Lucrecia se oscurece
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Bienvenid@s a este recodo de reflexiones, escritos, notas al margen... En fin, todo aquello de lo que jamás sacaré un duro ;-)

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MALA GENTE
El otro día viajaba yo en autobús urbano. Cerca, había un coche parado en la carretera. El conductor veía desde su asiento cómo uno de los tres individuos que había a su alrededor metía la mano por la ventanilla y le daba un guantazo, con sus compañeros intimidando a poca distancia, se diría que como fieras en torno a su presa. El conductor, al que le habían abierto además la puerta, intentaba cerrarla. Su portezuela recibió una patada antes de que lograra arrancar con rostro de resignación y perplejidad. Al parecer, les había pitado por cruzarse en medio de la carretera sin paso de cebra ni nada.

Esto pasa muy a menudo, el detalle del coche es anecdótico. Hay mala gente por ahí fuera. Gente que se comporta y discute como si creyese que lleva razón, que tiene derecho a insultar y a pegar cuando alguien protesta por su comportamiento, por su falta. Se trata de gente que, si puede, irá en grupos, te amenazará, te agredirá, irán a por ti sin duda si te vuelven a ver; tu pecado: haber protestado, haberles protestado porque llevabas razón, porque son ellos y no tú quienes han infringido una norma.

Pero no me voy a meter en cuestiones de normas y demás. La cuestión aquí es ese comportamiento agresivo, chulesco, la actitud del que no acepta que le lleven la contraria, que no acepta sus errores, que se limita a golpear al que le rechista, y si le plantas cara, oh, sí, seguro que será capaz de mucho más...

Mala gente, sí, pero esto puede verse en muchos comportamientos, no solo en algunos tan básicos como estos. También tenemos a los que van de refinados, de cultos, aquellos que perciben que alguien les ha ofendido, y con ofender me refiero a que, de alguna manera, no les has permitido hacer lo que les viniese en gana, aunque estuviese mal, aunque ellos hubiesen obrado con maldad. Esa gente se cebará contigo, esa gente puede que llegue a creerse incluso sus propias mentiras, porque cualquier excusa es válida, cualquier argucia puede servir para hacer daño, para atacar a quien les ha plantado cara hasta intentar aplastarlo. Tu pecado: el mismo, les has hecho saber lo que piensas de ellos. Y sí, ellos están dispuestos a creerse y hacer creer a los demás que eso no es cierto, que tú mientes, que ellos han obrado bien. Es una forma más de maldad. Estos se disfrazan de honorables, prefieren que los demás lo crean así. No van por la calle en grupos agrediendo a los demás entre gritos. No, mentirán, calumniarán, amenazarán, se comportarán acorde con un elaborado papel de “persona agraviada” y jugarán a disfrazar sus faltas y devolverlas en tu contra para hacer daño, solo para hacer daño, para demostrar con su mentira que eres tú el malo.

Mala gente, da igual que te saquen una navaja o que te amenacen con denuncias infundadas. Da igual que se comporten como si tú les hubieses insultado por haber hecho sonar un claxon, o que se hagan los ofendidos por haber hecho pública su mentira. Esa mala gente disfrutará haciéndote daño, sentirá que así tienen poder, que pueden salirse con la suya, ser mejores que otros; el problema es que muy en el fondo son conscientes de que el otro, el agredido, lleva razón, y eso no les hace sentirse mejores personas, no pueden ser buenas personas, por mucho que se engañen, y esa frustración, supongo, les lleva a expresar con más energía su odio, toda la mierda que llevan dentro. Si no pueden demostrar con violencia o con mentiras que pueden imponerse sobre los demás, si no pueden ganarse el respeto de la gente porque no son merecedores del mismo, ¿qué les queda? Nada, solo el círculo vicioso de la maldad, regocijarse en su propia mentira, ocultar ese atisbo de conciencia que puedan albergar y dejar que se pudra.

Ríen, se burlan, simulan que son felices. Todo el mundo sabe que no lo son, porque a veces, explotan y acaban autodestruyéndose con su propio odio.

Mala gente...

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