Toros y rol
Dos cosas que no tienen nada que ver. El título para este comentario podía haber sido “Como justificar algo y no caer en el intento”, pero éste llama más, ¿no?

Siempre me han hecho gracia aquellos que salen en defensa del espectáculo taurino con la manida frase de que “los que critican es que no saben lo que es la fiesta”. Y entonces yo, manía mía, me pongo en su lugar, y no se me ocurre mejor símil para ponerme en el lugar del aficionado taurino que el mundo del rol, que conozco bien, pues aunque semijubilado, todavía pertenezco a él. Pues bien, cuando debido al tan famoso crimen de hace unos años y a otras insinuaciones posteriores la gente “que no sabe lo que es la fiesta del rol” ponía toda su desconfianza sobre aquellos que jugábamos al rol, podíamos salirles (y salíamos) con la misma respuesta que los amantes de lo taurino: que “no saben lo que es el rol”. Y es cierto; y por si algún despistado aún no lo sabe, un juego de rol, el más común, el de mesa, no es nada más que eso, un juego de mesa donde se tiran dados y se usa más la imaginación que un tablero, donde no hay intenciones ocultas ni acciones físicas que no sean unas risas y algunos dados rodando.
La gran diferencia entre esta frase como excusa aplicable para ambos mundos, es el objetivo de cada uno. A saber, en el mundo del toro uno pretende hacer un espectáculo, cuyo resultado final suele ser la muerte de un animal: el toro, y así está preestablecido. En el mundo del rol, sin embargo, el único objetivo es pasarlo bien unas horas con unas hojas, unos lápices, unos dados, y una buena dosis de imaginación que no sale de una mesa.
Ahora bien, desde el aficionado taurino que observa en las gradas hasta el torero que se juega la piel allá abajo nos puede llegar una explicación paciente de qué significa para ellos el mundo de los toros. Tal vez y sólo tal vez sería un error juzgarles únicamente por el resultado final de su espectáculo: la muerte de un animal, puesto que podríamos pecar de hipócritas. A ver, ¿no matamos animales para comer? ¿No mutilamos y matamos animales de laboratorio para la mejora de nuestra existencia?
Quizá aquellos con férreas convicciones al respecto, por ejemplo, un vegetariano, serían la excepción, y podrían decir algo al respecto, y aquí entraríamos en un complicado debate en el que yo siempre me retrotraigo a la crueldad de la naturaleza en la que nos hallamos. Las especies se comen a otras especies para sobrevivir, y el hombre desde que es hombre ha tenido que hacer lo mismo, y ante eso no hay objeción alguna. Bueno, sí; el hecho de que ahora, tan avanzados como somos (a veces), podemos elegir. Podemos elegir qué nos denigra como personas, qué nos hace más salvajes, menos “humanos”. Y yo no tengo la vara para medir, pero sí podría regirme por un criterio práctico, con el respeto al mundo animal como base. Podemos matar un pollo para comer, podemos sacrificar a un perro enfermo y peligroso, y tendremos la vida y la salud como justificación, pero ¿podemos también matar a un animal por dinero, deporte, afición o mera diversión?
La justificación aquí sería más débil, ¿no os parece?

Siempre me han hecho gracia aquellos que salen en defensa del espectáculo taurino con la manida frase de que “los que critican es que no saben lo que es la fiesta”. Y entonces yo, manía mía, me pongo en su lugar, y no se me ocurre mejor símil para ponerme en el lugar del aficionado taurino que el mundo del rol, que conozco bien, pues aunque semijubilado, todavía pertenezco a él. Pues bien, cuando debido al tan famoso crimen de hace unos años y a otras insinuaciones posteriores la gente “que no sabe lo que es la fiesta del rol” ponía toda su desconfianza sobre aquellos que jugábamos al rol, podíamos salirles (y salíamos) con la misma respuesta que los amantes de lo taurino: que “no saben lo que es el rol”. Y es cierto; y por si algún despistado aún no lo sabe, un juego de rol, el más común, el de mesa, no es nada más que eso, un juego de mesa donde se tiran dados y se usa más la imaginación que un tablero, donde no hay intenciones ocultas ni acciones físicas que no sean unas risas y algunos dados rodando.
La gran diferencia entre esta frase como excusa aplicable para ambos mundos, es el objetivo de cada uno. A saber, en el mundo del toro uno pretende hacer un espectáculo, cuyo resultado final suele ser la muerte de un animal: el toro, y así está preestablecido. En el mundo del rol, sin embargo, el único objetivo es pasarlo bien unas horas con unas hojas, unos lápices, unos dados, y una buena dosis de imaginación que no sale de una mesa.
Ahora bien, desde el aficionado taurino que observa en las gradas hasta el torero que se juega la piel allá abajo nos puede llegar una explicación paciente de qué significa para ellos el mundo de los toros. Tal vez y sólo tal vez sería un error juzgarles únicamente por el resultado final de su espectáculo: la muerte de un animal, puesto que podríamos pecar de hipócritas. A ver, ¿no matamos animales para comer? ¿No mutilamos y matamos animales de laboratorio para la mejora de nuestra existencia?
Quizá aquellos con férreas convicciones al respecto, por ejemplo, un vegetariano, serían la excepción, y podrían decir algo al respecto, y aquí entraríamos en un complicado debate en el que yo siempre me retrotraigo a la crueldad de la naturaleza en la que nos hallamos. Las especies se comen a otras especies para sobrevivir, y el hombre desde que es hombre ha tenido que hacer lo mismo, y ante eso no hay objeción alguna. Bueno, sí; el hecho de que ahora, tan avanzados como somos (a veces), podemos elegir. Podemos elegir qué nos denigra como personas, qué nos hace más salvajes, menos “humanos”. Y yo no tengo la vara para medir, pero sí podría regirme por un criterio práctico, con el respeto al mundo animal como base. Podemos matar un pollo para comer, podemos sacrificar a un perro enfermo y peligroso, y tendremos la vida y la salud como justificación, pero ¿podemos también matar a un animal por dinero, deporte, afición o mera diversión?
La justificación aquí sería más débil, ¿no os parece?
Comentario:
Yo, no esk defienda el mundo del toreo, pero al haber gente k se lo come el pobre animalito tiene k morir, puede hacerlo en el matadero, o en una plaza con ventemil personal, k tal vez sea cruel verlos sufrir 10 minutos, pero en fin. Más cruel es lo k vi por la tele el otro dia k era igual pero solo un toro resabido y un caballo sin proteger y novato.
Cambiando de tema, esta muy bien tu pagina. Un besico wapo
Cambiando de tema, esta muy bien tu pagina. Un besico wapo
