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Lucrecia se oscurece
Éste es un espacio de escritor, para lamentarse o alegrarse de su propio anonimato.
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Bienvenid@s a este recodo de reflexiones, escritos, notas al margen... En fin, todo aquello de lo que jamás sacaré un duro ;-)

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NAAAAADAAAAL
Hace aproximadamente dos años que comencé este blog. Una de las primeras entradas que puse se titulaba “¿Por qué admiro a Nadal?”. En ella, explicaba que no tengo ídolos y esgrimía una serie de razones por las cuales admiraba y admiro a Rafael Nadal, ese tenista capaz de batir récords.

Hoy me he acordado de esa novela de Stephen King, “La chica que amaba a Tom Gordon”, en donde la protagonista tiene un momento de inspiración-conexión con su bateador favorito.

He tenido momentos (de importancia microscópica) en los que he comparado, quizá de forma pueril, los éxitos de Nadal con mis avances en el mundo de la literatura. Fantasías aparte, de Nadal siempre he admirado su serena y constante forma de luchar, de acumular éxitos y comentarlos con humildad. Si con algo me he de quedar de una persona que en realidad no conozco, es, precisamente, con aquello.

Y así, Nadal gana su cuarto Roland Garros consecutivo...



(Y ahora va el tío y gana Wimbledon también...).