Aquí O En Otro Lado

Voy a seguir estudiando y terminar mi carrera. Con suerte, haré algún estudio de postgrado y me iré a algún país desarrollado a trabajar. Cuando tenga estabilidad, supongo que me casaré y formaré una familia, y trabajaré duro para brindarles una vida cómoda.
Tengo grandes sueños. Sueños de ser grande. De que mi palabra tenga peso y valga mucho. Que escuchen lo que digo y lo tomen en serio. Que presten atención a lo que hablo y a mis razones, y que esto fomente un cambio en una comunidad porque dicha comunidad está dispuesta a mejorar.
O puedo quedarme en mi tierra tercermundista e ignorante en su mayoría. Puedo vivir toda mi vida por mi trabajo y partirme el lomo para cambiar la realidad que se vive en este lugar. Puedo desgastarme la existencia para lograr un cambio en este país casi sin futuro diciendo las verdades que nadie quiere decir, y no obtener absolutamente ningún resultado además de las amenazas de muerte, secuestro, etc.
Me siento culpable de no compartir el conocimiento para mejorar el lugar donde nací y crecí. Si este fue el lugar donde estuve toda mi vida, le he de deber algo, ¿no? ¿Pero por qué quedarme aquí donde no puedo hacer ninguna diferencia, cuando puedo irme a otro lugar que sí valore mi esmero?
Después de todo el estudio y el esfuerzo, creo que me merezco algo mejor que la mala vida que me ofrece mi nación a cambio de mi buena voluntad.
¿Por qué habría de desgastarme?
¿Debo retribuirle lo que me dio?
Una familia que aunque disfuncional hasta cierto grado como todas, fue siempre amorosa e incondicional; unos amigos que entre todos los demás no me dieron nunca la espalda; una educación que vale cada centavo; una infancia muy feliz sin ningún tipo de preocupaciones y con las comodidades necesarias para vivirla plena.
¿O debo desentenderme del asunto por lo que me hizo pasar?
Una guerra interminable entre hermanos del mismo lugar de nacimiento; una adolescencia paranoica por no saber quien a la vuelta de la esquina va a asesinarte por error o por placer; una madre que teme de más cada vez que tomas un taxi, un bus, o caminar por la calle; un padre que dice siempre “No” para evitarse la molestia y la preocupación; un miedo siempre latente de que vayan a lastimar a tus seres queridos o a ti mismo.
Yo que tengo la oportunidad de hacer lo que tantos quieren que es salir de este tantas veces llamado "mierdero", ¿debo tomarla?
Historia

Hay una expresión que no se de donde la saqué. Es “tener historia con alguien”. Se refiere no a la historia de amistad con aquella niña que conoces desde kinder y que ha sido tu confidente durante todos estos años, sino aquella persona con quien han pasado tantas cosas en tan diversos momentos de tu vida y que aun hoy esta en ella y ocupa un lugar extraño pero importante en tu corazón.
Hoy me di cuenta que yo tengo historia con alguien.
Hoy hablamos durante largo rato por teléfono y me di cuenta que con esa persona he vivido mas cosas que con la mayoría, sacando obviamente mi familia y amigos de corazón. Me ha enseñado mucho acerca de lo que la vida me traería eventualmente. Le conozco desde hace tantos años que es increíble que hayamos crecido tanto. Es increíble que haya en algún momento pensado que fue la primera persona que creí amar y por la cual hubiera dado tantas cosas. Creo que le amé. Me hizo daño, me hirió mucho y yo igual, pero supongo que era parte de aprender. Es intermitente, aparece en ciertas épocas, pero en realidad siempre está ahí, pendiente, inmóvil.
Dice que la historia que tenemos es poco para lo que vendrá. Cree tan firmemente en que seré la madre de sus hijos como yo creo en el amor verdadero. Dice que él es el único hombre para mí con la misma certeza con que yo digo que el amor es la fuerza que hace girar al mundo.
Admito que me asusta. Me asusta pensar que ya todo esta predestinado y escrito acerca de lo que voy a hacer con mi vida, las personas con las que me voy a relacionar, los hijos que voy a tener y el asilo en donde me van a internar si me vuelvo una carga para mi descendencia.
Me da miedo el intentar nuevamente con él, y esforzarme al máximo, dar todo de mi, partirme el lomo porque la relación funcione y que luego, después de todo, las cosas terminen de la misma manera que han terminado antes: en nada, heridos y con mucha rabia y rencor dentro nuestro.
Me profesa su amor y lealtad de una manera muy convincente, pero refutable. Me cuesta dibujar la línea para dividir las cosas que le puedo creer y las que no. En dónde esta el corte entre honestidad y exageración.
Supongo que lo que he vivido desde que no somos mas que amigos es “bastante”, pero aun creo que me falta crecer, madurar y experimentar. No es que me vaya ahora a meter con todos los hombres de Barranquilla, pero como le dije a él “Para saber que eres tú el hombre ideal y perfecto para mi, tengo que darme cuenta que no existe ningún otro así”.
Aunque esta tatuado en mi mente y corazón que el amor verdadero existe, a veces dudo tanto de que algún día vaya yo a encontrarlo. Y duele me tanto cuando eso pasa…
Tengo historia con alguien y no es una historia perfecta e ideal. Es una historia llena tanto de momentos alegres y felices como de tiempos tristes y dolorosos. Es la historia que ha definido en gran parte lo que soy, creo. Historia que comparto con él y con otras personas que han estado a mi lado mientras sucedía, que me dieron sus manos para agarrar con fuerza y no perderme, y sus hombros para llorar en ellos cuando la carga es muy pesada. Gracias amigas porque ustedes sí estuvieron ahí. Gracias amiga porque tú viviste de primera mano junto a mí cada uno de los encuentros que terminaban en sonrisa o en lágrima.
Tenemos historia juntos y aunque ha sido difícil de recorrer y ahora dura al recordarla, una gran parte de mi dice que no la cambiaría por nada.
Gracias por la historia, pero aun no creo que tenga un final feliz.





