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La eterna búsqueda del equilibrio
Poco me importa, poco me importa el qué? No sé, poco me importa- Fernando Pessoa
Acerca de
"El espejo nos devuelve una imagen digna de ser amada y verdadera de nosotros. No perfecta, verdadera". (Adriana Schnake Silva)
Sindicación
 
VOCES


Oí una voz detrás de mí. Pero... detrás de mí lo único que había era una pared y yo estaba sola en aquella habitación, en aquella casa. ¿Entonces? ¿De dónde provenía? ¿A quién pertenecía si únicamente estaba yo allí?

-Baaah, ¡serán alucinaciones mías!- me dije.

A los pocos segundos volví a escuchar la misma voz. Era una voz grave, con autoridad, como una voz de padre amonestando a su hijo. No conseguí descifrar el mensaje.

Hubo un silencio. Los pájaros dejaron de cantar y juguetear en la terraza. El viento cesó de soplar y las ramas de los árboles ya no se agitaban. La cancela de hierro dejó de chirriar. No se oía nada, ni siquiera mi respiración, contenida ante la situación.

- Cree en ti.

Esta vez la voz se oyó de forma clara y nítida. Descodifiqué el mensaje. "Cree en ti" me dijo... "Cree en ti"...

- ¿En mí?, respondí. - Siempre he creído en mí. Si-em-pre, ¿me oyes? ¡SIEMPRE!

Silencio.

Más silencio.

-¿Ya no me dices nada? ¿No me has oído tú a mí? Nunca he dejado de creer en mí.

- Te equivocas. Sabes que sí dejaste de hacerlo. Aquella vez, estando en tu isla. Tú decidiste no creer en nada más, nunca más. ¿Recuerdas? Estabas sola, aturdida, cansada. No querías creer, no necesitabas creer. Era más fácil no hacerlo y te abandonaste allí para ir a buscarte algunos meses después.

- Tú... tú... no puedes saber eso... ¿cómo sabes eso? Es imposible. Tú lo has dicho, estaba sola, yo... yo estaba sola. No había nadie más que yo allí.... ¿Quién eres? ¡Dime! ¿Quién eres?

- Que más da quien sea yo. Lo verdaderamente importante es que oigas mi mensaje. Que lo recibas y lo guardes bien en algún lugar bien visible pero al mismo tiempo a salvo de los demás, para que no puedan robártelo. Este mensaje es sólo para ti, te pertenece a ti únicamente. Aunque lo puedes mostrar a quien quieras siempre que así lo desees, nadie más debe poseerlo, nadie más debe tocarlo siquiera, porque ese mensaje fue creado para tener una sola dueña, y, esa dueña eres tú. No permitas que nadie te lo quite nunca. Esa es tu misión, la que yo te encomiendo. ¿Quieres llevarla a cabo? ¿Te atreves?

- Sí, quiero. Sí, me atrevo.

- Está bien entonces. Acabas de aceptar un compromiso. Confío en ti. Espero que lo mantengas.

Y la voz desapareció, dejándome de nuevo allí sola, como cuando estuve en mi isla, sólo que ahora no estaba abandonada. Ahora no me dejé abandonada allí.


 
Comentario:
Que bueno!! Pero como es posible que me haya perdido todo esto.
A veces soy gilipollas...
No