logotipo

img_google
Luz De Aldebarán...
Acerca de
Hola! Bienvenidos al blog donde quedan estancados en el tiempo los momentos que elegí que se congelaran en escrito. Gracias por venir...
Sindicación
 
Para la boda.
Tengo todo lo que necesito para este día.

Tengo algo viejo, que es la certeza de que te amo desde que te vi por primera vez.

Tengo algo nuevo, esta sensación de tener que sonreír a todos los extraños en la habitación.

Tengo algo azul, las uñas de mis pies después de pasar tanto tiempo en el frío cuarto de la novia.

Y algo prestado…

El novio mismo es prestado, pues aunque tengo la certeza de que te amé a primera vista, y que la incomodidad por los desconocidos es algo secundario, y que se vuelve irrelevante el entumecimiento de mi cuerpo, todo ello no te importa en lo más mínimo, porque hoy no te estás casando conmigo.

 
Tatuaje
El corazón partido de mi tobillo es lo que quedó cuando te llevaste la otra mitad,
la media luna en la sien por todas las veces que me llamaste lunática,
el lazo en la muñeca por cada vez que me ataste a ti sin remedio,
y la equis en el pecho porque ahí solía estar tu mano cada vez que me pedías perdón.

Tengo tres estrellas en la mano que me recuerdan siempre alzarme hacia lo alto,
unos labios en el cuello por todos los besos que no te di,
el sol en mi espalda que me despierta cada mañana para ir a trabajar,
y una gota en la mejilla que se vuelve real cada vez que sufro una pena de amor.

Pero la marca en mi mente es más clara y permanece.
El tatuaje de tu rostro en mi memoria,
el recuerdo constante de tu partida hace ya
tantos suspiros atrás.

 
Me enamoré de ti mientras no estabas.
Me enamoré de ti cuando no estabas.
Cuando te alejaste de mi lado y emprendiste camino por senderos desconocidos.
Cuando te sedujo la aventura y te invadió el desamor.
Cuando te llenaste de olvido.

Me enamoré de ti en tu ausencia, a tus espaldas.
Cuando no me veías porque estabas muy ocupado viviendo un engaño.
Cuando las mentiras y los halagos de los otros te parecieron más reales que mis besos.
Cuando mis palabras eran a tus oídos el ruido sordo del viento.

Me enamoré de ti cuando me dejaste sola, a enfrentar mis propios demonios.
Cuando en el desierto espacio de mi habitación te recordaba.
Cuando las paredes gritaban tu compañía.
Cuando te veía en cada pequeña decisión que tomaba.

Me enamoré de ti luego de que te fuiste.
Cuando ya era muy tarde para decirte “lo siento”.
Cuando ya no había entre nosotros más que silencios.
Cuando te desvaneciste de mi abrazo y te escurriste entre mis dedos.

 
Algo viejo
Acabo de encontrar esto entre algunas cosas viejas. Me pregunto por qué no lo habré publicado cuando aún era..."vigente". No es nada actual, pero aún me gusta.

____________________________________________________


Lo intento, lo intento tantas veces y con tantas fuerzas, pero tú nunca pereces escuchar. Nunca te puedo hacer entender. Por más que trato, es como si el dolor causado por una amistad rota fuera algo incomprensible para ti.

“Los seres queridos son pocos” me dices nuevamente, pero son palabras en código para “nadie más que ese par de personas pueden darse el lujo de preocuparse”.

Y me pregunto cuándo vas a madurar y a darte cuenta que hacerte el mártir solitario no te queda nada bien. A estas alturas de la vida ya deberías haberte percatado que el tocar la vida de otros no sólo es posible (porque lo es, y pasa), sino que ocurre de las maneras más inverosímiles y sin proponérnoslo.

A través de los años y los silencios, estuve pendiente, fui constante. No me permití flaquear o desfallecer. Y mi recompensa son estos instantes de verborrea, resentimiento y cariño, que tanta falta nos hacían.

Esto no es un sermón, aunque soy excelente para darlos (y tú malo para recibirlos). No lo es porque en el momento en que creo tener mis argumentos más sólidos que nunca para desbaratar tus ridículas e infundadas ideas, dices alguna estupidez que me hace reír y empezamos a hablar entre paréntesis y sin parar de las rayas de las cebras, de vestirnos como caricaturas de la infancia, y de lo que yo hacía mientras los demás niños estaban viendo al Chavo del Ocho.

 
.
Tú eres el amor que nunca sucedió.
Tú eres mi felicidad en potencia, mi posible complemento, mi probabilidad de ser feliz.
Pero nunca sucedió.

Momentos incorrectos, terceros inoportunos, miedos antiguos.
Todo se confabuló para que tú y yo no estuviéramos juntos.

Pero aún así, no dudo que hubieras sido para mí.
Si tan solo me hubiera arriesgado un poco antes,
si tan solo hubieras tenido un poco más de coraje.

Si tan solo otro no fuera tan perfecto como tú podrías llegar a ser para mí.

Tú eres mi amor que no fue,
el espacio en mi corazón que no se llenó,
y la herida que hoy deja tu ausencia.

Eres la huella que dejan mis pies sobre la arena mojada: Parte de mí, resultado de mis actos, pero siempre dejada atrás, inalcanzable.

Eres la lágrima de nostalgia que corre y desaparece, pero siempre vuelve, aunque nunca pueda conservarla.

Yo soy un dolor punzante disfrazado de recuerdo agradable, arrepentimiento cubierto con una densa capa de amistad incondicional.

Y soy la voz de tu conciencia que te atormenta de noche preguntando si serías más feliz a mi lado.

Tú eres mi amor que no fue,
el que nunca sucedió,
el espacio entre posibilidad y milagro,
el abismo entre risa y llanto.