<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/rss20.xml"><title><![CDATA[La eterna búsqueda del equilibrio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Poco me importa, poco me importa el qué? No sé, poco me importa- Fernando Pessoa]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_124.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_127.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_119.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_126.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_125.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_122.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_121.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_118.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_115.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/lupita/c_114.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_124.htm"><title><![CDATA[Mis alas son mis pies, y por eso vuelo.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_124.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Mis alas son mis pies, y por eso vuelo.<br/><br/><br/>Mis alas son mis pies y por eso vuelo. Y por eso tú ahora me ves, y luego ya no. Porque despliego mis pies y vuelo.<br/><br/>Tus alas no son tus pies, y por eso no vuelas. Y por eso nunca te veo. Porque tú no tienes alas que desplegar.<br/><br/>Tus palabras son tus alas y por eso no vuelas. Porque sólo son alas que adornan. Como las alas del avestruz, que no sirven de nada.<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_127.htm"><title><![CDATA[Guión Freaky]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_127.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>- "Mi perro ha fallecido."<br/>- "¿Se ha muerto? ¿Qué le ha pasado?"<br/>- "Lo atropelló un coche..."<br/>- Oh, pobrecito... Entonces tú estarás muy triste, ¿no?<br/>- "Está deprimida, no se ha pintado ni las pestañas."<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_119.htm"><title><![CDATA[Incredible]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_119.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>No sabía que fuera posible tener como un recuerdo mío el recuerdo de otra persona. <br/><br/>Hasta hoy.<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_126.htm"><title><![CDATA[Mis Viandantes Preferidos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_126.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><tt><br/>Muchos días, en esos momentos en los que las ideas y los pensamientos me hacen su visita de rigor, me acuerdo de unas personas que, durante mucho tiempo, me alegraron mis mañanas. Han pasado bastantes meses (casi dos años ya) desde que dejé de verlos, pero aún no me he olvidado de ellos y creo que nunca lo haré. Esas personas son mis Viandantes Preferidos.<br/><br/>Durante casi dos años me estuve cruzando con ellos todas las mañanas en mi camino hacia el trabajo. Recuerdo que empezaron siendo dos personas: un chico y una chica. Muy poco después se amplió el número a cuatro. Y luego se fueron añadiendo más viandantes, pero estos últimos nunca llegaron a formar parte de mis preferidos. <br/><br/>El primer viandante preferido en el que me fijé es un chico. Un día, mientras iba andando lo vi y me quedé mirándolo porque me sonaba su cara, y no sabía de qué. En un principio pensé que era que lo conocía- incluso estuve a punto de saludarlo-, pero más tarde descubrí que no era así, que si me sonaba su cara era porque todas las mañanas me cruzaba con él y por eso me resultaba tan familiar. <br/><br/>A partir de ese momento me di cuenta de que había algunas personas con las que me cruzaba todos los días, así que empecé a fijarme en ellos. Todas las mañanas esperaba encontrármelos, y los solía buscar con la mirada.<br/><br/>Después de este chico descubrí a una muchacha, a la cual le encantaban mis zapatos porque siempre que me veía me miraba los pies. (Tengo algunos pares poco discretos...).<br/><br/>El tercer viandante es un hombre mayor que tenía pinta de ser un tipo muy interesante. Creo que era abogado o juez, porque tenía aspecto de tener que ver con la justicia. Al menos siempre que lo veía pensaba eso.<br/><br/>El cuarto es alguien especial. Me encantaba encontrármelo por las mañanas, y cuando no lo veía lo buscaba siempre, porque estaba (y aún estoy) enamorada de su mirada. Era mi chico de la mirada especial, así lo llamaba.<br/><br/>A veces me gustaría poder volver a hacer ese paseo, hacer el mismo recorrido que hacía antes, para volver a verlos a todos ellos. No sólo a estos cuatro, aunque sí especialmente a ellos, sino también a la señora que siempre llevaba algún sombrero o gorra, al chico de pelo largo un tanto hippie, a la chica que trabajaba en la universidad y tantos otros que luego se fueron sumando a la lista de desconocidos con los que me gustaba encontrarme en mi camino.<br/><br/>Es curioso cómo se puede llegar a echar de menos ciertas cosas. Quién me iba a decir a mí que iba a echar de menos no encontrarme con ciertos desconocidos por la calle. Sé que muy probablemente no los volveré a ver más. Aunque nunca se sabe, lo mismo un día de estos, en los que entre más tarde a trabajar, vuelvo a hacer ese recorrido, a la misma hora y me los vuelvo a encontrar... <br/><br/>¿Se sorprenderían al verme? Yo creo que sí.</tt><br/><br/><br/><br/><br/><i>Poco después de escribir esto, hace ya más de un año, me encontré de nuevo con uno de mis viandantes preferidos. Mientras me tomaba un vinillo con una amiga en una de las plazas de encuentro de mi ciudad, noté que alguien me miraba... Era mi Chico de la Mirada Especial... Me gustó volver a coincidir con él y saber que él también me recordaba...</i><br/><br/>Hoy me he vuelto a acordar de ellos. <br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_125.htm"><title><![CDATA[Salto de nube con pértiga]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_125.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>A veces, cuando las nubes están distantes, es posible saltar de una a otra con ayuda de una pértiga. <br/><br/>Lo comprobé el domingo cuando saltando de nube a nube -como cuando chica jugaba al tejo- me encontré aislada, sin posibilidad de saltar a la nube más próxima porque mis piernas no me alcanzaban. Entonces sucedió. Apareció ante mí una pértiga blanca y fina. Debía usarla rápido porque sucede con ella como sucede con tantas otras cosas que son necesarias- o importantes, que no siempre es lo mismo-. Y es que era efímera. Así que la cogí entre las manos, di una carrera, clavé la punta en un hueco de la nube y con un salto preciso me impulsé hacia arriba para terminar cayendo sobre la nube más próxima.<br/><br/>Ya luego seguí saltando de nube a nube- como cuando chica jugaba al tejo-.<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_122.htm"><title><![CDATA[Tonterías de Media Noche]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_122.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Si fuera una planta, sería el junco.<br/>Si fuera un animal, un pájaro.<br/>Si fuera un insecto, la mariquita.<br/><br/>Si fuera un verbo, sería compartir.<br/>Si fuera un nombre, amor.<br/>Si fuera un adjetivo, viva.<br/><br/>Si fuera un vehículo, sería la bicicleta.<br/>Si fuera un mueble, el escritorio.<br/>Si fuera un invento, el teléfono.<br/><br/>Si fuera hombre, no sería tú.<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_121.htm"><title><![CDATA[La cuesta de enero a veces se hace pendiente.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_121.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>El 2006 se fue sin pena ni gloria. Se fue como se han ido tantos años míos: compartiendo momentos con toda mi gente (con la que podía estar y/o quería estar). Creamos muchos recuerdos que llevaré conmigo siempre.<br/><br/><br/>El 2007 llegó como mejor lo podía haber hecho: viajando. <br/><br/>La ciudad del amor me acogió con un baile de gotas de agua y caricias de viento. Y me arrastró hacia rincones que sólo se ven cuando uno no busca. Y vi a mi padre sentado en la Plaza du Tetre pintando un cuadro. Y me asomé al balcón de la ciudad y pensé que ese viaje estaba incompleto. Me dejé una parte de mí antes de echar a volar. Por eso sé que tengo que volver, porque no me gusta dejar nada a medias.<br/><br/>Y ahora enero se aleja. Lo bajé montando en bicicleta.<br/><br/>Y febrero se acerca. Me disfrazaré y disfrutaré del carnaval.<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_118.htm"><title><![CDATA[El Baile de los Vampiros]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_118.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><i>"La vida vuelve a tener sentido"</i><br/><br/><tt>El Baile de los Vampiros, de Roman Pola&#324;ski</tt><br/><br/><br/>---------------------------------------------------<br/><br/>A veces se dan ciertas coincidencias que hacen que la vida tenga más chispa, más magia. Hacen que la vida tenga sentido. <br/><br/>Y yo hoy estoy bailando el baile de los vampiros.<br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_115.htm"><title><![CDATA[Octubre es mi mes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_115.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Octubre suena a hojas que empiezan a caer y a gotas de lluvia que llaman a mi ventana. <br/><br/>Octubre es el mes del Señor de los Milagros.<br/><br/>Octubre es una caja de sorpresas.<br/><br/>Octubre es un mes de reencuentros. <br/><br/>Octubre está lleno de regalos, de sonrisas, y arrumacos.<br/><br/>Octubre me recuerda lo que la gente me aprecia.<br/><br/>Octubre me invita a empezar otro ciclo.<br/> <br/>Octubre es una palabra mágica que suena y crea vida. <br/><br/>Por eso octubre es mi mes.<br/><br/><i>(Y por otras muchas cosas más)</i><br/><br/><br/><br/><br/><tt>Hoy ha sido un día intenso, muy intenso. Tan intenso que no creo que lo llegue a olvidar. He recibido varios regalos, pero sobre todo dos han sido muy importantes: mi madre está bien; y yo ya no tengo que esperar más llamadas.<br/><br/>Octubre es una caja de sorpresas y aún sabiéndolo, no dejo de sorprenderme cuando me sorprende. Y está lleno de magia, y por eso me regalan sin saber que me están regalando. Y me llenan de sonrisas que me envuelven y me recuerdan que, octubre, es el mes del Señor de los Milagros.<br/><br/>Felicidades, Mo, de parte de la gente que no llegó a hacerlo :-)</tt><br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/lupita/c_114.htm"><title><![CDATA[Pequeñas parcelas de este otro cielo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/lupita/c_114.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><br/>Llegar a mi destino y bajarme. No seguir. Esperar y Wendy. Casita de muñecas. La que no viene que no coma. Cari. Dormirse en la t(T)ierra (si las estrellas y el astro lo permiten). Caballos que no participan. El Chico ecuestre y la Mo payasa. Bailar el chipi-chipi. Un gran Circo. Microclima. Beber manzanilla con una gitana fina. Descontextualizarse y contextualizar. Vaciarse de contenidos para llenarse de nada. Llorar de la risa y reír. Saber lo que es malo (y lo que es más malo). Doña Concha. No-ven-ta-y-un-a-ños de sabiduria. El chiringuito y los serenguetis. La historia de Adela. Ver como el sol se prende y arde (pero sin llamas). El jabalí en su (semi)isla. El sol que se esconde. Chico que me echa de menos. Pero no estamos de más en el mundo (ni tampoco de menos, estamos en el sitio justo, si no, ya no sería lo mismo). Mudarse de sitio varias veces al día. No somos Brenda, nos gustan los chiringuitos. Despertarse y saludar al mar. ¡Buenos dIas! Y tocar la playa. Bajo de Guía. Hay quien tiene parcelas en el cielo para regalar (o compartir). Cádiz, Huelva y Sevilla. Tres en una (esta vez sí me salen las cuentas). Y esa una soy  yo, que mira, las ve, y las une.<br/><br/><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
