logotipo

img_google
La eterna búsqueda del equilibrio
Poco me importa, poco me importa el qué? No sé, poco me importa- Fernando Pessoa
Acerca de
"El espejo nos devuelve una imagen digna de ser amada y verdadera de nosotros. No perfecta, verdadera". (Adriana Schnake Silva)
Sindicación
 
Mis Viandantes Preferidos


Muchos días, en esos momentos en los que las ideas y los pensamientos me hacen su visita de rigor, me acuerdo de unas personas que, durante mucho tiempo, me alegraron mis mañanas. Han pasado bastantes meses (casi dos años ya) desde que dejé de verlos, pero aún no me he olvidado de ellos y creo que nunca lo haré. Esas personas son mis Viandantes Preferidos.

Durante casi dos años me estuve cruzando con ellos todas las mañanas en mi camino hacia el trabajo. Recuerdo que empezaron siendo dos personas: un chico y una chica. Muy poco después se amplió el número a cuatro. Y luego se fueron añadiendo más viandantes, pero estos últimos nunca llegaron a formar parte de mis preferidos.

El primer viandante preferido en el que me fijé es un chico. Un día, mientras iba andando lo vi y me quedé mirándolo porque me sonaba su cara, y no sabía de qué. En un principio pensé que era que lo conocía- incluso estuve a punto de saludarlo-, pero más tarde descubrí que no era así, que si me sonaba su cara era porque todas las mañanas me cruzaba con él y por eso me resultaba tan familiar.

A partir de ese momento me di cuenta de que había algunas personas con las que me cruzaba todos los días, así que empecé a fijarme en ellos. Todas las mañanas esperaba encontrármelos, y los solía buscar con la mirada.

Después de este chico descubrí a una muchacha, a la cual le encantaban mis zapatos porque siempre que me veía me miraba los pies. (Tengo algunos pares poco discretos...).

El tercer viandante es un hombre mayor que tenía pinta de ser un tipo muy interesante. Creo que era abogado o juez, porque tenía aspecto de tener que ver con la justicia. Al menos siempre que lo veía pensaba eso.

El cuarto es alguien especial. Me encantaba encontrármelo por las mañanas, y cuando no lo veía lo buscaba siempre, porque estaba (y aún estoy) enamorada de su mirada. Era mi chico de la mirada especial, así lo llamaba.

A veces me gustaría poder volver a hacer ese paseo, hacer el mismo recorrido que hacía antes, para volver a verlos a todos ellos. No sólo a estos cuatro, aunque sí especialmente a ellos, sino también a la señora que siempre llevaba algún sombrero o gorra, al chico de pelo largo un tanto hippie, a la chica que trabajaba en la universidad y tantos otros que luego se fueron sumando a la lista de desconocidos con los que me gustaba encontrarme en mi camino.

Es curioso cómo se puede llegar a echar de menos ciertas cosas. Quién me iba a decir a mí que iba a echar de menos no encontrarme con ciertos desconocidos por la calle. Sé que muy probablemente no los volveré a ver más. Aunque nunca se sabe, lo mismo un día de estos, en los que entre más tarde a trabajar, vuelvo a hacer ese recorrido, a la misma hora y me los vuelvo a encontrar...

¿Se sorprenderían al verme? Yo creo que sí.





Poco después de escribir esto, hace ya más de un año, me encontré de nuevo con uno de mis viandantes preferidos. Mientras me tomaba un vinillo con una amiga en una de las plazas de encuentro de mi ciudad, noté que alguien me miraba... Era mi Chico de la Mirada Especial... Me gustó volver a coincidir con él y saber que él también me recordaba...

Hoy me he vuelto a acordar de ellos.

 
Comentario:
En su día creo que me habría faltado un encuentro de otro tipo para acercarme. Si fuera hoy cuando me lo encontrase en mi camino, le diría algo.
 
Comentario:
¿y nunca te atreverías a acercarte por ejemplo a ese chico y a intentar que hubiera algo más?
amor
 
Comentario:
Pos como cuando pienso en ti... mi harmonica preferida
 
Comentario:
Esperando tu nuevo post.. me encanta leerte... un fuerte abrazo
 
Comentario:
Genial. Me encanta conocer gente que reconoce algo tan maravilloso entre lo cotidiano. Sigue observando y disfrutando de todo lo que te rodea!

1 saludo
No