino, los pobres ilusos que gastan su dinero y su tiempo en el envío de obras que ya se sabe de antemano que no van a ganar. Y los escritores galardonados suspiran y aceptan el juego. Joder, y quién no, si a lo mejor hasta han escrito una buena novela. Solo espero que los compradores sepan hacer el mismo caso a toda esta parafernalia que a las absurdas mini reseñas de celebridades o publicaciones prestigiosas de las solapas de los libros. ¿Se nota que le tengo manía a la publicidad?
Bueno, para no envenenarme con toda mi envi... Que noooo, que no estoy envidiooooso. Esto... ¡Ah, sí!, digo que para ser un poco positivo, al menos este tipo de concursos no son como aquellos de compadreo entre residentes de un mismo municipio o amiguetes de. ¿O sí?







