Te espero

Te espero en la puerta de la cabaña cuando abraza la noche, contemplando la maleza que se hace eterna.
Te espero acostada en un mar solemne de pétalos amarillos, soñándonos eternos.
Te espero en cielos sin nubes y dentro flores encerradas en un marco.
Te espero mientras las cosas y los cuadros se mezclan y no se distinguen más ante mis ojos.
Te espero cuando la mañana moja el horizonte y lo tiñe de mil colores, mil gotas.
Te espero en lo alto de la montaña tejiendo lunas con raíces, flechas con soles.
Te espero mientras rostros desconocidos me miran cómplices e inocentes a tu espera.
Y te espero trazada perfectamente en negro, sobre lienzos blancos, y con una lágrima de sangre, la única en color.





