OJOS MUY PEGADOS ENTRE SÍ
“Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a gruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”Este fragmento extraído de Rayuela de Julio Cortázar (o de desvarío en desvarío y tiro porque me toca) me lo apropio para reflejar una imagen personal. No habría estado mal que crease yo mismo un fragmento propio en lugar de copiar a otro, pero bueno, hace falta que a veces algo o alguien te recuerde una sensación y te rescate por un momento de la falta de tiempo para detenerte, pensar y evocar algo que no estuviese planificado.
(Muy bueno este fragmento y la parte del capítulo que he omitido, por cierto, aunque el libro no me termine de llenar)






