logotipo

img_google
La eterna búsqueda del equilibrio
Poco me importa, poco me importa el qué? No sé, poco me importa- Fernando Pessoa
Acerca de
"El espejo nos devuelve una imagen digna de ser amada y verdadera de nosotros. No perfecta, verdadera". (Adriana Schnake Silva)
Sindicación
 
CONTRADICCIÓN
Ayer alguien me preguntó que cómo me definiría a mí misma, que como era yo según yo. Le contesté que en aquel momento podía definirme usando tan solo una palabra y esa palabra era contradicción. Ahora mismo acabo de leer un correo que esta persona me escribe en el que adjunta un texto extraído de Cartas para Claudia, de Jorge Bucay, que dice así:

'Autoapoyo es darme cuenta de que mis pies son suficientemente fuertes para aguantar mi peso. Autoapoyo es conectar con mi sentir ("Abandona tu mente y vuelve a tus sentidos" decía Fritz). Autoapoyo es confiar en mí mismo por encima de todas las cosas. Autoapoyo es abandonar definitivamente lo que yo llamo "conducta líquida".

"Conducta líquida" surge de un paralelismo entre una propiedad física de los líquidos y una característica de la personalidad neurótica.
Un líquido no tiene forma: "se adapta a la forma de recipiente que lo contiene".
Cuando funciono así, tratando de moldearme según lo que los demás me exigen, cuando me creo solamente la suma de las imágenes que los demás tienen de mi, cuando solo intento responder a las expectativas de los demás, entonces tengo una conducta líquida.
-¿Qué quieres entonces?¿Una "conducta pétrea"?
-¡No, no y no!
Quiero una conducta suficientemente sólida como para afirmase por sí misma, y suficientemente elástica como para no ser estática y adecuarse a la realidad.
Diría que me gustaría tener una "conducta plástica".
La sociedad ama las conductas pétreas. Dicen: "¡Qué carácter más fuerte tiene ese hombre!" Y yo lo que escucho es: "Siempre reacciona igual frente a la misma situación". Claro, como no va a ser deseable que el otro sea así... A mi me viene estupendamente; él es previsible, puedo contar con su respuesta y reasegurarme que jamás "me defraudará".
¡Qué manipulación la de querer conductas pétreas en los demás! ¿No?

Cuando de verdad intimo contigo, entonces comprendo que tu conducta sea hoy una y mañana otra diferente. O, más aún... Ahora una y dentro de un instante la opuesta. (Difícil, ¿eh? Sí, muy difícil: me gustaría conseguirlo).
Resulta que es diferente ser contradictorio que ser incoherente.
Soy contradictorio cuando digo hoy que sí y mañana que no. (Como me dijo una vez Alejandro: "Hoy se escribe con H y ayer se escribía sin H".
En cambio, soy incoherente cuando aquí y ahora digo sí y hago no.
La contradicción es parte de mi salud, de mi actitud plástica, de mi capacidad de cambio, de mi posibilidad de modificarme a través del tiempo.
La incoherencia es parte de mi enfermedad, de mi propia falta de claridad; es un intento de trasladar mi confusión al otro; es un perro que se muerde la cola; es una disgregación de mi persona; es, finalmente, una falta de respeto hacia el otro y hacia mi mismo.'

Me dice que al leerlo se ha acordado de mí y de lo que le comentaba yo ayer con respecto a lo de que me veía como una contradicción y que eso era algo que no me terminaba de gustar de mí... Me dice en su correo que según este tipo, Jorge Bucay -al cual he leído y sigo leyendo porque en cierto modo me ha ayudado a conocerme mejor, a ver la vida de otra forma y a entender a los demás- ser contradictoria no es malo sino todo lo contrario. Me dice que me sé adaptar al medio que me rodea... Que nunca había visto la contradicción de esa forma y que es algo que da que pensar...

Ya lo creo que da que pensar...
 
No